<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-874852654551750338</id><updated>2012-01-27T01:21:01.967-06:00</updated><title type='text'>Escribir en el Camino</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>José</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07129757498964443925</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>97</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-874852654551750338.post-8109729703579280570</id><published>2011-12-02T09:15:00.001-06:00</published><updated>2011-12-02T09:25:15.209-06:00</updated><title type='text'>Epistemología, escalas y pobres</title><content type='html'>Las dos últimas sesiones del seminario de sociología política y del desarrollo, en mi doctorado en sociología, hemos leído a Boaventura de Sousa Santos. En la última, que discutimos esta semana, leímos su texto 'Una epistemología del sur: la reinvención del conocimiento y la emancipación social'. Creo que a la mayoría de mis colegas del seminario les pareció un tanto pretencioso su afán, y ciertamente, ahora que lo pienso, se ve reflejado en el título del libro. Quizá pretender reinventar el conocimiento sea demasiado. Pero ello no quita los chispazos interesantes que aporta.&lt;br /&gt;Uno de los conceptos que Santos utiliza para criticar la epistemología eurocéntrica apunta a la utilización de las escalas. En pocas palabras, dice que, dependiendo de la escala que se utilice para analizar un fenómeno, necesariamente se ilumina una parte de la realidad y (consciente o inconscientemente) se ocultan otras. Es, creo, lo que sucede con las palabras de madame Lagarde, del FMI. Desde la escala macroeconómica resulta que nuestro país es un ejemplo de salud y orden económico, por su apego a los dictados del gran capital. Los que argumentan así, con ella a la cabeza, están felices porque sienten que sus capitales están a buen resguardo. Pero si nos vamos a la escala de la microeconomía, no hace falta conocer de estadísticas: basta con ir con regularidad al mercado para darse cuenta de lo que vive la gran mayoría. Y si quieren saber más, que le pregunten su opinión a los que ganan menos y a los que, obvio, cada vez les alcanza para menos. Allí está la escala.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/874852654551750338-8109729703579280570?l=escribirenelcamino.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/feeds/8109729703579280570/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=874852654551750338&amp;postID=8109729703579280570' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/8109729703579280570'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/8109729703579280570'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/2011/12/epistemologia-escalas-y-pobres.html' title='Epistemología, escalas y pobres'/><author><name>José</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07129757498964443925</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-874852654551750338.post-2596924454081305283</id><published>2011-11-06T11:07:00.002-06:00</published><updated>2011-11-06T11:19:47.853-06:00</updated><title type='text'>Hacer lo que se quiere</title><content type='html'>Uno de mis trabajos, estos días, consiste en ayudar a los jóvenes becarios a pensar en su plan de vida, y a actuar en consecuencia. Son jóvenes, hombres y mujeres, venidos de la sierra a estudiar en la universidad. Se comprometieron, así lo establece el programa que los apoya, a "regresar a su comunidad". Así de vago y de amplio lo planteamos (yo participé en el diseño) hace cinco años. Constantemente pasan por mi cabeza, entre otros, dos cuestionamientos. &lt;div&gt;El primero: ¿hasta dónde tenemos el derecho a exigirles que regresen a su comunidad? La verdad es que difícilmente encontrarán trabajo allá. Al menos, un trabajo convencional, ese que existe en el imaginario o en la expectativa social, pero que es cada vez menos común: con horario fijo, con pagos periódicos y puntuales, con vacaciones pagadas, con prestaciones y con seguridad social... ¿Qué hacer, entonces? una opción, cuya viabilidad habría que explorar, es combinar un trabajo a tiempo no continuo y parcial, por ejemplo dar talleres para alguna organización, con la creación de una microempresa o despacho que dé servicios técnicos necesarios en la región, como asesoría para cultivo en invernaderos, o consultoría legal para asociaciones... Habrá que ver qué tanto funciona, y qué condiciones son necesarias para echarlo a andar y para sostenerlo.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;El segundo cuestionamiento: ¿es válido hacer un trabajo sólo por dinero, o por cumplir, o porque no queda de otra? Por supuesto que no, pero por lo general es complicado encontrar lo que uno realmente quiere hacer. Pero creo, también, que en este programa ése debe ser el punto de partida, que cada uno se pregunte qué quiere hacer, qué le hace feliz, qué le dan ganas de levantarse cada día. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/874852654551750338-2596924454081305283?l=escribirenelcamino.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/feeds/2596924454081305283/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=874852654551750338&amp;postID=2596924454081305283' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/2596924454081305283'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/2596924454081305283'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/2011/11/hacer-lo-que-se-quiere.html' title='Hacer lo que se quiere'/><author><name>José</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07129757498964443925</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-874852654551750338.post-3556412506823269182</id><published>2011-11-01T05:50:00.002-06:00</published><updated>2011-11-01T06:04:33.332-06:00</updated><title type='text'>Las cosas más importantes</title><content type='html'>Ya pasó septiembre completo, y octubre, y hoy iniciamos noviembre, con su fiesta de todosantos y sus muertos, nuestros muertos, y vengo a darme cuenta que no he escrito nada en todo este tiempo. Tiempo que, he de reconocer, he disfrutado y vivido enormemente. Por varias razones. Una: finalmente, el 15 de septiembre se concretó mi salida de la upaep. Todavía me ofrecieron, el jefe del área al que me movieron al final, quedarme. Yo les dije que no, que prefería llevar el proyecto desde fuera, como externo. Y así sigo. Otra: la semana siguiente, el 19, inicié formalmente mi doctorado en sociología en la buap. Más exactamente, en el Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades. Ello me ha regresado a la condición de estudiante, al menos parcialmente, lo cual es, siempre ha sido para mí, al menos, estimulante. A ratos me cuesta trabajo retomar mi proyecto de investigación y decidir qué de lo que me dicen incorporo y qué dejo de lado. Pero siempre es un reto releerse a uno mismo, abrirse a otros conceptos, autores, juicios, y seguir pensando. Definitivamente, es lo mío. &lt;div&gt;Tengo beca de conacyt, nuevamente, pero por supuesto no alcanza. Lo tengo que completar con las clases en la ibero y con los proyectos del despacho. Así que eso me ha mantenido realmente ocupado. En cuanto a las clases, se trata más bien de metodología y asesorías de tesis, como suele ser desde hace al menos diez años. Interesante. Con mis tesistas puedo ver, con cierto orgullo, el trabajo que les ha costado, pero cómo han llegado a resultados dignos de un trabajo de investigación. Este viernes hacen una presentación de resultados ante un pequeño grupo de colegas y espero que les vaya muy bien. Del despacho ya escribiré después. Hoy no quiero dejar de apunta aquí una frase del libro de Murakami De qué hablo cuando hablo de correr, que recién leí en ebook y, definitivamente, me encantó: &lt;/div&gt;&lt;div&gt;"Me gustaría advertir a los institutos de secundaria y bachillerato, antes de que se produzcan víctimas innecesarias, de que es mejor que dejen de obligar a correr largas distancias de manera tan estricta a todos sus estudiantes, pero, aunque lo hiciera, estoy seguro de que no me harían caso. Así es la escuela. Lo más importante que aprendemos en ella es que las cosas más importantes no se pueden aprender allí." &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/874852654551750338-3556412506823269182?l=escribirenelcamino.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/feeds/3556412506823269182/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=874852654551750338&amp;postID=3556412506823269182' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/3556412506823269182'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/3556412506823269182'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/2011/11/las-cosas-mas-importantes.html' title='Las cosas más importantes'/><author><name>José</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07129757498964443925</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-874852654551750338.post-5267642515892585574</id><published>2011-08-24T10:01:00.002-05:00</published><updated>2011-08-24T10:10:18.588-05:00</updated><title type='text'>De madrugada</title><content type='html'>Hoy muy temprano, un poco después de las tres, nos despertamos la Colocha y yo y algo platicamos. En medio de algunos encuentros con la energía y lo sobrenatural, resultado de lo cual la mejor muestra es mi contractura y dolor de cuello y hombro, como nunca, que a ratos se vuelve casi insoportable y no me deja dormir, o dormir a ratos. Ya estuve dándole vueltas y decidí que esto sólo puede mejorar. Voy a tener paciencia y a ser consciente para no desesperarme, que parece la salida más fácil. &lt;div&gt;A propósito de la teoría de Bauman, y el cambio de la sociedad sólida, proveedora de seguridad, a la sociedad líquida, que parece implicar la incertidumbre de manera casi permanente, como esos puntos de presente simultáneos, numerosos y prometedores, nos sentimos rodeados de cambios, de movimientos y situaciones que no siempre entendemos. Hay enojos, cambios, incertidumbres, dudas. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Le decía yo que, creo, hay que volver a lo básico. Y, en ese sentido, preguntarnos qué nos hizo estar juntos. Por un lado, el amor que descubrimos y un día apareció suficiente para, como diría Alberoni, desorganizar y reorganizar nuestras vidas. Y, también, la búsqueda, idealizada si se quiere, de hacer algo por los demás. Hoy en día la bendición más grande son nuestros hijos, inquietos, preguntones, ansiosos de crecer y saber más, y a ellos hay que atender. Y no dejar de buscar alrededor, abrir los ojos, los oídos y el corazón, para ver qué podemos hacer por los demás, o cómo podemos encontrarnos con otros, seres humanos que sienten, sueñan, se equivocan, luchan. Definitivamente, un criterio de validez en las decisiones es que nos deje en paz. Que así sea. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/874852654551750338-5267642515892585574?l=escribirenelcamino.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/feeds/5267642515892585574/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=874852654551750338&amp;postID=5267642515892585574' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/5267642515892585574'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/5267642515892585574'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/2011/08/de-madrugada.html' title='De madrugada'/><author><name>José</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07129757498964443925</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-874852654551750338.post-324525038587896352</id><published>2011-08-16T11:16:00.002-05:00</published><updated>2011-08-16T11:24:35.884-05:00</updated><title type='text'>A la expectativa</title><content type='html'>Sigo a la expectativa de que me llamen "del olimpo". Lo escribo a propósito con minúsculas. Ya no sé si es parte de un juego perverso, "a ve quién se desespera primero" o, simplemente, su ineficacia se impone. En fin. No hay más que esperar y tratar de hacer algo útil. &lt;div&gt;Hoy hace catorce años nos casamos mi Colocha y yo. No tengo palabras para describir lo que estos años han sido. Pero tampoco tengo duda cuando volteo a mi interior y me digo: soy feliz. Es lo que yo quería.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Por la mañana temprano me fui a correr a la pista de tartán, a pesar de que tenía más frío y flojera que de costumbre. Di mis ocho vueltas, durante la primera de las cuales vi un espectáculo asombroso: del lado de la Malinche salía el sol, como por abajo de las nubes, con unos tonos naranja, dorado y rojizo dignos de admirarse. Al dar la vuelta, del otro lado, el Popo y el Izta lucían esplendorosos, con la primera luz del día, en morados y azules plomizos memorables. Caray, con eso bastaba para seguir el día de buen humor. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Leo en el periódico un buen artículo de Blancarte sobre la gira de la cápsula de la sangre de Juan Pablo segundo. A ver si les funciona. Porque, como dice el autor de la columna, más bien parece un retorno a la edad media. Allá sus devotos. Que ellos lo vean. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/874852654551750338-324525038587896352?l=escribirenelcamino.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/feeds/324525038587896352/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=874852654551750338&amp;postID=324525038587896352' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/324525038587896352'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/324525038587896352'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/2011/08/la-expectativa.html' title='A la expectativa'/><author><name>José</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07129757498964443925</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-874852654551750338.post-6998888044552497433</id><published>2011-08-10T17:42:00.002-05:00</published><updated>2011-08-10T17:53:56.334-05:00</updated><title type='text'>Coincidencias</title><content type='html'>Hoy, finalmente, hablé "oficialmente" con la gente de personal para negociar mi salida, formalmente, de la upaep. Mientras hacía antesala, me encontré al hermano Mario y al padre Miguel, que andan en búsqueda pero no saben qué hacer con el centro comunitario de Chapulco. Se me ocurrieron algunas cosas y mi corazón vibró. Veremos. &lt;div&gt;Y ahora en casa, buscando papeles para completar el cv único para el doctorado, me encuentro, oh sorpresa, con una copia de mi poema que ganó en páginas neobíblicas en 1996, y que hacía tiempo buscaba sin éxito. También me encontré un par de cartas autógrafas de José María Vigil cuando me notificó del resultado de concurso y el premio, y otra más de alguien de Brasil, en portugués. Me dio gusto reencontrar mi poema, y aquí va, en español.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;El rebelde Jeremías&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Cuando, Señor, vengo a ti, &lt;/div&gt;&lt;div&gt;con el corazón cargado de preguntas, &lt;/div&gt;&lt;div&gt;tú amor es siempre más fuerte, &lt;/div&gt;&lt;div&gt;me vence y me conforta. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Sin embargo, hoy me atrevo a preguntarte: &lt;/div&gt;&lt;div&gt;¿por qué viven tan tranquilos&lt;/div&gt;&lt;div&gt;-y con tanto cinismo-&lt;/div&gt;&lt;div&gt;los malvados, &lt;/div&gt;&lt;div&gt;mientras tu pueblo se desangra&lt;/div&gt;&lt;div&gt;y muere?&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Míralos: &lt;/div&gt;&lt;div&gt;a su paso sólo dejan&lt;/div&gt;&lt;div&gt;demagogia y corrupción. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Sus absurdas leyes &lt;/div&gt;&lt;div&gt;y sus ajustes económicos&lt;/div&gt;&lt;div&gt;se multiplican, &lt;/div&gt;&lt;div&gt;para estar seguros ellos, &lt;/div&gt;&lt;div&gt;sus amigos, &lt;/div&gt;&lt;div&gt;sus intereses...&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Tú conoces mi corazón&lt;/div&gt;&lt;div&gt;y mis sentimientos: &lt;/div&gt;&lt;div&gt;sabes que anhelo&lt;/div&gt;&lt;div&gt;la llegada de tu Reino. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Hoy te imploro: &lt;/div&gt;&lt;div&gt;haz que fracasen&lt;/div&gt;&lt;div&gt;sus planes y proyectos,&lt;/div&gt;&lt;div&gt;que se acaben sus reuniones, &lt;/div&gt;&lt;div&gt;y que queden en el olvido&lt;/div&gt;&lt;div&gt;sus acuerdos mentirosos, &lt;/div&gt;&lt;div&gt;sus bancos y sus jueces,&lt;/div&gt;&lt;div&gt;pues su único dios&lt;/div&gt;&lt;div&gt;es el dinero. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Que se acaben ellos&lt;/div&gt;&lt;div&gt;y en tu pueblo&lt;/div&gt;&lt;div&gt;renazca la esperanza&lt;/div&gt;&lt;div&gt;como la hierba en los montes. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;i&gt;Y recuerdo, como si fuera ayer, &lt;/i&gt;&lt;i&gt;esa ermita oscura y húmeda, en San Arturo, allí donde nace el Euseba, donde escribí el poema.&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/874852654551750338-6998888044552497433?l=escribirenelcamino.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/feeds/6998888044552497433/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=874852654551750338&amp;postID=6998888044552497433' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/6998888044552497433'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/6998888044552497433'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/2011/08/coincidencias.html' title='Coincidencias'/><author><name>José</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07129757498964443925</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-874852654551750338.post-8570856553017223731</id><published>2011-07-19T05:42:00.002-05:00</published><updated>2011-07-19T06:01:07.461-05:00</updated><title type='text'>Lecturas y reflexiones</title><content type='html'>&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'lucida grande';"&gt;Ayer terminé de leer &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'lucida grande';"&gt;La Quinta Mujer&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'lucida grande';"&gt;, sexto en la serie Wallander de Henning Mankell. Es una serie policiaca, thrillers o, como decía mi Colocha el otro día: "es como CSI, pero por escrito". Más o menos, le decía yo, aunque obviamente, acá hay mucho más detalles. Pudiera parecer curioso, pero me quedo con un par de frases para seguir meditando. &lt;/span&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'lucida grande';"&gt;La primera, cuando Wallander, que es el detective protagonista de la serie, duda entre hacer su trabajo o quedarse a la expectativa, después de un viaje en el que no sabe bien a bien ni por qué lo hizo, ni qué busca... dice así: "Pero, por descontado, no lo hizo. Wallander no había conseguido nunca vencer al simbólico sargento que llevaba en su interior y que vigilaba que hiciera lo que debía". Esto viene a cuento por ese superego, dirían los freudianos, que llevamos dentro, especialmente los que fuimos (de)formados en la tradición de "dios te mira" o cualquiera de sus derivados, más o menos patológicos. Y sí, qué difícil es, en esos casos, decidir por uno mismo y decir "sí, lo hago, ¿y qué?"&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'lucida grande';"&gt;El otro pensamiento se da cuando Wallander se encuentra con su hija, joven adulta en plena crisis existencial, en uno de esos momentos en los que uno empieza a ir al fondo. Lisa, que ése es su nombre, se pregunta por qué era tan difícil vivir en Suecia, que es donde se ubican las novelas. A ella le parecía, y a su padre también, que antes la vida era más sencilla de vivirse. Él le contesta: "a veces he pensado que es debido a que hemos dejado de zurcir los calcetines". Y explica que él incluso aprendió a hacerlo en la escuela. Pero ya nadie lo hace. Si se rompen, simplemente los tira a la basura y se compra unos nuevos. Y, junto con ello, "algo" ha cambiado, hasta que "se convirtió en una especie de moral, invisible, pero siempre presente". Y remata: "eso cambió nuestro concepto de lo bueno y lo malo, de lo que se podía y lo que no se podía hacer a otras personas. Todo se ha vuelto mucho más duro. Hay cada vez más personas, especialmente jóvenes como tú, que se sienten innecesarias o incluso indeseadas en su propio país". &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'lucida grande';"&gt;Me dejó resonando en la cabeza y en el corazón. Más, porque Juan Ramón nos hacía caer en la cuenta a Oscar y a mí, el viernes en la noche, cómo hemos cambiado. Con su típica agudeza nos hacía ver cómo el discurso no ha cambiado mucho, pero las prácticas las hemos vuelto, indudablemente, mucho más individualistas. Duele, pero así es.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/874852654551750338-8570856553017223731?l=escribirenelcamino.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/feeds/8570856553017223731/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=874852654551750338&amp;postID=8570856553017223731' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/8570856553017223731'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/8570856553017223731'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/2011/07/lecturas-y-reflexiones.html' title='Lecturas y reflexiones'/><author><name>José</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07129757498964443925</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-874852654551750338.post-8763140391346308098</id><published>2011-07-14T12:02:00.004-05:00</published><updated>2011-07-14T12:16:07.118-05:00</updated><title type='text'>Hoy la vida</title><content type='html'>Hoy me encontré, casi por casualidad, con la columna de Eliseo Alberto en Milenio, una que lleva por título &lt;i&gt;Eso que llaman amor para vivir, &lt;/i&gt;robándole el título a Pablo Milanés en esa hermosa canción, y me gustó y me hizo pensar. Ya lo decía el cartero en la película, cuando le reclamaron que el poema que recitaba no era suyo: "la poesía no es de quien la escribe, sino de quien la hace suya. Yo también, por eso, me robo el pensamiento que a su vez él ya había robado a Neruda y que cita casi al final: &lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"   style="  color: rgb(51, 51, 51); line-height: 18px; font-family:Arial;font-size:14px;"&gt;&lt;em&gt;Queda prohibido llorar sin aprender, /levantarte un día sin saber qué hacer, /tener miedo a tus recuerdos. /Queda prohibido no sonreír a los problemas, /no luchar por lo que quieres, /abandonarlo todo por miedo, /no convertir en realidad tus sueños. /Queda prohibido no demostrar tu amor. /Queda prohibido dejar a tus amigos. /Queda prohibido olvidar a toda la gente que te quiere&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: rgb(51, 51, 51); line-height: 18px; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;Y es que me hace pensar en mi decisión de dejar la universidad. Asumo mi decisión y me digo que me voy porque quiero levantarme cada día sabiendo qué hacer, porque quiero luchar por lo que quiero, porque no quiero quedarme por miedo, porque quiero convertir en realidad mis sueños, porque quiero demostrar mi amor, porque quiero estar con mis amigos y no olvidar a la gente que me quiere. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: rgb(51, 51, 51); line-height: 18px; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;¿Lo lograré? El tiempo lo dirá. Por la mañana corría mis tres kilómetros en la cancha de tartán de San Andrés y me decía a mí mismo que quiero dejar que el miedo no me detenga. Sé que el miedo a la inseguridad está allí y no va a desaparecer así como así, pero quiero asumirlo y vivirlo y no dejarme inmovilizar, y seguir soñando y... seguir viviendo. Lo asumo, como otro día asumí el dejar la seguridad de los maristas y otro día, ya en pareja y enamorados, dejamos todo y tomamos al Fer pequeñito y nos fuimos a Chiapas a estudiar, a vivir, a encontrarnos con viejos y nuevos amigos. Y lo maravilloso es que la vida sigue.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/874852654551750338-8763140391346308098?l=escribirenelcamino.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/feeds/8763140391346308098/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=874852654551750338&amp;postID=8763140391346308098' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/8763140391346308098'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/8763140391346308098'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/2011/07/hoy-la-vida.html' title='Hoy la vida'/><author><name>José</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07129757498964443925</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-874852654551750338.post-4415556964744468535</id><published>2011-07-04T12:26:00.003-05:00</published><updated>2011-07-04T12:40:00.319-05:00</updated><title type='text'>Domingo en bici</title><content type='html'>Es domingo y, para no variar, me despierto temprano, antes de que suene el despertador. Aprovecho para tomarme un buen café (Tziscao, chiapaneco) mientras avanzo unas páginas de &lt;i&gt;Sidetracked&lt;/i&gt;, la novela de Mankell que estoy leyendo como diversión (generalmente leo una novela, casi siempre por las noches, antes de dormir, y algo más académico o analítico, alguna obra sociológica o de interés para mis cursos, ya sea en la chamba o en algún momento que le robo al día). Prendo el estéreo, ya viejito pero que suena muy bien, en &lt;i&gt;Radio Altiplano&lt;/i&gt; que, como de costumbre, tiene una programación realmente buena, y me encuentro con canciones afrocaribeñas, dice la locutora, bastante disfrutables. Los días han estado lluviosos y todavía anoche me quedaba la duda si seguiría lloviendo por la mañana o si nos dejaría ir a andar en bici con otros papás, mamás y niños de la escuela de mis hijos. El sol salió a medias pero fue suficiente para una rodada muy disfrutable, como unas veinte personas, entre Cholula y el balneario de Santa María Acuexcomac. De ida, rodamos sobre donde antes estaba la vía del tren y ahora queda un camino de terracería y grava entre las milpas y las hortalizas. Vemos sembrado maíz, frijol, espinacas, acelgas, alfalfa, chile poblano, entre otras cosas. También vemos, a la orilla, montones de pañales usados que alguien tuvo a bien dejar a la intemperie, como señal de que "la civilización llegó al pueblo" y ahora consume y desecha igual que en las ciudades. Vaya progreso. Afortunadamente, ya en el pueblo, cerca de donde vive doña Luisa, voy junto a Juan y ambos observamos una enorme, hermosa bugambilia morada, imponente sobre una gran barda. "La planta favorita de mamá", me dice mi hijo, "lástima que no traje mi cámara". Y seguimos rodando.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/874852654551750338-4415556964744468535?l=escribirenelcamino.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/feeds/4415556964744468535/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=874852654551750338&amp;postID=4415556964744468535' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/4415556964744468535'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/4415556964744468535'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/2011/07/domingo-en-bici.html' title='Domingo en bici'/><author><name>José</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07129757498964443925</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-874852654551750338.post-1095723738615185242</id><published>2011-06-22T12:13:00.002-05:00</published><updated>2011-06-22T12:20:53.686-05:00</updated><title type='text'>una cita</title><content type='html'>Estoy leyendo un buen libro, de Zizek, que mi amiga La Bruja me prestó hace unas semanas y que lleva por título &lt;i&gt;Violence&lt;/i&gt;. El primer capítulo, tal como lo predijo, es realmente interesante. Comentando a Nietzche y al mismo tiempo la película &lt;i&gt;Hijos de los Hombres,&lt;/i&gt; de Cuarón, recuerda una cita que me deja pensando sobre lo que ocupa nuestra mente, lo que nos quita el sueño, aquello por lo que realmente luchamos día a día, lo que da sentido a nuestras vidas. Lo reproduzco aquí: &lt;i&gt;'A little poison now and then: that makes for pleasant dreams. And much poison at the end, for a pleasant death. They have their little pleasures for the day, and their little pleasures for the night, but they have regard for health. "We have discovered happiness," - say the Last Men, and they blink.'&lt;/i&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/874852654551750338-1095723738615185242?l=escribirenelcamino.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/feeds/1095723738615185242/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=874852654551750338&amp;postID=1095723738615185242' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/1095723738615185242'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/1095723738615185242'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/2011/06/una-cita.html' title='una cita'/><author><name>José</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07129757498964443925</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-874852654551750338.post-7528912919231614337</id><published>2011-06-21T11:22:00.002-05:00</published><updated>2011-06-21T11:27:57.938-05:00</updated><title type='text'>De cada día</title><content type='html'>Cuando cada mañana llevo a mis hijos a la escuela, lo primero que me encuentro de frente es el majestuoso paisaje de los volcanes, el Popo a la izquierda, el Izta a la derecha. Ayer, por ejemplo, ambos tenían nieve en la parte más alta y mis hijos exclamaron de admiración porque, además, el Popo tenía una pequeña fumarola blanca que lo hacía lucir imponente. El Izta, por su parte, parecía más que nunca una apacible mujer dormida. El cielo era azul y transparente. Hoy, en cambio, había un leve chipi chipi que nos hizo correr al carro. Y en lugar de volcanes había una densa neblina y un cielo húmedo y opaco. Otro día, sin duda.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/874852654551750338-7528912919231614337?l=escribirenelcamino.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/feeds/7528912919231614337/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=874852654551750338&amp;postID=7528912919231614337' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/7528912919231614337'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/7528912919231614337'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/2011/06/de-cada-dia.html' title='De cada día'/><author><name>José</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07129757498964443925</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-874852654551750338.post-7423527112973489195</id><published>2011-01-25T06:01:00.002-06:00</published><updated>2011-01-25T06:24:36.624-06:00</updated><title type='text'>Mis recuerdos de Don Samuel</title><content type='html'>Ayer, temprano, me enteré que estaba en el hospital y supuse que su muerte estaba cerca. Hace un mes, Chacho ya me había dicho que andaba bastante mal su salud, por lo que no me sorprendió enterarme por los sitios de internet que había fallecido. &lt;div&gt;De Don Samuel, el Tatic, nunca olvidaré la primera vez que lo encontré personalmente. Recién había llegado yo a la Misión de Guadalupe, como un joven marista de veintiséis años. Chacho, entonces el superior de la comunidad, me llevó a San Cristóbal y aprovechó un breve receso entre sus múltiples reuniones para abordar al Tatic, y me presentó con él, formal y escueto. Quizá uno o dos meses después volví a la curia y me llamó por mi nombre, con una seguridad y una calidez que me impresionaron. Siempre fue así: inteligente, sencillo, fraternal, sin rodeos. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;En alguna ocasión viajé con él, en su carro, un jetta de modelo reciente, de San Cristóbal a Bachajón, a una reunión de diáconos o algo así. Yo me sentía un poco cohibido porque no sabía de qué se supone que uno debería hablar con un obispo. Dos sorpresas me llevé: la primera, que manejaba rapidísimo, en una carretera llena de curvas y barrancos; él ya pasaba los setenta años y conducía con la seguridad de un jovencito. La segunda: en cuanto nos subimos al carro prendió su radio  y todo el tiempo fue platicando con sus amigos diexistas. Se identificaba, si mal no recuerdo, como "radio xilófono sierra" y conversaba con gran animación con los que parecían, y eran, seguramente, sus amigos de mucho tiempo. Yo sólo escuchaba y observaba, sufriendo un poco por la carretera, pero tranquilo porque no tendría ya que pensar en qué hablar con mi obispo. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Cuando en una ocasión fue a ordenar diáconos a la Misión, allá por el noventa y cinco, presidió la misa y la ceremonia, larga y con muchos cantos y alocuciones, como les gusta a los indígenas. Me impresionó que, al terminar, el Tatic se sentó y se puso a rezar el oficio divino, como marcaban las reglas: siempre fue exigente consigo mismo, y no lo sufría, sino que lo asumía como algo suyo. Ya después de desayunar se puso sus botas y una especie de casco de obrero que usaba cuando iba a las comunidades, y se sentó a escuchar a la gente, a los indígenas, que se acercaban a hablar con él. Parecía no cansarse nunca: siempre tenía para ellos el oído atento y una expresión seria pero amable. Después se le acercaban, inquietos, los periodistas. Allí sí se inventaba cualquier cosa para no enfrascarse. Le decían, por ejemplo, que querían una entrevista con él, y él les decía que sobre qué tema. Ellos replicaban que sobre teología de la liberación y él les respondía que él no era teólogo, que era biblista, y ya no sabían bien qué decir. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Del Tatic recuerdo, siempre recordaré, su sencillez, su inteligencia para ver el futuro, su compromiso con lo que creía. Logró hacer de la diócesis de San Cristóbal un grupo de agentes de pastoral con un gran compromiso en la búsqueda del pobre, con sus aciertos y sus errores. Siempre escuchaba y nunca se mostraba impaciente. Hablaba con autoridad y todos le escuchábamos. Intentó, de verdad, una iglesia cercana a los pobres. Que en paz descanse. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Ayer murió también la mamá de Paco, hermano y amigo tan cercano, después de una larga y sufrida estancia de más de dos meses en terapia intensiva. Me duele no poder estar allí personalmente para darle un abrazo fraternal, como él sí pudo hacer cuando año y medio antes murió mi madre. Siento su dolor y desde acá le acompaño, con la promesa de ir con toda la familia a, simplemente, estar con él. Dios la tenga en su gloria. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/874852654551750338-7423527112973489195?l=escribirenelcamino.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/feeds/7423527112973489195/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=874852654551750338&amp;postID=7423527112973489195' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/7423527112973489195'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/7423527112973489195'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/2011/01/mis-recuerdos-de-don-samuel.html' title='Mis recuerdos de Don Samuel'/><author><name>José</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07129757498964443925</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-874852654551750338.post-9222123420032521194</id><published>2010-10-15T12:36:00.000-05:00</published><updated>2010-10-15T12:37:38.253-05:00</updated><title type='text'>poemas breves</title><content type='html'>Tambien encontrados ente papeles viejos. de hace 14 ó 15 años. &lt;div&gt;.........&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: 12pt; line-height: 115%; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;La vida es, &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: 12pt; line-height: 115%; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;de algún modo, &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: 12pt; line-height: 115%; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;recorrer el camino &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: 12pt; line-height: 115%; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;con el corazón abierto&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: 12pt; line-height: 115%; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;muchas veces sangrando&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: 12pt; line-height: 115%; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;y así, con paz&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: 12pt; line-height: 115%; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;amar, &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: 12pt; line-height: 115%; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;            o sea, &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: 12pt; line-height: 115%; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;                        servir.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: 12pt; line-height: 115%; "&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt; &lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: 12pt; line-height: 115%; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;Lo importante &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: 12pt; line-height: 115%; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;no es&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: 12pt; line-height: 115%; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;tener bien claro&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: 12pt; line-height: 115%; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;quién soy&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: 12pt; line-height: 115%; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;ni de dónde vengo…&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: 12pt; line-height: 115%; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;más bien, &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: 12pt; line-height: 115%; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;tener razones &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: 12pt; line-height: 115%; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;-rostros, ojos,&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: 12pt; line-height: 115%; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;nombres concretos-&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: 12pt; line-height: 115%; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;para acercarse&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: 12pt; line-height: 115%; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;y soñar&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: 12pt; line-height: 115%; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;y sufrir&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: 12pt; line-height: 115%; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;y caminar&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: 12pt; line-height: 115%; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;o sea, &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: 12pt; line-height: 115%; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;dar la vida&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: 12pt; line-height: 115%; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;trozo a trozo&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: 12pt; line-height: 115%; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;cada día…&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: 12pt; line-height: 115%; "&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt; &lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: 12pt; line-height: 115%; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;Tu amor es&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: 12pt; line-height: 115%; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;como cuando el sol se esconde&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: 12pt; line-height: 115%; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;y dan ganas de verlo&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: 12pt; line-height: 115%; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;de contemplar &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: 12pt; line-height: 115%; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;lo inefable del misterio&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: 12pt; line-height: 115%; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;quieto, &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: 12pt; line-height: 115%; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;sosegado, &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: 12pt; line-height: 115%; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;y en silencio&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: 12pt; line-height: 115%; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;probar el infinito.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: 12pt; line-height: 115%; "&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt; &lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: 12pt; line-height: 115%; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;Quisiera mirar &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: 12pt; line-height: 115%; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;El fondo de tus ojos&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: 12pt; line-height: 115%; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;Apropiarme de tus dolores&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: 12pt; line-height: 115%; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;Y guardarlos en mis ojos&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: 12pt; line-height: 115%; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;Con mis dolores.&lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/874852654551750338-9222123420032521194?l=escribirenelcamino.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/feeds/9222123420032521194/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=874852654551750338&amp;postID=9222123420032521194' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/9222123420032521194'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/9222123420032521194'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/2010/10/poemas-breves.html' title='poemas breves'/><author><name>José</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07129757498964443925</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-874852654551750338.post-4691375998810057803</id><published>2010-10-14T18:22:00.003-05:00</published><updated>2010-10-14T18:25:11.955-05:00</updated><title type='text'>Hace 14 años</title><content type='html'>Entre mis papeles viejos me encontré éste, que transcribo literalmente. &lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: 20px;"&gt;&lt;b&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: 12pt; line-height: 115%; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;14 de octubre de 1996&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: 12pt; line-height: 115%; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;Me encuentro contigo, sentado en la banca del centro de ese pueblo lleno de naranjos, Jaltepec, y no puedo creerlo (y tú tampoco lo puedes creer). Y me pregunto, como tantas veces, por qué te amo tanto. La respuesta, como siempre, se me escapa, si es que existe. Tú me dices que estoy loco, y acaricias mi mano y me miras fijamente, con profundidad, como queriendo encontrar algo nuevo en mi cara. Yo me río y te miro (y no me canso de mirarte). Veo tus ojos tristes y tu pelo estirado. Así, sin palabras, comprendo por qué te amo, y por qué estoy aquí, por qué estamos juntos. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: 12pt; line-height: 115%; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;Tú me dices que estoy loco por haberte venido a buscar. Fue una sorpresa y tú ni siquiera te imaginabas que yo aparecería así nomás. Pero yo sabía que tenía que venir a verte, así es el lenguaje del corazón, tan sin palabras y tan elocuente. Te respondo que eres tú la causa de mi locura, y no te queda más que reírte para adentro y desviar tus ojos. Así nos quedamos, en silencio, mientras corazón da vuelcos. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: 12pt; line-height: 115%; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;***&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: 12pt; line-height: 115%; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;Entre San Cristóbal y Tuxtla, en la parte más alta, la niebla casi no dejaba ver el camino. Un rato después, bajando un poco, la niebla desapareció y nos encontramos de pronto en medio de incontables montañas. Se ve el bosque, ya muy oscuro, y los maizales dorados. Por un rincón, en un valle profundo, se asoma un manchón tempranero de luces urbanas. Debe ser Acala. El lejano horizonte, sobre las cumbres, aparece bordado de nubes, y sobre ellas se alcanzan a colar los últimos rayos de un sol dorado, lleno ya de cansancio. Contemplo y todo y me parece mágico. Pienso que por eso ésta es tierra de grandes poetas. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: 12pt; line-height: 115%; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;***&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: 12pt; line-height: 115%; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;Me decía Florecita que la lectura y tú son mis vicios. Yo le respondí que no: que la lectura sí es mi vicio; tú, en cambio, eres mi adicción. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: 12pt; line-height: 115%; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;***&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: 12pt; line-height: 115%; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;Empiezo a convencerme que, como me decía Beto el mes pasado, efectivamente las cuatro de la mañana es hora de mucha energía. Porque aquí estoy hoy, casi sin dormir dos noches, con la mente clara y el corazón tranquilo, escribiendo y pensando en ti. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: 12pt; line-height: 115%; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;***&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: 12pt; line-height: 115%; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;A media curva peligrosa aparece el valle donde se asienta la cabecera municipal de Las Margaritas (“la ciudad de Las Margaritas”, dicen a cada rato en La Voz de la Frontera Sur). Es una amplia planada rodeada de cerros por los cuatro costados. Me llama la atención especialmente un grupito de ellos, por el rumbo de Yalcoc, pequeños y casi perfectamente cónicos, como mirando en busca de aprobación a las grandes montañas que, detrás, comienzan siendo verdes, luego azules y luego grises, hasta fundirse en el horizonte. En algunas partes del valle se ve la neblina que perezosamente se levanta con la salida del sol. Parecen pequeños trozos de algodón que alguien dejó olvidados entre las casas y en el monte. De frente, cerca, veo el cementerio. En todos lados, en un lugar como éste, suele predominar el color blanco en las tumbas, cruces y edificios. Aquí no. Chiapas es único y los difuntos descansan entre diversos verdes, azules y rosados. En el parque central, frente a la iglesia en reconstrucción, se levanta, imponente, una preciosa ceiba, signo evidente de la selva. Derecho levanta su tronco, bien alto, y sus ramas expandidas nos miran desde lo alto, en todas direcciones. Allí cerca está el palacio, hoy pintado en tonos ocre y naranja, demasiado vivos para un edificio tan serio. Es famoso desde el amanecer del noventa y cuatro, por lo menos, con el levantamiento zapatista. Allí combatieron los milicianos y allí, según cuentan, murió inesperadamente uno de sus mejores hombres. Más lejos, en la salida a La Soledad se divisa una pinada, amplia, no muy espesa, llena de vida y de verdes colores. La sombra de esos ocotes cubrió casi un año el campamento militar allí asentado. Todavía quedan los restos: trincheras, pertrechos, plásticos que no se ha llevado el viento. Recuerdo casi temblar cuando tenía que pasar por allí. Los soldados veían la credencial de la diócesis de San Cristóbal y mandaban llamar, con prisa, oficiales de mayor jerarquía. Las preguntas eran incisivas, como para sacar hebra, y aunque amables, no dejaban de ser capciosas. Espero el camión, sentado en la banqueta, cansado, meditabundo. &lt;i&gt;San, hermana jumasa, &lt;/i&gt;saludo a unas mujeres tojolabales. Son de Tabasco y me preguntan si trabajo en la Kastalya. Me despido con un&lt;i&gt; jel tzamal ja alatzi, il’a b’ajex, &lt;/i&gt;admirando sus vestidos multicolores y su porte tan digno. La llegada del camión verde que va a La Realidad me sorprende pensando en esta tierra, tan hermosa y tan sufrida, mezcla (¿choque? ¿encuentro?) de culturas, lugar de esperanza y de pobreza, y en su gente, en sus ires y venires. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: 12pt; line-height: 115%; "&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/874852654551750338-4691375998810057803?l=escribirenelcamino.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/feeds/4691375998810057803/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=874852654551750338&amp;postID=4691375998810057803' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/4691375998810057803'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/4691375998810057803'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/2010/10/hace-14-anos.html' title='Hace 14 años'/><author><name>José</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07129757498964443925</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-874852654551750338.post-5418453849228639292</id><published>2010-09-01T09:35:00.002-05:00</published><updated>2010-09-01T09:46:41.291-05:00</updated><title type='text'>La interminable búsqueda</title><content type='html'>Quizá lo que más disfruto de la lectura es la resonancia de las preguntas del autor con mis búsquedas, la similitud de los temas con lo que me inquieta. Al leer algo así, me digo: ¡caray! ¿por qué no se me ocurrió antes a mí? Por supuesto, no es tan fácil poner en palabras lo que el alma, el corazón, la mente, el espíritu, o todo junto, andan buscando y rebuscando. Me pasó hace unos días cuando fui a la recién inaugurada sucursal de El Sótano en Puebla. Iba más con la intención de ver qué tantos libros había, cómo estaban los precios, qué ambiente se respiraba, más que con la idea clara de comprar un libro en particular. Me llamó la atención un libro de Murakami, autor para mí hasta entonces desconocido, el precio accesible, y lo compré. Es una novela que lleva por título &lt;i&gt;Al sur de la frontera, al oeste del sol&lt;/i&gt;. Cuenta la historia de un cuate al que la vida, desde fuera, parece sonreirle: está bien casado y con hijas adorables, dejó el trabajo de aburrido oficinista y se convirtió en exitoso empresario independiente, tiene carros caros y propiedades, pero está vacío por dentro, incluso sin darse cuenta. De pronto se aparece su amor platónico de la secundaria y su mundo interior parece colapsarse: lo que tenía sentido ha dejado de tenerlo, se aventura a hacer cosas en otro momento impensables, se encuentra ante sentimientos que creía olvidados. El final es más bien convencional, pero eso no es lo importante, creo yo. Lo que me atrapó es la capacidad de Murakami para reflexionar sobre la soledad, la identidad, la posesión, las relaciones, el sentido de la vida, entre otras cosas. Y, sobre todo, su capacidad para hacerlo a través de una historia aparentemente anodina pero que esconde una riqueza enorme y da grandes posibilidades de búsqueda. Al final no importa si la propia experiencia se parece mucho o poco a la historia del protagonista. Siempre puede uno acompañarlo y sentirse acompañado en su interminable búsqueda.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/874852654551750338-5418453849228639292?l=escribirenelcamino.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/feeds/5418453849228639292/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=874852654551750338&amp;postID=5418453849228639292' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/5418453849228639292'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/5418453849228639292'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/2010/09/la-interminable-busqueda.html' title='La interminable búsqueda'/><author><name>José</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07129757498964443925</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-874852654551750338.post-3450339946191074196</id><published>2010-08-18T10:25:00.004-05:00</published><updated>2010-08-18T10:35:13.261-05:00</updated><title type='text'>Mi despedida</title><content type='html'>Hoy, como siempre, cuando es dieciocho de agosto me acuerdo de aquel día. Era de mañana, el día que me tenía que ir, y mis papás no habían firmado todavía el permiso. Ya tenía las maletas listas, creo que dos, y me había levantado temprano. Le dije a mi padre si podía firmar, y me preguntó que si estaba seguro. Yo bajé los ojos y le dije que sí, cruzando la pierna y los brazos por detrás. Él agarró la pluma y firmó. Mi madre se levantó y, al verme, se puso a llorar. Entre lágrimas tomó la pluma, azul, y también firmó, con su letra manuscrita muy redondeada y de trazos incompletos, demasiado vertical. Mi alma descansó al ver que tenía el permiso escrito, incluyendo la cooperación que mis padres darían para mi manutención, ciento cincuenta pesos. No recuerdo si desayuné, probablemente no, por los nervios de que me iba. Un rato después mi padre me llevó a la escuela y me dejó allí, donde el director me esperaba a mí y a los otros cinco "que nos íbamos". Los padres de dos o tres de los que serían mis compañeros esperaron y acordaron que nos llevarían a La Barca, a unos 30 kilómetros, a tomar el camión a Querétaro. Después de esperar un rato, y al ver que no pasaban autobuses con ese destino, convencieron al director de que la mejor idea era llevarnos hasta allá, en sus carros. Así le hicieron. Llegamos a Querétaro esa tarde de agosto y nos fuimos al centro a comer unas tortas en Las Tortugas. En 1979 era todavía una ciudad pequeña, casi un pueblo grande, muy diferente de ahora. Había ya estado allí un par de meses antes, y aún así todo para mí era nuevo. Ni extrañaba ni no extrañaba, sino que mi mente y mi corazón se mantenían como en suspenso, en blanco, a la expectativa. Volteaba a ver todo y todo me parecía interesante y bueno, aunque por supuesto reconocía los andadores de adoquín y las bugambilias junto a las paredes. No entendía todavía, por supuesto, que mi vida había cambiado. Que había dejado mi pueblo, en más de un sentido, para siempre.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/874852654551750338-3450339946191074196?l=escribirenelcamino.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/feeds/3450339946191074196/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=874852654551750338&amp;postID=3450339946191074196' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/3450339946191074196'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/3450339946191074196'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/2010/08/mi-despedida.html' title='Mi despedida'/><author><name>José</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07129757498964443925</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-874852654551750338.post-8679213274520430286</id><published>2010-06-15T10:42:00.002-05:00</published><updated>2010-06-15T10:56:55.180-05:00</updated><title type='text'>Una historia y un deseo</title><content type='html'>Primero, una historia que escuché hace unos días en mi estado natal. Es vecina de un pariente mío, aunque es presidenta municipal en otro lugar, a unas dos horas de allí. Llama la atención la cantidad de guaruras que la cuidan, día y noche. La calle, antes casi vacía, ahora está copada por camionetas típicas de cuidadores: grandotas, traga gasolina, con vidrios polarizados y llantas anchas. Precisamente, viendo una de ésas, yo decía: 'mi hermano tiene una lobo como esa', pero de color gris o negro. Fer me corrigió: 'ha de ser negra, porque no hay lobo gris'. ¿Será? ¿De dónde sabe tanto este niño?  Esa era roja brillante con dorado. Me dijo mi pariente: 'mírala por dentro, disimuladamente'. Asientos de piel, color miel, llenos de rasguños, maltratada. 'Ahora fíjate en el rin trasero'. Un hoyo de bala. 'Mira también los espejos'. Llenos de rayones y estropeados. 'La acaban de arreglar'. Ha sobrevivido a, al menos, tres atentados. A su esposo sí lo mataron. Yo, ingenuo, dije que en su lugar me habría ido lo más lejos que pudiera. Pregunté por qué la andaban buscando. Suponía que estaba defendiendo su municipio de la corrupción, del imperio del mal, de las drogas, casi casi de la invasión de extraterrestres. No, me dijo mi pariente. La quieren matar los zetas porque ella está con la familia. &lt;div&gt;Ahora, un deseo en voz alta. A propósito de las víctimas de la estancia ABC, los niños y niñas que murieron, y los que quedaron heridos, y sus familiares. He escuchado comentarios y leído en el periódico la opinión de los comentaristas y conductores de noticias, también de especialistas en derecho y cosas semejantes. La mayoría, o así me parece, dice que la corte hace lo correcto al centrarse en su carácter constitucional. Abierta o veladamente censuran la pretensión del ministro en turno de incluir una sanción ética, política o moral. Y pienso cuánto nos serviría como sociedad ver, al menos una vez en la vida, que hay responsabilidades que asumir y costos que pagar. Ahora resulta, así lo dice el ministro, que no bastan 49 niños muertos para que alguien haga algo. Porque allí siguen los responsables, los directos y los políticos, como si nada sucediera, comiendo (y bebiendo) y durmiendo tranquilos. Cuánto nos serviría, pienso yo, algo así. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/874852654551750338-8679213274520430286?l=escribirenelcamino.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/feeds/8679213274520430286/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=874852654551750338&amp;postID=8679213274520430286' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/8679213274520430286'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/8679213274520430286'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/2010/06/una-historia-y-un-deseo.html' title='Una historia y un deseo'/><author><name>José</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07129757498964443925</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-874852654551750338.post-8584292998164853166</id><published>2010-06-01T09:05:00.002-05:00</published><updated>2010-06-01T09:22:46.804-05:00</updated><title type='text'>Aquellos Días</title><content type='html'>En inglés existe una manera de diferenciar lo que pasa en días recientes (&lt;i&gt;these days&lt;/i&gt;), de lo sucedido tiempo atrás (&lt;i&gt;those days&lt;/i&gt;). Hoy, estos días, he repasado algunos de esos &lt;i&gt;aquellos días&lt;/i&gt;, tan lejanos y tan cercanos, cuando murió mi madre, hace un año, que se cumple exactamente mañana. Recuerdo que, curiosamente, tener a mi madre en el hospital me dio la oportunidad de reencontrarme con amigos y amigas que no veía hacía mucho tiempo. La situación era sencilla: de nada servía estar afuera de la sala de terapia intensiva, donde tenían a mi madre, si sólo nos dejaban entrar a ciertas horas, un rato en la mañana y otro por la tarde. Me acuerdo que teníamos que ponernos bata, lavarnos las manos, usar cubrebocas, y que había enfermeras que "nos regañaban" si no seguíamos el ritual al pie de la letra. Me acuerdo también de cómo desde el principio tenía yo la intuición de que mi madre ya no saldría de su estado. Me dediqué entonces a ver mi interior para encontrar paz. En realidad, desde la primera embolia, que vivió y vivimos en el mismo hospital, había dedicado una buena parte de una noche en vela, junto a ella, a decirle en voz alta lo que yo sentía; mis reclamos pero sobre todo mi reconocimiento por lo que, bien y mal, hizo por mí. Creo que ya había pasado la época de adolescente en la que la culpa de todo lo tienen papá y mamá: porque hicieron algo o porque dejaron de hacerlo. A fin de cuentas, mi paz estaba en saber que tanto ella como mi padre me dieron lo mejor que pudieron. No se me olvida que me decían con frecuencia que su herencia era asistir a una buena escuela. Ahora que tengo a mis hijos y que pienso en llevarlos a un lugar o a otro, a aprender o a divertirse, me acuerdo que nosotros no teníamos vacaciones pero afortunadamente la ida a las vacas con mis tíos las suplían ampliamente. Me acuerdo que no tuvimos tele, y en blanco y negro, sino hasta mis ocho o nueve años, pero la calle siempre era un lugar repleto de aventuras y de opciones para entretenerme tanto que hasta la tarea se me olvidaba. Allí jugué futbol, béisbol, canicas, trompo, balero, yoyo, carreras, todo... y no era raro que a las diez de la noche mi madre saliera a gritar que ya me metiera, y a continuación se daba cuenta que no había yo hecho mi tarea ni había cenado, ni había preparado nada para el día siguiente. Y sin embargo, me dediqué a estudiar el resto de mi vida. Y recuerdo con añoranza aquellos días en que las tardes de niñez se podían pasar enteras en la calle, sin bronca alguna. Eso y muchas cosas más le dije entonces a mi madre. Era difícil pensar en otra recuperación, difícil y lenta. Angélica mi hermana realmente se desvivió por ella los cinco años y medio entre la primera embolia y la segunda, que acabó en su muerte. Me consta el cariño y el empeño que ponía en cuidarla, y también cómo era cada vez más difícil darle gusto y mantenerla tranquila. Finalmente se fue, enfrente de mi angustia y mi impotencia por no saber qué hacer ni cuánto duraría aquello ni qué seguía. Lloré brevemente e inmediatamente tomé el teléfono para hablarle a mis hermanos. Angélica salió del baño y juntos rezamos una breve oración. &lt;div&gt;Un poco así fuero esos días, aquellos días. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;p.d. y para mi lector anónimo: ninguno siguió con los maristas. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/874852654551750338-8584292998164853166?l=escribirenelcamino.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/feeds/8584292998164853166/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=874852654551750338&amp;postID=8584292998164853166' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/8584292998164853166'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/8584292998164853166'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/2010/06/aquellos-dias.html' title='Aquellos Días'/><author><name>José</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07129757498964443925</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-874852654551750338.post-3525946580387683878</id><published>2010-05-12T19:27:00.002-05:00</published><updated>2010-05-12T20:09:38.432-05:00</updated><title type='text'>It's hard to be nice</title><content type='html'>Anoche, zapeando, de pura casualidad me encontré con una película serbia que lleva título en inglés de "it's hard to be nice". Trata de un cuate que, al sentir que pierde a su mujer y a su hijo, "se convierte" y deja de ser ladrón, compra un taxi y trata de romper con su red de maleantes. Ellos no dejan que salga tan fácilmente, y buscan jalarlo de nuevo a su vida de siempre. Lucha consigo mismo y, cuando aparentemente ya está convencido de su nueva vida, descubre que el hijo no es suyo, que su mujer lo engañó. Su cómplice mayor lo engaña y lo ponen en peligro, pero él sigue adelante. No es la gran película, pero deja entrever lo difícil que es ser "bueno" y lo complicado que es ponernos de acuerdo sobre lo que significa, en lo concreto, "ser bueno". Finalmente los seres humanos somos de carne y hueso y juzgamos y tomamos decisiones sobre lo bueno y lo malo de maneras bien complejas. Es, al menos, lo que le entiendo a Bauman cuando dice en su ética posmoderna que en realidad lo que importa no es lo que dicen los iniciados, los filósofos, los sabihondos. Lo que la gente de a pie necesita, para saber que "es bueno" o que "hace lo correcto", es voltear a los lados y comprobar que razonablemente los demás, al menos, no le hacen el feo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/874852654551750338-3525946580387683878?l=escribirenelcamino.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/feeds/3525946580387683878/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=874852654551750338&amp;postID=3525946580387683878' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/3525946580387683878'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/3525946580387683878'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/2010/05/its-hard-to-be-nice.html' title='It&apos;s hard to be nice'/><author><name>José</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07129757498964443925</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-874852654551750338.post-2857940402532190060</id><published>2010-04-24T04:11:00.002-05:00</published><updated>2010-04-24T04:40:31.504-05:00</updated><title type='text'>Sobre la educación</title><content type='html'>A menudo los padres y madres, por lo menos de niños pequeños, es lo que yo he vivido, hablamos de educación y escuelas. Parece que siempre andamos en búsqueda de, si no la opción perfecta, acabada, la mejor opción. Los elementos que influyen en la percepción de la mayor o menor bondad de una oferta concreta, creo, son, por ejemplo: el precio, el dominio de un sistema, la coherencia con la educación familiar, la oferta de actividades extras, la posibilidad de hacer relaciones, ya sea los niños o los mismos padres. &lt;div&gt;Hace poco me encontré con un buen amigo que, me decía, finalmente encontró una buena opción para sus hijos. El último año en la escuela anterior no fue solo malo sino, decía, fatal. Los cambió a otra, también particular, un poco más cara pero con beca, y la sensación de sus hijos cambió radicalmente, para bien. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;De regreso de Chiapas, Paco y Flor nos contaban que Lekil ya no va a la escuela. Llegó a primero de secundaria y ahora la estudia abierta. Sus papás son pedagogos y le asesoran y le ponen a estudiar en casa. Estaban cansados de la violencia en las escuelas, del famoso bullying. Ahora, dicen, ella está feliz, aprendiendo. Nos dicen también que Betito seguramente no irá a la escuela. Sus papás trabajan en las comunidades, van de una a otra, animando precisamente los trabajos educativos en escuelas alternativas. Cuando está en una comunidad, entra a la escuela, luego van a otra y entra a la escuela. Así va, de una a otra. Sus papás no creen en la escuela como está organizada por el sistema. Interesante. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;El otro día en una reunión me pasaron un artículo que salió este mes en Letras Libres, de Gabriel Zaíd, sobre la farsa de los títulos. En resumen, insiste en que tener un título no es garantía de nada. Si acaso, lo que otorga un título es la posibilidad de no ser discriminado. Por eso se vende como mercancía. Significa la posibilidad de entrar al mercado: del trabajo remunerado a cierto nivel, de las relaciones para hacer negocios, etcétera. Pero, aclara, no nos hagamos ilusiones. En el acceso a los mejores puestos, los mejor pagados, influyen más las relaciones que un título rimbombante. De acuerdo. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/874852654551750338-2857940402532190060?l=escribirenelcamino.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/feeds/2857940402532190060/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=874852654551750338&amp;postID=2857940402532190060' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/2857940402532190060'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/2857940402532190060'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/2010/04/sobre-la-educacion.html' title='Sobre la educación'/><author><name>José</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07129757498964443925</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-874852654551750338.post-8751200221971530322</id><published>2010-04-20T09:54:00.002-05:00</published><updated>2010-04-20T09:56:53.033-05:00</updated><title type='text'>En una reunión</title><content type='html'>&lt;i&gt;Siempre estoy con la cabeza en otra parte. ¿Dónde ando? ¿Qué quiero? ¿Qué es lo que mueve mi corazón? ¿A dónde vamos como familia? ¿Cuál es nuestro proyecto, nuestro ideal de vida?&lt;/i&gt;&lt;div&gt;&lt;i&gt;***&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;i&gt;Mi pregunta básica es: ¿qué tanto la universidad quiere trabajar en el mundo rural? Y al decir "la universidad", pienso en las personas concretas que toman decisiones y, por lo tanto, pueden decir "sí" o "no". Ese es el primer y fundamental punto que hay que resolver y dejar bien claro. &lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/874852654551750338-8751200221971530322?l=escribirenelcamino.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/feeds/8751200221971530322/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=874852654551750338&amp;postID=8751200221971530322' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/8751200221971530322'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/8751200221971530322'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/2010/04/en-una-reunion.html' title='En una reunión'/><author><name>José</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07129757498964443925</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-874852654551750338.post-6966105098222072302</id><published>2010-04-15T09:45:00.002-05:00</published><updated>2010-04-15T09:56:36.920-05:00</updated><title type='text'>Las Ocho Erres</title><content type='html'>Hace quizá mes y medio, o algo así, tuve oportunidad de escuchar a Serge Latouche en la ibero. Me pareció interesante la enumeración de las ocho erres: &lt;div&gt;1. Reevaluar. Revisar valores. El ocio y el trabajo. La alegría de vivir. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;2. Reconceptualizar. Cambiar el punto de vista. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;3. Reestructurar. Los modelos de consumo. Las relaciones sociales. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;4. Reubicar. Consumir productos locales. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;5. Redistribuir. Acceso a los recursos naturales. Vida digna.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;6. Reducir. El consumo de recursos. Menos trabajo, más tiempo libre. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;7. Reutilizar. Superar la obsesión del consumo. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;8. Reciclar. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Además, encontré rescatable lo relativo a los tres pilares para el consumo: &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;1. El sistema de mercadotecnia, que despierta el deseo de satisfacer una supuesta necesidad. Y que antes incluso de ser satisfecha, ya quedó superada por otra.  &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;2. El crédito, como la posibilidad de endeudarse para seguir consumiendo, y cada vez más. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;3. La obsolescencia programada, de los productos y bienes. En determinado tiempo, cada vez menor, el objeto quedó fuera (del mercado, de moda) aunque pueda seguir "funcionando". &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El asunto, después de la conferencia, es buscar las posibilidades reales de concretar, y decidir hasta qué punto, todo esto en la vida real. Allí queda para seguir pensando y dándole vueltas. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/874852654551750338-6966105098222072302?l=escribirenelcamino.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/feeds/6966105098222072302/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=874852654551750338&amp;postID=6966105098222072302' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/6966105098222072302'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/6966105098222072302'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/2010/04/las-ocho-erres.html' title='Las Ocho Erres'/><author><name>José</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07129757498964443925</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-874852654551750338.post-8847632336672933175</id><published>2010-04-15T09:40:00.002-05:00</published><updated>2010-04-15T09:44:57.949-05:00</updated><title type='text'>El cuerpo del consumidor</title><content type='html'>&lt;i&gt;A falta de palabras propias, retomo una frase de Bauman, en &lt;/i&gt;Vida Líquida&lt;i&gt;, que me llamó poderosamente la atención. Lo leí en Cuetzalan. &lt;/i&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;"El cuerpo del consumidor, pues, tiende a ser una fuente particularmente prolífica de ansiedad perpetua, agravada por la ausencia de desembocaderos establecidos y fiables que permitan siquiera aliviarla (para cuanto más, desactivarla o disiparla)."&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;i&gt;Clave, me parece, para entender y explicar mucho de la visión actual, por lo menos del clasemediero citadino, del propio cuerpo, la relación con sí mismo. Ahora estoy leyendo, de Bauman, su &lt;/i&gt;Ética Posmoderna&lt;i&gt;. &lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/874852654551750338-8847632336672933175?l=escribirenelcamino.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/feeds/8847632336672933175/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=874852654551750338&amp;postID=8847632336672933175' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/8847632336672933175'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/8847632336672933175'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/2010/04/el-cuerpo-del-consumidor.html' title='El cuerpo del consumidor'/><author><name>José</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07129757498964443925</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-874852654551750338.post-4248608139319334511</id><published>2010-01-27T17:09:00.002-06:00</published><updated>2010-01-27T17:21:08.494-06:00</updated><title type='text'>Al fin</title><content type='html'>Al fin me decidí y me subí a mi bici por primera vez en este todavía joven año de 2010. Primero fue una gripa que prácticamente me tiró, junto con los visitantes a los que mi departamento tenía que atender. Fui de aquí para allá y no me quedó tiempo para casi nada. Luego los fríos que, aunados a la recuperación de la gripa, me hicieron desistir. No puedo olvidar que los fines de semana estuvieron atareados, entre ir al cine con mis hijos (Avatar es, sin duda, genial), la despensa, los compromisos familiares y la ida a México y a Villahermosa, por lo que fue imposible pedalear la bici. Hoy me forré con doble jersey con periódico en medio, y todavía encima la chamarra de ciclista y me fui al Zapo. Me sentí bien, aunque en la mojonera mi ritmo cardiaco estaba por arriba de 150 cuando antes andaba alrededor de 130. Disfruté la vista, imponente, del Izta, con muchísima nieve. A su lado, el Popo, con mucha menos, como testigo mudo, lejano e inalcanzable. &lt;div&gt;La bici se ha convertido en mi rato de meditación. El de hoy, sin embargo, no fue precisamente el más agradable porque me llenó de telarañas la cabeza. Cómo influye un mal rato, una palabra de más, un sentimiento no expresado, en la relación de pareja. Fue el caso de hoy o, mejor dicho, de anoche. Con todo, la subida en la bici es un momento fascinante. Tendré que hacerlo más seguido. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/874852654551750338-4248608139319334511?l=escribirenelcamino.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/feeds/4248608139319334511/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=874852654551750338&amp;postID=4248608139319334511' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/4248608139319334511'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/4248608139319334511'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/2010/01/al-fin.html' title='Al fin'/><author><name>José</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07129757498964443925</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-874852654551750338.post-1632544702107104640</id><published>2009-12-10T18:48:00.003-06:00</published><updated>2009-12-10T19:00:17.163-06:00</updated><title type='text'>En la fila</title><content type='html'>Es sábado por la mañana y, presuroso, voy al centro comercial. Es la venta especial de Liverpool. Llego temprano y, sin embargo, la fila en el mostrador de videojuegos y productos electrónicos es de unas veinte personas. Han puesto incluso una de esas bandas, creo que le llaman unifila, que suelen usar en los bancos para que la gente no se amontone. Se ve que esperan vender bien: hay cajas enteras de discos de videojuegos, de todos los temas y para todos los equipos, que aquí también se da la guerra entre marcas, versiones, estilos y, claro, precios. A esperar. Todo sea por el wii de mis hijos, y que se entretengan. &lt;div&gt;Mientras avanza la fila, muy lentamente, más de lo que yo quisiera, un par de jóvenes se forman detrás de mí. Empiezan a platicar, se nota que tienen tiempo de no verse, con la ya típica superabundancia de "no güey", "qué crees, güey", "no manches, güey", y así hasta el cansancio. Uno le dice al otro que lo acaban de correr de su trabajo. Que vino a la barata porque todavía le falta comprar un regalo para su mamá y otro para su novia. Dice que a su jefa ya no le cayó bien, y que finalmente lo corrió. Su tono de voz no se nota preocupado. Sigo escuchando y entiendo: &lt;i&gt;Me corrieron, pero antes me mandaron de vacaciones. Fíjate: me dieron mi chequesote, estoy de vacaciones y me están pagando como si estuviera trabajando. Ya en enero, me dijo la directora del departamento que me va a conseguir algo... bendito ayuntamiento. &lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Entiendo entonces lo que, entre broma y en serio, a veces le digo a mi mujer: erramos la chamba. Y, con razón, la burocracia se aferra al hueso, literalmente, como un perro. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/874852654551750338-1632544702107104640?l=escribirenelcamino.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/feeds/1632544702107104640/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=874852654551750338&amp;postID=1632544702107104640' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/1632544702107104640'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/1632544702107104640'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/2009/12/en-la-fila.html' title='En la fila'/><author><name>José</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07129757498964443925</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-874852654551750338.post-1168165446369812052</id><published>2009-11-27T15:57:00.000-06:00</published><updated>2009-11-27T15:58:03.642-06:00</updated><title type='text'>Necesito Verte</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal"&gt;Tu sombra&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;de hace tanto ya,&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;no me deja dormir.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;Las ansias me ganan&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;quisiera verte&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="PT-BR" style="mso-ansi-language:PT-BR"&gt;me urge verte&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="PT-BR" style="mso-ansi-language:PT-BR"&gt;necesito verte&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language:ES"&gt;para solo&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language:ES"&gt;estar contigo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language:ES"&gt;Encontrar tus ojos&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language:ES"&gt;con los míos&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language:ES"&gt;y decirte lo que siento&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language:ES"&gt;en un par de palabras: &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language:ES"&gt;te amo. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language:ES"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/874852654551750338-1168165446369812052?l=escribirenelcamino.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/feeds/1168165446369812052/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=874852654551750338&amp;postID=1168165446369812052' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/1168165446369812052'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/1168165446369812052'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/2009/11/necesito-verte.html' title='Necesito Verte'/><author><name>José</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07129757498964443925</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-874852654551750338.post-4544319634980998104</id><published>2009-11-26T18:22:00.003-06:00</published><updated>2009-11-27T05:26:37.305-06:00</updated><title type='text'>Escuchar la radio 2</title><content type='html'>De mis radios recuerdo especialmente dos. Uno de la época en que tenía 14 años, en tercero de secundaria. En realidad no era mío, me lo había prestado Arturo, gran amigo al que no le importaba que prácticamente me lo quedara. Era uno pequeño, de color rojo, imitando una cajetilla de cigarros Winston. Levantaba uno la tapa y tenía dos discos, uno para sintonizar las estaciones y el otro para el volumen. Le ponía el volumen muy bajito y me lo pegaba a la oreja, pues no tenía entrada para audífono. Especialmente me acuerdo que me lo llevé al campamento que ese año tuvimos en Los Azufres. En algún momento uno de nuestros acompañantes, un completo imbécil, me quiso sorprender diciéndome que ya me había visto que traía unos cigarros. Efectivamente, yo cargaba el radio en forma de cajetilla en la bolsa de una camisa cuadrada de franela. Me lo saqué y le dije que estaba equivocado. Me daban ganas de decirle que el estúpido era él y que, además, ni me interesaba fumar. Se tuvo que tragar sus palabras. &lt;div&gt;El otro radio es un sony que todavía tengo, casi una reliquia, de nueve bandas. Lo compré en una ocasión en que caminaba yo de Tepito, a donde iba por ese entonces a comprar mi ropa, básicamente pantalones de mezclilla y playeras polo de imitación, hacia la estación del metro Zócalo en el DF. Lo vi en el aparador de una tienda rara, muy vacía, con sólo cajas de cartón de muchos tamaños, que parecía también vacías. Adentro, sentados al mostrador estaban dos señores, bebiendo no sé si refresco o cubas libres, y platicando, como en cantina. Me metí y pregunté por él. Todavía eran las épocas de antes de quitarle los tres ceros al peso, quizá en 1992, y me dio el precio de quizá doscientos cincuenta mil pesos, no recuerdo bien. Yo desconfiaba porque no parecía, evidentemente, una tienda de electrónica. Me dijo el señor que confiara, que de verdad era un radio muy bueno, que me daría muy buen resultado. Pagué por él sin poder probarlo, y me lo llevé. Hasta la fecha funciona casi perfectamente en onda corta y fm, porque nunca tuvo buena sintonía en am. Tiempo después se convirtió en mi compañero inseparable en la montaña, en Chiapas. Me compré unas pilas recargables y un cargador en la glorieta del metro insurgentes, también en el DF, que ya para entonces era como mi base de operaciones. En las comunidades temprano, muy temprano para mí, que entonces era bastante noctámbulo, se iba uno a dormir, pues no había luz eléctrica y la gente madruga para ir a trabajar a la milpa. Acomodaba yo mi "eslipin" encima de la típica secadora de café y me acostaba a escuchar mi radio por horas y horas, con mi audífono para no molestar a los demás. Si se trataba de los primeros días de gira, todavía tenía galletas de animalito que me comía poco a poco mientras escuchaba. Me acuerdo sobre todo de Radio Nederland, mi favorita por las noticias y los programas culturales muy interesantes. También oía la BBC, en español o en inglés, y me divertía muchísimo. A veces no encontraba sino Radio Exterior de España, que no era tan buena, o el Christian Science Monitor, bastante bueno también. Evitaba a toda costa oir la Voice of America, que invadía frecuencias en prácticamente todas las bandas, pues mi ideología no me lo permitía, y en realidad siempre me pareció una basura. A veces llegué a escuchar Radio Francia Internacional y otras muchas, dependiendo de la hora y del clima. Pocas veces logré captar Radio México o Radio UNAM, porque también quería enterarme de lo que pasaba en el país en una época de grandes transformaciones y emociones revueltas. En AM, recuerdo, también llegaba a captar Radio Red con una señal bastante pobre pero allí estaba yo pegado, viviendo con intensidad la montaña y tratando de entender lo que pasaba dentro de mí y a mi alrededor. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/874852654551750338-4544319634980998104?l=escribirenelcamino.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/feeds/4544319634980998104/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=874852654551750338&amp;postID=4544319634980998104' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/4544319634980998104'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/4544319634980998104'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/2009/11/escuchar-la-radio-2.html' title='Escuchar la radio 2'/><author><name>José</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07129757498964443925</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-874852654551750338.post-4740466675150925753</id><published>2009-11-25T08:31:00.002-06:00</published><updated>2009-11-25T08:50:25.680-06:00</updated><title type='text'>Escuchar la radio</title><content type='html'>Ayer en la tarde, antes de iniciar una reunión, platicábamos como para romper el hielo sobre la radio. Y sobre cómo el sistema de la universidad bloquea casi todo (tema de otra entrada). Le decía yo a mi colega que hay una página con una variedad enorme de estaciones, donde escucho kcsm, una muy agradable estación de jazz que transmite desde San Mateo, California, en la zona de la bahía. De hecho, su &lt;i&gt;motto &lt;/i&gt;es &lt;i&gt;the bay area jazz station&lt;/i&gt;, o algo semejante. Ya le envié la dirección de la página.&lt;div&gt;Esto viene a cuento porque pensaba esta mañana, en mi camino al trabajo, sobre cuánto me gusta escuchar "algo" todo el tiempo. Me levanto y prendo mi cafetera y casi al mismo tiempo pongo las noticias, a veces con mucho ruido, de w radio. No faltan las ocasiones en que mi mujer va y apaga el radio desconectando la clavija del contacto, y tengo que ingeniármelas prendiendo el estéreo del estudio o poniendo la computadora. Me encanta meterme a bañar a media mañana, después de andar en la bicicleta, y poner música de mi gusto, fuerte. Suele ser salsa o algo de mis favoritos: Filio, Silvio, Pablo, Sabina. Y casi siempre me gusta ponerle la opción de &lt;i&gt;shuffle&lt;/i&gt;, para que no sigan el orden del disco, sino otro, aleatorio. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;En el camino a la escuela, cuando llevo a mis hijos cada mañana, tengo que hacer un esfuerzo sobrehumano para no encender el radio y en vez de eso platicar con ellos. Suelen responder con monosílabos o van más atentos a lo que pasa fuera, o a veces a sus libros o sus estampas, pero vale la pena. También porque no quiero que, negociando, me pidan que ponga al capitán guarnís. En realidad no es el capitán guarnís, sino un burro que dice una sarta de estupideces en la estación del sistema estatal de comunicación. Lo dirige a los niños y lo único que hace es invitarlos a consumir cuanta porquería se le atraviesa. No lo soporto. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;De niño poco escuchaba la radio. En casa sólo había un, en ese entonces, flamante estéreo con radio y cartuchos de ocho tracks, si mal no recuerdo. Mi padre lo trajo en una de sus venidas de los Estados Unidos, pero casi ni me dejaban tocarlo. Estaba sobre el buró de la cama de mis padres. Curiosamente, ellos prácticamente nunca lo prendían y aún me acuerdo cómo se veía una cucaracha en el dial cuando finalmente era encendido. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Ya en Querétaro, en la secundaria, se puso de moda conseguir un radiecito pequeño para escucharlo en las noches, cuando ya todos se dormían. Por supuesto, estaba prohibido, lo cual lo volvía aún más interesante. Escuchaba una estación entonces de moda, radio dólar, por aquello del dólar a 12.50, que era la frecuencia en la que transmitía. Ponían canciones de José José y Camilo Sesto (¡qué horror!), y a menudo me dormía escuchando con un audífono, de esos de una sola oreja, los estereofónicos sólo los usaba Zabludovsky en 24 horas, sólo para descubrir, en la mañana siguiente, que las pilas se habían acabado. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/874852654551750338-4740466675150925753?l=escribirenelcamino.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/feeds/4740466675150925753/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=874852654551750338&amp;postID=4740466675150925753' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/4740466675150925753'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/4740466675150925753'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/2009/11/escuchar-la-radio.html' title='Escuchar la radio'/><author><name>José</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07129757498964443925</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-874852654551750338.post-3089503522906211929</id><published>2009-09-24T15:31:00.002-05:00</published><updated>2009-09-24T15:43:22.896-05:00</updated><title type='text'>Una vida decente</title><content type='html'>Esta mañana escuchaba a Eduardo hablar a jóvenes de la universidad sobre la psicología en la encrucijada de los saberes. Hizo una síntesis magistral de los aportes de diversas corrientes de la psicología a la vida humana. Hizo referencia al conductismo, a la psicología positiva, a la autoeficacia, al apego y al psicoanálisis, entre otras. Lo más valioso, sin embargo, me pareció su reflexión y su insistencia en hablar desde la vida, desde lo cotidiano, desde el día a día. Despotricó, sin perder la amabilidad y la elegancia del que ha recorrido el mundo, las ciencias, los congresos, contra el éxito que tanto se pregona y que termina siendo hueco. Propuso mejor hablar de la búsqueda del psicólogo, y en realidad de todo ser humano, de una vida decente para todos. Una estudiante le preguntó, entonces, que qué entendía por vida decente. Habló de solidaridad, de equidad, de apego a valores pero no en el discurso teórico, sino en la eticidad de la vida, entendida como una existencia en la que se noten esos valores, no tanto que se pregonen. Insistía, con ejemplos, que de nada sirve hablar de respeto, si tratamos con la punta del pie a los demás: la vida tiene que hablar por sí misma. Dijo también que, en el fondo, lo que el apego nos ha enseñado es que el anhelo más profundo es el de amar y ser amado. Y que tenía que ser no sólo vibra, sino también cuidado. La vibra es el enamoramiento, la palpitación del adolescente, la emoción del momento. El cuidado implica tiempo, convicción, decisión, compromiso, y se traduce en actos concretos. (Curiosamente, en otro salón de las instalaciones, "grandes personajes" se aprestaban para las fotos y las cámaras de televisión. De allí venía y me sentía vacío. En la charla de Eduardo encontré un remanso de paz. Salud).&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/874852654551750338-3089503522906211929?l=escribirenelcamino.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/feeds/3089503522906211929/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=874852654551750338&amp;postID=3089503522906211929' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/3089503522906211929'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/3089503522906211929'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/2009/09/una-vida-decente.html' title='Una vida decente'/><author><name>José</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07129757498964443925</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-874852654551750338.post-4310384270170132188</id><published>2009-08-04T09:41:00.004-05:00</published><updated>2009-08-04T13:12:32.622-05:00</updated><title type='text'>In memoriam</title><content type='html'>Hace ya un mes que te fuiste. Nunca podré olvidar dos momentos. Son de esos que, siempre he pensado así, es necesario guardar en el corazón. Es de mañana y me despierto después de un descanso mediocre, aunque es mejor que las noches previas, que pasé casi en vela. Pienso que ya tengo que regresar a Puebla a trabajar. Paso por un café al oxxo y me dirijo al hospital. La noche anterior el neurólogo se mostró casi optimista: Medio reaccionabas y se veían, leves, algunos reflejos. Entro al hospital con la emoción y la duda. No sé, de verdad, ni cómo me siento, ni qué pensar. Angélica estuvo contigo toda la noche. Me dice que pasaste bien la noche y se mete al baño a ducharse. Yo pensaba sólo pasar a despedirme de ti para irme a desayunar algo antes de subirme al carro y emprender el regreso. Veo, sin embargo, que tienes fiebre muy alta, cuarenta y dos grados y medio. Te veo mal, respirando con dificultad, allí tirada, muy lejana y distante. Un rato después, el internista me dice que la fiebre ya no se podrá controlar, que es central, y me convenzo que, ahora sí, es el principio del fin. Te hablo al oído y te pido que perdones mi intolerancia, mi falta de paciencia la última vez que hablé contigo por teléfono, tú me marcaste, un par de semanas antes. Volteo a ver los aparatos a los que estás conectada y mi corazón sufre. No sé qué hacer. Te digo entonces, sigo hablándote suave, al oído, que te relajes, que estés tranquila, que Dios te espera y te recibe en los brazos. Tú te resistes pero tu corazón está cada vez más desbocado, con taquicardia. Te acaricio el pelo y las lágrimas se asoman a mis ojos. Ya no sé qué decirte, se acabaron mis palabras. Sólo veo que tu respiración es más rápida y menos efectiva. Angélica está otra vez aquí y le digo que llegó el final. Me dice que te gustaba, lo sé, ver la misa en la televisión. Sintonizamos el canal religioso y se pone a rezar el rosario. El final está cerca. Las alarmas no dejan de sonar y los números se vuelven locos. No sé si desconectar todo, o hablarte, o acaricar tu pelo, o alejarme, o acercarme, o... no sé. ¿No podría esto pasar más rápido? Los números siguen locos, las rayas suben y bajan. Tu respiración es muy rápida. Las alarmas suenan. Yo no sé qué hacer. Todo se acabó. No respiras más. Ya descansas. Yo no sé, de nuevo, qué sigue. Te has muerto ya. &lt;div&gt;Ya el señor de la carroza que anoche Jesús y yo fuimos a buscar, se ha asomado a la puerta, y nos dijo que a la hora que nosotros queramos. Al escucharlo me cae el veinte y siento un hueco en el pecho. Sabía que este momento llegaría, pero no me siento preparado para ello. Mis sobrinas se acercan a la caja y te lloran. Te preguntan que por qué y sus lágrimas mojan el cristal. Saco fuerzas de mi tristeza y, junto con mis hermanos, te cargo. Los cirios se han consumido y las flores, pocas, me parecen tristes. Se parecen a mi corazón. Te empujo en la carroza y sé que ya no te volveré a ver en casa. Ya te fuiste. Después vendrá la misa, de pie y algo lejana, dolorida y silenciosa. Ya en el panteón, justo antes de enterrarte, me parte el corazón ve a mi padre casi arrodillado junto a tu caja, llorándote y diciendo en voz alta que te va a extrañar. Todo es, así me parece, oscuro y lejano. Te dejamos adentro de la tumba y yo estoy aquí, sigo aquí. Llega el momento en que mis ojos siguen llorándote, pero hay que dar la vuelta y seguir. En casa de Angélica descubro una foto de hace casi veinte años. Tú estás rozagante, sonriente, orgullosa. Mi cabeza se recarga en tu hombro. Así quiero recordarte, te recuerdo, cada día, siempre. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;i&gt;Puebla, 2 de julio de 2009.&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/874852654551750338-4310384270170132188?l=escribirenelcamino.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/feeds/4310384270170132188/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=874852654551750338&amp;postID=4310384270170132188' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/4310384270170132188'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/4310384270170132188'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/2009/08/in-memoriam.html' title='In memoriam'/><author><name>José</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07129757498964443925</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-874852654551750338.post-1570699959030681633</id><published>2009-06-30T07:08:00.002-05:00</published><updated>2009-06-30T07:16:35.659-05:00</updated><title type='text'>Antes de terminar, aquí estoy</title><content type='html'>Hoy se acaba el mes de junio. La primera mitad del año ya se fue. Con el lugar común, me digo que qué rápido pasa el tiempo últimamente. Quizá sólo sea una evidencia de que me estoy haciendo viejo. Bueno, al menos, un poco más viejo. Afortunadamente me siento en la plenitud de mi vida a mis cuarenta y un años. &lt;div&gt;Hoy me desperté temprano a tomar café, a pensar, a meditar o por lo menos a poner atención a mi respiración. Son tiempos de nuevos proyectos, de tomar decisiones que de repente no son fáciles pero que hay que tomar de cara al futuro. Aunque, en realidad, como se toman las decisiones importantes, al menos como yo lo he hecho en mi vida, veo que ya la tomé. Pronto saldrá algo nuevo, retador, emocionante... espero contar con muchas buenas vibras. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;En otro tema totalmente diferente, pero que seguramente tendrá alguna conexión, ya me encargaré de encontrarla y de escribir al respecto, no quiero dejar de mencionar la muerte de mi madre. Fue hace ya casi un mes, el 2 de junio. Me parece tan cercano y tan lejano. No acabo de asimilar el hecho. Fue un tiempo muy concentrado, de sentimientos encontrados: esperanza, temor, impotencia, cariño, unidad, cercanía, amistad, dolor, sorpresa, novedad. Mucho por desbrozar. Te fuiste, madre mía, pero guardo en mi corazón esos últimos días que te vi con vida. Y, por supuesto, tu última salida de la casa, cuando te cargamos con lágrimas en los ojos y el dolor saliendo por cada poro del cuerpo. También recuerdo y recordaré siempre a mi padre casi arrodillado junto a tu caja, tú muy seria y silenciosa, como dispuesta a escucharlo por última vez, él sabiendo que te va a extrañar a pesar de que los últimos años, me consta, fueron realmente difíciles. Te fuiste, madre, pero estás aquí. En mi corazón. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/874852654551750338-1570699959030681633?l=escribirenelcamino.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/feeds/1570699959030681633/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=874852654551750338&amp;postID=1570699959030681633' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/1570699959030681633'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/1570699959030681633'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/2009/06/antes-de-terminar-aqui-estoy.html' title='Antes de terminar, aquí estoy'/><author><name>José</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07129757498964443925</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-874852654551750338.post-8515625308818172116</id><published>2009-05-23T06:55:00.002-05:00</published><updated>2009-05-23T07:18:06.382-05:00</updated><title type='text'>Esta semana</title><content type='html'>Temprano me desperté, aún siendo sábado. Ya leí los periódicos que me interesan, ya revisé mis correos electrónicos, y respondí a quienes se interesaron en la rodada de mañana domingo a Las Antenas, espero que se animen. Ahora me debato entre leer, escribir algo en mi blog o mejor irme temprano a rodar sobre mi bici. Decido escribir algo en el blog. El asunto es decidir sobre qué escribo. &lt;div&gt;Cuando inicié el blog pensé que sería fácil escribir diario, o cada tercer día o, de perdida, una vez a la semana. Revisando mis entradas, el ritmo ha sido irregular: hay días seguidos en que escribo, y hay meses enteros en que no subo ni una letra al ciberespacio. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Hoy no sé si escribir algo sobre Benedetti. Hace ya una semana que se nos fue, pero siempre habrá algo que decir. Yo quisiera recordar y revivir la emoción de leer su Gracias por el Fuego y La Tregua en épocas de, para mí, profunda y ansiosa búsqueda. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Eran tiempos de casas de formación marista, bastante aparte del mundo pero con unas ganas insaciables de leer, de salir, de conocer el mundo. Y, al mismo tiempo, eran tiempos de una enorme ebullición interior, de sentir el amor, de preguntarme sobre el compromiso, de cuestionar la amistad, de buscar siempre nuevos horizontes. Tiempos de intentos, de acercamientos, de emociones encontradas, de anhelos, tiempos de una rebeldía que aún hoy, de solo recordar, disfruto. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Curiosamente, antier me encontré a Enrique, de modo totalmente inesperado, en la universidad. Teníamos, hacíamos cuentas, veintidós años sin vernos, después de un año en Morelia, en el noviciado ("el encierro" del que he hablado antes aquí), y otro más en Querétaro, mientras concluíamos la normal primaria. Recordábamos que no fuimos los grandes amigos, de hecho Enrique me decía, con cierto asombro compartido por mí, que en ese día, el jueves, habíamos hablado más que en tres años de vivir en la misma casa, bajo el mismo techo. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Recordamos, y aquí se encuentran ambos trozos de esta historia, nuestras búsquedas de jóvenes, sorprendentemente comunes, y reconocimos lo que la formación nos dio y también lo que nos evitó. Allí, en el tiempo, se ubican mis primeros acercamientos a Benedetti. Eran tiempos de mirar al interior y sentir la vida en el corazón, que yo apenas descubría que latía intensamente, pero no me animaba a conocer exactamente por qué, menos por quién, aunque ya lo intuía. Eran, lo sabría después, tiempos de mirar hacia afuera en busca de un par de ojos femeninos profundos, dispuestos a compartir codo con codo, el ansia de comprometerse y, a fin de cuentas, de hacer una historia juntos. Para mí fue el rincón blanco del que luego escribiré.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Años más tarde, recuerdo a mis buenos amigos Paco y Lalo llegar con una botella de vino chileno y un ejemplar bastante manoseado del Inventario. Yo era treintaycincoañero, más o menos, y ellos andaban en la segunda mitad de sus veintes. Y leer los poemas de años antes, y recordar lo que me hicieron vivir, aún hoy me hace emocionarme. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Gracias a Benedetti por ello. Gracias a mis cómplices en las búsquedas: a Rocío con el casete que me hizo llegar con la clásica somos mucho más que dos. A Silvia que siempre se aparecía entre líneas. A mi Colocha porque son suyos esos ojos profundos en los que descubrí el amor que hoy me sigue alimentando. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Por ello siempre será necesario tener a la mano una poesía de don Mario. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/874852654551750338-8515625308818172116?l=escribirenelcamino.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/feeds/8515625308818172116/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=874852654551750338&amp;postID=8515625308818172116' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/8515625308818172116'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/8515625308818172116'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/2009/05/esta-semana.html' title='Esta semana'/><author><name>José</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07129757498964443925</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-874852654551750338.post-271570994769724134</id><published>2009-05-15T15:29:00.002-05:00</published><updated>2009-05-15T16:09:48.553-05:00</updated><title type='text'>Dos mil doscientos</title><content type='html'>Dos mil doscientos son, más o menos, los metros de altura del D.F. sobre el nivel del mar. Por allí andan, también, San Cristóbal y Puebla. Dos mil doscientos son, hoy, los kilómetros que marca el odómetro de mi bicicleta, el que compré hace exactamente un año. Es el equivalente a ir y volver del DF a San Cristóbal, más o menos. Cuántos recuerdos, cuántos paisajes, cuántos esfuerzos, cansancios, sudores, cuánta satisfacción. Cuántos olores arriba de la bicicleta en este año, especialmente el olor a pino en la parte alta del Zapo, muy a menudo, y el olor a yerba mojada temprano en la mañana. Una palabra basta: inolvidable. &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/874852654551750338-271570994769724134?l=escribirenelcamino.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/feeds/271570994769724134/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=874852654551750338&amp;postID=271570994769724134' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/271570994769724134'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/271570994769724134'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/2009/05/dos-mil-doscientos.html' title='Dos mil doscientos'/><author><name>José</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07129757498964443925</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-874852654551750338.post-2127865496279507141</id><published>2009-03-31T17:19:00.002-06:00</published><updated>2009-03-31T17:26:39.341-06:00</updated><title type='text'>Breves del camino</title><content type='html'>Primera. Finalmente están arreglando la recta Puebla - Cholula, pero sigo sin entender tres cosas: apenas acababan de rehacer la carpeta asfáltica, e hicieron un hoyo para poner un tuvo de lado a lado. Al final pusieron un parche que, claro, ya se hundió y funciona como un vado. Otra: si ya sabían -supongo- que del otro lado, justo enfrente de la Nissan, se iban a tardar mucho más porque había que meter tubos enormes, no sé si de agua o drenaje, ¿por qué no primero arreglaron la lateral por la que obligan a pasar a los automovilistas, que tiene más hoyos que el paisaje lunar? Finalmente, ¿por qué no trabajan los fines de semana y sí lo hacen en los momentos de más tráfico? ¿será tan difícil organizarse? Digo...&lt;div&gt;Por cierto, al inicio de la recta, hay un letrero que, sin mal no recuerdo, dice: cambio novia bonita e inteligente por un clio. Sin comentarios. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Lo de siempre, que sigo sin entender, ¿por qué tanto pinche tope? hay calles en Cholula que tienen tres: uno al inicio, otro en medio y otro al final. Para no errarle, supongo.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/874852654551750338-2127865496279507141?l=escribirenelcamino.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/feeds/2127865496279507141/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=874852654551750338&amp;postID=2127865496279507141' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/2127865496279507141'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/2127865496279507141'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/2009/03/breves-del-camino.html' title='Breves del camino'/><author><name>José</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07129757498964443925</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-874852654551750338.post-2797860779863417468</id><published>2009-03-30T11:53:00.002-06:00</published><updated>2009-03-30T12:13:43.689-06:00</updated><title type='text'>Caminando por el centro</title><content type='html'>Es sábado en la tardecita, después de comer, y antes de irme a la siguiente mesa en la reunión de consejeros distritales del ife, decido irme a caminar un rato. Cruzo Reforma y me voy por Juárez, del lado derecho. Primero están unos bancos, vacíos, por ser día no laborable. Desde el inicio me llama la atención que me cruzo con gente que trae sus Sanjuditas en los brazos. Ellos vienen en sentido contratrio al mío, de modo que observo a muchos de ellos. Me llama la atención que hay hombres y mujeres, jóvenes de menos de veinte años y no tan jóvenes de quizá sesenta o más años. Veo de reojo a la mujer madura con generoso escote, tatuado, que lleva su Sanjudas cargando mientras platica con alguien más, seguramente un familiar. Veo a una joven mujer con ojos cansados y cara de agobio que le ha puesto su Sanjudas unos adornos de tela con chaquira. Avanza derecho, ensimismada, por la avenida. Veo también al señor más o menos joven (depende quién lo vea) de unos 35 ó 40 años, con un Sanjudas tan grande que no cabe por la puerta del micro y mejor sigue caminando. Pienso que no debe ser de un material tan pesado, pues de otro modo la carga sería demasiada. &lt;div&gt;La banqueta está sombreada y me cruzo con mucha gente. Jóvenes abrazados por la cintura, ellas con ojos pintados y piercings en las orejas y blusa ombliguera, ellos con botas gastadas y pelos parados con mucho gel. Se ven y me ven y simplemente siguen su camino, decididos. Me dan ganas de entrar al Sótano y luego a la Gandhi, pero decido que no tengo tanto tiempo. Paso por una cervecería, se ve desde fuera que está llena a reventar, pues falta poco menos de una hora para el partido de México contra Costa Rica. La cerveza la sirven en un gran tubo de acrílico, al centro de la mesa, del que sale una llave como de grifo con la que llenan los tarros. Se ven unas claras y otras oscuras. Veo que es cerveza sol y me convenzo de que mejor paso. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;De regreso cruzo frente a Bellas Artes y Camino un poco adentro de la alameda, llena de puestos de artesanías y de comida y de gente que va y viene. Aquí y allá hay gente sentada, unos platicando, otros en silencio. Algunos están un poco más lejos, como perdidos en el jardín, besándose y acariciándose. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Atrás del hemiciclo a Juárez me sorprende una banda que toca la gaita con tambora. Se oye a todo dar, pero no deja de parecerme extraño ver a jóvenes con sus faldas escocesas. Luego están un par de chavos ensayando en su monociclo, muy concentrados, que se bajan y se vuelven a subir. A un lado, otros jóvenes practican malabares con pelotas de tenis y con otros objetos. Se ve que están enseñando a algunos neófitos, pues las pelotas están constantemente en el piso. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Donde se acaba la Alameda, en la calle junto a la plaza de la solidaridad hay un escenario. Me acerco y un grupo de chavas toca rock mexicano, supongo, si es que existe algo así. Hay una pelirroja con blusa strapless y mangas también rojas, en el requinto. La baterista está en la parte de atrás, con su audífono en un oído, se nota que es un poco más grande de edad. A su lado está la percusionista, muy animada tocando los timbales. Al frente, una chava morenita de pelo lacio y una extraña blusa con una especie de falsa corbata toca la guitarra. Se anima cuando ve al público y sonríe chueco y se le ven los ojos cansados. Viste una falda pantalón como de olanes, raro para mí pero que cuadra en la escena. Al centro está la vocalista con una blusa amplia, triangular. Trae los ojos pintados y muy grandes, oscuros. Canta padre, entonada, aunque me parece que le falta un poco de pasión, como que no acaba de animarse. Del otro lado, una tecladista con kimono rojo sobre pantalón negro marca el ritmo y voltea a ver a sus compañeras señalando los tiempos. Completa el grupo un chavo, bajista, muy bailador. Abajo unas jovencitas muy agradables se animan y empiezan a bailar. Yo me tengo que ir y me alejo caminando lentamente. Atrás va quedando la vida esta caótica pero maravillosa ciudad de méxico. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/874852654551750338-2797860779863417468?l=escribirenelcamino.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/feeds/2797860779863417468/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=874852654551750338&amp;postID=2797860779863417468' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/2797860779863417468'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/2797860779863417468'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/2009/03/caminando-por-el-centro.html' title='Caminando por el centro'/><author><name>José</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07129757498964443925</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-874852654551750338.post-5619645504445653598</id><published>2009-03-26T13:09:00.002-06:00</published><updated>2009-03-26T13:19:51.891-06:00</updated><title type='text'>Por el medio ambiente</title><content type='html'>Aún con todo mi escepticismo, quiero dejar constancia de una serie de acciones en pro del medio ambiente en las que he participado o he visto últimamente. Aclaro que no soy "verde" ni pretendo serlo. Tampoco soy de los que creen en el "desarrollo sustentable", porque estoy convencido de que sigue siendo "pan con lo mismo", y que mientras no cuestionemos el concepto de "desarrollo", seguiremos atrapados, más o menos dándonos cuenta, en la misma trampa. Dicho lo cual, comienzo. &lt;div&gt;Uno. Nos decidimos mi mujer y yo y nos instalaron un calentador solar. Hasta ahora el saldo es positivo: el agua por las mañanas está mucho más caliente que cuando usábamos el calentador de gas, aunque ha perdido algo de presión el agua, y es algo que tenemos que arreglar. Lo más importante, las perspectivas para el bolsillo: calculo que en dos años recuperamos el gasto y el resto será ahorro. Claro, también menos maltrato al medio ambiente al prescindir de la quema de gas para calentar agua. A fin de cuentas, el sol seguirá existiendo mientras estemos en este planeta, o viceversa, o como sea. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Dos. El domingo me sentí muy orgulloso de Fer. Juntos participamos en el paseo ecoturístico en bicicleta organizado en San Pedro Cholula. Impresionante ver a unos 500 ciclistas arrancar sobre ruedas. Desde niños de unos cinco años, hasta viejitos y viejitas. Bicis súper modernas y bicis de lechero. Bicis ligeras y bicis pesadísimas. Se hizo buena convivencia y estuvo bien organizado, en términos generales. Ya de regreso, el contraste duele. Rodamos por toda la vía (donde estaba, ya desapareció) mayormente un camino desolador por la basura. Es increíble la capacidad  del ser humano para consumir y tirar madre y media. había desde las típicas llantas de auto a medio quemar, hasta una taza de excusado rota, entre escombro de alguna construcción, pasando por varios montones de cebolla, plásticos, botellas rotas, pañales, papeles, restos de comida, y un largo etcétera. No más palabras. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Tres. Iniciamos, a tanteos, nuestra composta casera. Lo hemos comentado con las vecinas de la privada y todo mundo se muestra interesado. Hasta parece que vamos a separar la basura para reciclar, en conjunto. Que así sea. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/874852654551750338-5619645504445653598?l=escribirenelcamino.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/feeds/5619645504445653598/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=874852654551750338&amp;postID=5619645504445653598' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/5619645504445653598'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/5619645504445653598'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/2009/03/por-el-medio-ambiente.html' title='Por el medio ambiente'/><author><name>José</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07129757498964443925</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-874852654551750338.post-8646812187895759173</id><published>2009-03-18T15:32:00.001-06:00</published><updated>2009-03-18T15:33:30.761-06:00</updated><title type='text'>Crónica bicicletera</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-MX" style="mso-ansi-language:ES-MX"&gt;Eran unos minutos antes de las siete cuando llegué al centro de Cholula, San Pedro, y además de mí sólo estaba Eric. Un rato después vimos llegar a Iván y nos preguntábamos si alguien más se haría presente para la rodada, quizá porque la cita parecía inusualmente temprano. Afortunadamente llegaron más y un poco más tarde salíamos 6 ciclistas, cuando justo al enfilarnos hacia &lt;st1:personname productid="la Miguel Alem￡n" st="on"&gt;&lt;st1:personname productid="la Miguel" st="on"&gt;la Miguel&lt;/st1:personname&gt; Alemán&lt;/st1:personname&gt; nos alcanzó Ricardo. Cambiamos de municipio por la ruta acostumbrada, y ya en San Andrés nos fuimos hacia Acatepec por la calle adoquinada que pasa por San Rafael Comac y que sería maravillosa si no fuera por los no sé cuántos topes que la adornan. Atravesamos la carretera federal y después de cruzar los primeros campos y de la bajada de grava con puente incluido, en Santa Martha, el grupo creció al integrarse Carlos a toda velocidad. Una primera subida más demandante, la que lleva a la secundaria de Chalchihuapan, ya muy cerca de la autopista, nos hizo sudar, pero reagrupamos y seguimos nuestro camino. Al llegar a Chalchihuapan tomamos inmediatamente a la derecha y disfrutamos una bajada totalmente rodable, en la que se alcanza buena velocidad sin mayor esfuerzo y que se disfruta más por los brincos naturales que le añaden emoción a la velocidad. El asunto es que luego vienen unos como canales que son el preludio de lo mejor, la bajada llena de piedras sueltas y tierra caliza que hacen muy difícil mantener el control. A ratos sobre la bici y otros empujándola seguimos avanzando. De repente nos deteníamos y veíamos del otro lado de la cañada lo que nos esperaba, la subida, pero definitivamente era más interesante ver cómo Gerardo bautizaba su nueva suspensión delantera de última generación, con… un rayón. Al llegar al plano cubierto de pasto seco nuevamente se rueda con gran facilidad. Yo iba justo atrás de Ricardo cuando hizo un extraño que resultó en un costalazo, afortunadamente sin mayor consecuencia que la pérdida momentánea de aire. La bici quedó atrás, contra un arbusto, literalmente patas, mejor dicho llantas, para arriba. Más adelante, ya cuando habíamos perdido el camino y buscábamos regresar a él entre milpas quemadas, bordeando el río, se me ocurrió hacerle caso a Gerardo, que iba encabezando al grupo, y gritó “a ver, brínquenla”. Era un vado muy empinado y allí voy. Se atoró la llanta delantera y la bici dio vuelta completa para caer… encima de mí. Afortunadamente nada grave, sólo el dolor en las palmas de las manos que recibieron el impacto. Me ayudaron a levantarme y a seguirle. Lo que ya veíamos venir nos alcanzó y no quedó de otra sino subir la larga, polvosa y tendida cuesta que nos lleva desde el plano hasta la parte más alta, allí junto al panteón del pueblo. Lo bueno de que no sea la primera vez es que cuando uno pasa por el basurero sabe que ya falta poco. Descansamos un rato y luego otro rato ya en el pueblo, en la tienda de costumbre, atrás de la iglesia del centro, donde algunos se tomaron un refresco y otros agua, cada quien lo que necesitaba. Cruzando la autopista seguimos derecho por el asfalto, rumbo a Chipilo. Al entroncar con la carretera federal nos metimos entre un grupo de ciclistas peregrinos que iban a ver a la virgen de los milagros, si mal no recuerdo. La bajada fue muy emocionante y sin percances, llegando el odómetro a los sesenta kilómetros por hora. Cruzamos Chipilo y nos enfilamos a Tonantzintla por un camino de terracería con harta basura a los lados y un letrero que dice, claro, prohibido tirar basura. Allí Carlos se despidió y el resto siguió por la carretera, ya a paso más moderado, hasta el centro de Cholula. El odómetro marcaba entre 39 y &lt;st1:metricconverter productid="41 kil￳metros" st="on"&gt;41 kilómetros&lt;/st1:metricconverter&gt; recorridos. Coincidimos en que lo importante no era la exactitud sino la diversión y el buen ambiente que, como de costumbre, fue la nota principal en el recorrido. Participamos: Gerardo, René, Carlos, Ricardo, Eric, Iván, Daniel y un servidor. Dominaron las biclas Merida, con tres, y las GT, con dos. Hasta la próxima.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/874852654551750338-8646812187895759173?l=escribirenelcamino.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/feeds/8646812187895759173/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=874852654551750338&amp;postID=8646812187895759173' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/8646812187895759173'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/8646812187895759173'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/2009/03/cronica-bicicletera.html' title='Crónica bicicletera'/><author><name>José</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07129757498964443925</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-874852654551750338.post-1231910738406818879</id><published>2009-02-26T15:17:00.002-06:00</published><updated>2009-02-26T15:26:42.561-06:00</updated><title type='text'>Construir la esperanza</title><content type='html'>A menudo, en estos días, me he descubierto platicando con mis amigos sobre la desesperanza que me da voltear a ver nuestra vida pública. Las razones abundan. Por ejemplo, los topes que inundan nuestras calles y parecen negar nuestra posiblidad de educarnos en el respeto a los demás mientras vamos al volante. Otro ejemplo: cierran las avenidas principales que conectan a Puebla con Cholula, las tres al mismo tiempo, la recta, forjadores y la atlixcáyotl, y ni un letrerito que avise, no digamos que oriente sobre las alternativas. Más: hoy llego a la universidad y veo el flamante y elegantísimo auto de lujo, negro y sin una mota de polvo encima, de una de las autoridades. Por supuesto, cerquita de la puerta principal, ocupando un lugar destinado a los minusválidos. Adentro, el personaje en cuestión se paseaba, orondo, como estrella en alfombra roja. Qué horror. &lt;div&gt;Me propongo hacer cosas pequeñas pero que me permitan agarrarme a un cachito de esperanza. Por ejemplo, ya empecé mi composta con las sobras de comida, y allí va. Estoy también separando la basura para reciclarla, pet, cartón, papel, plástico. Ya hablé con las de Chanonillistli en San Andrés y dicen que les interesa, que todo lo reúsan. Quizá, intuyo, la participación en organizaciones locales, sea una manera concreta de construir la esperanza. A ver qué pasa. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/874852654551750338-1231910738406818879?l=escribirenelcamino.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/feeds/1231910738406818879/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=874852654551750338&amp;postID=1231910738406818879' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/1231910738406818879'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/1231910738406818879'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/2009/02/construir-la-esperanza.html' title='Construir la esperanza'/><author><name>José</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07129757498964443925</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-874852654551750338.post-6825814126813607626</id><published>2009-02-18T16:32:00.003-06:00</published><updated>2009-02-18T16:39:17.811-06:00</updated><title type='text'>Puras decepciones</title><content type='html'>Desde hace días quería escribir algo sobre las decepciones que me amargan, a veces, los días. Y no me refiero al partido que, como esperaba, los ratones verdes perdieron ante los gringos en el futbol. Eso, en realidad, es peccata minuta, casi nada. &lt;div&gt;La decepción es, primero y de nuevo, de la suprema corte de justicia en el caso Atenco. Al oír o leer sus sesudas y jurídicamente perfectas argumentaciones, pienso en aquello de León Felipe: cualquiera sirve para enterrar un muerto, menos un enterrador. O acaso, me pregunto, ¿a alguien le queda duda de los abusos que cometieron las "fuerzas del orden" contra los ciudadanos? De acuerdo, hubo quizá exceso de fuerza también del otro lado, cerrazón, lo que se quiera. Pero, insisto: ¿alguna duda, despué de ver, por ejemplo, aquella imagen de los policías golpeando hasta a los perros que se les atravesaban en el camino? Eso basta para contestar. A mí no me queda duda. Y mi decepción se vuelve pregunta: ¿por qué aquí ningún político asume el costo de sus decisiones? ¿por qué "no pasa nada"? Y me digo que mientras no haya políticos de peso en la cárcel, sigue la decepción. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/874852654551750338-6825814126813607626?l=escribirenelcamino.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/feeds/6825814126813607626/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=874852654551750338&amp;postID=6825814126813607626' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/6825814126813607626'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/6825814126813607626'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/2009/02/puras-decepciones.html' title='Puras decepciones'/><author><name>José</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07129757498964443925</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-874852654551750338.post-8323204239465048212</id><published>2009-02-01T08:23:00.003-06:00</published><updated>2009-02-01T08:31:20.040-06:00</updated><title type='text'>Mi insomnio de hoy</title><content type='html'>Es muy temprano, quizá las cuatro de la mañana, y me despierto. No lo sé con exactitud pues el reloj de buró está parpadeando porque ayer lo desconectaron y no lo he puesto a tiempo. Me da sed y voy a la cocina y me sirvo, a oscuras, un vaso de agua. Siento la barriga pesada por la media hamburguesa que cené anoche, sin mucha hambre. Quizá también hicieron su efecto el par de wiskies con agua mineral que me tomé mientras veía el futbol. Me volteo y abrazo a mi mujer, pero no logro dormirme. Por mi cabeza da vueltas lo último que me dijo anoche, antes de dormir, que la vecina le había contado que en su casa de Momoxpan se habían metido a robar, y que por eso mejor pusieron protecciones en la casa junto a la nuestra. No sé qué pensar. Mejor decido que tengo mucho que hacer y me levanto a leer los avances de reportes de servicio social de este semestre. Leo ocho o nueve mientras tomo café y escucho música suave. A ratos me meto a internet y leo las noticias. Alrededor todo es silencio y oscuridad. &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/874852654551750338-8323204239465048212?l=escribirenelcamino.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/feeds/8323204239465048212/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=874852654551750338&amp;postID=8323204239465048212' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/8323204239465048212'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/8323204239465048212'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/2009/02/mi-insomnio-de-hoy.html' title='Mi insomnio de hoy'/><author><name>José</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07129757498964443925</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-874852654551750338.post-3602921142079211314</id><published>2009-01-26T12:13:00.002-06:00</published><updated>2009-01-26T12:23:35.414-06:00</updated><title type='text'>Tardes de palomas y de paz</title><content type='html'>Casualmente, el día de hoy me encontré una noticia en yahoo donde hablan de la celebración del 50 aniversario de la ordenación episcopal de Don Samuel, en San Cristóbal. Y hace unos días, hablando con Fer, nos acordábamos de momentos llenos de significado justamente allá. Yo estudiaba en ecosur, en una inmersión de tiempo completo, demandante y en muchos sentidos apasionante, en el mundo académico. Me estrenaba como papá y mi Fer crecía, vivía sus primeros meses de vida en tierra chiapaneca. La demanda de estudio era grande, y la de tiempo, por parte de mi mujer, era aún mayor. Por eso me levantaba temprano, a las tres de la mañana, para sacarle el aire después de mamar, hasta que se quedaba dormido. Lo dejaba yo junto a su mamá y me iba directo al cuarto de estudio, a leer algún artículo o escribir algún trabajo pendiente. El silencio y el frío, además de un buen café expreso en mi jarrita metálica eran mis únicas compañías. &lt;div&gt;Por la tarde, en algo que se convirtió en un ritual, después de comer nos íbamos en nuestro vochito rojo al parque central, como dicen allá por el sur. En alguna de las tiendas que circundaban la plaza comprábamos un paquete de medio kilo de arroz. Íbamos entonces frente a catedral, junto a donde antes establa la cruz, y echábamos puños de semillas a las palomas, que se acercaban al principio con timidez y luego en bandada. Fer, que empezaba a caminar, las quería agarrar y, claro, volaban de inmediato. Así gastábamos nuestras tardes, comprábamos algún dulce o refresco, íbamos a algún mandado allí cerca y, ya cuando el sol empezaba a bajar, volvíamos a casa, felices. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/874852654551750338-3602921142079211314?l=escribirenelcamino.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/feeds/3602921142079211314/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=874852654551750338&amp;postID=3602921142079211314' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/3602921142079211314'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/3602921142079211314'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/2009/01/tardes-de-palomas-y-de-paz.html' title='Tardes de palomas y de paz'/><author><name>José</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07129757498964443925</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-874852654551750338.post-2715169473898501963</id><published>2009-01-15T08:44:00.001-06:00</published><updated>2009-01-15T08:46:20.106-06:00</updated><title type='text'>Caminando en Chiapas II cuarta y última</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-MX" style="mso-ansi-language:ES-MX"&gt;En una mañana soleada vamos a visitar a uno de los catequistas de &lt;st1:personname productid="la comunidad. Es" st="on"&gt;la comunidad. Es&lt;/st1:personname&gt; también promotor de salud. Lo encontramos sentado bajo un sencillo techo de broza, componiendo su machete. Es el instrumento básico de la rozadura y todo campesino tiene por lo menos un par de machetes bien afilados. La cacha viene de fábrica hecha de un plástico quebradizo, que se rompe con el uso. Cuando esto sucede, los hermanos le hacen una cacha nueva utilizando el hule de zapatos viejos. Con calor van pegando una capa sobre otra, y con una punta de machete la van moldeando. La aseguran con el alambre, muy maleable, que se usa en las asas de las cubetas. Así, con ingenio y paciencia, sus machetes siguen trabajando y de paso reciclan materiales. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-MX" style="mso-ansi-language:ES-MX"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-MX" style="mso-ansi-language:ES-MX"&gt;***&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-MX" style="mso-ansi-language:ES-MX"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-MX" style="mso-ansi-language:ES-MX"&gt;La última parte de la gira por la montaña nos hace subir incontables cerros que se vuelven interminables. Caminamos desde el nacedero del río Euseba y seguimos su curso, muy de cerca, escuchando el tranquilo correr de sus aguas, observando el fondo de piedras redondeadas y las riberas cubiertas de plantas verdes y flores blancas. Cruzamos un par de hamacas y unos puentes rudimentarios hechos con troncos caídos. Atravesamos potreros con todo y el temor de las mostacillas que se suben al cuerpo y causan estragos. En un recodo descubrimos la pista de avionetas en San José el Oriente y sus chiqueros de madera, con sus blancos cuches dentro. Entre numerosos arroyos que bajan de la montaña y corren hacia la cañada, divisamos un par de ceibas, una bien verde, lejana, y la otra más cercana y muy quemada en sus hojas, excepto las más altas. Ambas aparecen imponentes sobre el fondo verde de las laderas. Cruzamos por entre las rozaduras. Los troncos quemados son innumerables y dan una sensación de desolación infinita. Descubrimos las pequeñas matas de maíz que, un poco tímidas, brotan ya de la tierra negra y desde lo alto se ven las líneas verdes que forman en las parcelas, unas grandes y otras pequeñas, todas de formas irregulares. Pasamos por la troje quemada accidentalmente con setenta y cinco zontes de maíz adentro. La quema de la rozadura no se pudo controlar y se quedaron diez familias sin su &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;ixim&lt;/i&gt; para comer. Hasta las láminas de aluminio se calcinaron y se volvieron frágiles y quebradizas. Allí parados observamos la cañada y repasamos los nombres de los ranchos, camino arriba: El Oriente, Guadalupe, Cañada de Álvarez, Sinaloa. El sol está ya más alto y empieza a quemar y las distancias parecen hacerse más grandes. En el camino encontramos agua y buscamos zapotes. Comemos tortilla con huevo y caña de azúcar, muy dulce. Antes, cruzando un pequeño arroyo sobre las piedras mojadas, resbaló mi pie ganándome el peso de la mochila y terminó haciéndome caer al agua. Más arriba nos detenemos de cuando en cuando a descansar entre los cafetales en flor, llenos de zancudos, y luego a contemplar la cañada y el helicóptero azul y amarillo que sobrevuela la cañada de norte a sur. Por fin llegamos a Buena Vista, cansados y sedientos. Allí encontramos una comunidad también sedienta y cansada, sus catequistas desmayados y mucho trago que entra y divide y quita &lt;st1:personname productid="la fe. En" st="on"&gt;la  fe. En&lt;/st1:personname&gt; la ermita nos reunimos un par de veces y platicamos largamente con los hermanos. Así, con subidas y bajadas, este pueblo sigue haciendo camino. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-MX" style="mso-ansi-language:ES-MX"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;st1:personname productid="Jos￩ Cervantes S￡nchez" st="on"&gt;&lt;span lang="ES-MX" style="mso-ansi-language:ES-MX"&gt;José Cervantes Sánchez&lt;/span&gt;&lt;/st1:personname&gt;&lt;span lang="ES-MX" style="mso-ansi-language:ES-MX"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-MX" style="mso-ansi-language:ES-MX"&gt;Chiapas, abril de 1997 &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/874852654551750338-2715169473898501963?l=escribirenelcamino.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/feeds/2715169473898501963/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=874852654551750338&amp;postID=2715169473898501963' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/2715169473898501963'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/2715169473898501963'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/2009/01/caminando-en-chiapas-ii-cuarta-y-ltima.html' title='Caminando en Chiapas II cuarta y última'/><author><name>José</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07129757498964443925</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-874852654551750338.post-1952902117218197660</id><published>2009-01-14T09:11:00.001-06:00</published><updated>2009-01-14T09:12:50.950-06:00</updated><title type='text'>Caminando en Chiapas II tercera parte</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-MX" style="mso-ansi-language:ES-MX"&gt;Al abrir la puerta de la casa de un solo cuarto, se ve primero una mampara hecha con trozos de madera ligera y corriente, tal vez corcho, amarrados entre sí con &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;majawa&lt;/i&gt;, un bejuco que se consigue en la montaña y hace las veces de cordel. Sentados contra la pared se adivinan varias figuras indígenas, calladas y tristes, sensación acentuada aún más por el resplandor de las brasas del fogón, al fondo. La tenue luz dibuja apenas su perfil, dejando el resto en sombra, como en el límite de &lt;st1:personname productid="la penumbra. En" st="on"&gt;la penumbra. En&lt;/st1:personname&gt; un rincón, detrás de la mampara de madera, están encimadas un par de viejas secadoras de café, que hacen las veces de cama para los habitantes de &lt;st1:personname productid="la casa. Dando" st="on"&gt;la casa. Dando&lt;/st1:personname&gt; vueltas cerca del fogón y caminando luego entre los pies de los presentes, se encuentra un escuálido chucho que una mujer intenta echara fuera y ante lo cual se defiende con débiles ladridos y dentelladas al aire. Olvidado el asunto, mi atención se centra en el lugar donde todas las miradas están fijas. En el piso de tierra, sobre una tabla sucia y gastada, yace el Obed. Es un niño de siete meses que murió por la mañana, de tos ferina. Desde hace ya varios días, tal vez una semana, que la mayoría de los niños de la comunidad se contagiaron con ese mal. Ayer el Obed se agravó, de allí que sus papás y su abuelo lo llevaron cargando a una comunidad cercana, en busca del promotor de salud. Como la medicina no surtió el efecto deseado, decidieron llevarlo al pueblo, para ponerlo en manos de un doctor. Aún no volteaban el primer cerro, y observando que el &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;alatz&lt;/i&gt; no quería ya mamar, cayeron en cuenta de que ya había muerto. Entonces se regresaron a su comunidad. Cruzaron la hamaca encima de nuestras cabezas, mientras nos bañábamos en el río. Con todo y su tristeza, aún tuvieron tiempo de saludarnos y dedicarnos una amable sonrisa. Ahora, el niño yace en el centro de &lt;st1:personname productid="la habitaci￳n. Tiene" st="on"&gt;la habitación. Tiene&lt;/st1:personname&gt; puesta su mejor ropita, incluso el gorrito de tela de colores que las mujeres tojolabales acostumbran coser para sus hijos pequeños. Está envuelto en unas viejas mantas y un par de velas le alumbran. Su rostro luce apacible, con sus ojos cerrados y unos cabellos cubriendo parte de su frente. Su madre, una adolescente de no más de dieciséis años, de repente recuerda su dolor y le llora en su lengua materna, casi cantando: “&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;ay, kalawawa, ay, kalawawita…&lt;/i&gt;” Se acerca y le acaricia las mejillas, como queriendo despertarlo, y lo besa y le vuelve la pequeña carita y sigue lamentándose, como resistiéndose a creer que el hijo, su hijo, su único hijo, se ha ido ya, tan pronto, para nunca volver. Desde la orilla de su dolor, desde las paredes de tabla, una docena de ojos le acompañan y le compadecen. A su modo, comparten su dolor y se preguntan por qué este dolor, por qué esta enfermedad, por qué esta injusticia que, todavía hoy, sigue matando niños. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/874852654551750338-1952902117218197660?l=escribirenelcamino.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/feeds/1952902117218197660/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=874852654551750338&amp;postID=1952902117218197660' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/1952902117218197660'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/1952902117218197660'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/2009/01/caminando-en-chiapas-ii-tercera-parte.html' title='Caminando en Chiapas II tercera parte'/><author><name>José</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07129757498964443925</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-874852654551750338.post-3469369794699632304</id><published>2009-01-13T08:38:00.002-06:00</published><updated>2009-01-13T08:40:27.199-06:00</updated><title type='text'>Caminando en Chiapas II segunda parte</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: italic;"&gt;Sigo la transcripción de mi escrito. Compruebo cómo la escritura transmite emociones. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: italic;"&gt;va. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-MX" style="mso-ansi-language:ES-MX"&gt;Mientras caminamos entre una comunidad y otra, Paco me hace ver cuántas veces los hermanos nos pidieron disculpas “porque no hay bastante qué comer”, y de los varios padres que, al visitarlos en sus casas, se dirigían a sus hijos diciéndoles: “vete con los hermanos, para que estudies y tengas buena comida”. Es muy duro ver el hambre y, pienso, más duro aún el sentirla en carne propia. Es que es éste, precisamente, el tiempo en que más se sufre en las comunidades de la montaña: el maíz de la cosecha pasada ya se acabó o está a punto de agotarse, y las milpas nuevas están todavía sembrándose. El otro componente básico de la dieta indígena, el frijol, por su parte, escasea mucho y sólo se consigue a un precio definitivamente fuera del alcance de los castigados bolsillos indígenas. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-MX" style="mso-ansi-language:ES-MX"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-MX" style="mso-ansi-language:ES-MX"&gt;***&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-MX" style="mso-ansi-language:ES-MX"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-MX" style="mso-ansi-language:ES-MX"&gt;Llegamos a una de las comunidades más pobres y más alejadas de los caminos. Aquí recibimos una contundente lección de solidaridad: poco después de pedir nuestra posada, una niña sale de la casa de al lado con una taza de botil, una especie de frijol grande, propio de tierra fría; un rato después, uno de los catequistas trae él mismo su cooperación, que consta de varios huevos; luego, un niño llega a la casa con varios zapotes; finalmente, otro de los catequistas manda a su hijo con tres pacayas “para los hermanos”. Veo lo que sucede delante de mis ojos y pienso que el compartir de los hermanos es así, sin muchas palabras. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/874852654551750338-3469369794699632304?l=escribirenelcamino.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/feeds/3469369794699632304/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=874852654551750338&amp;postID=3469369794699632304' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/3469369794699632304'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/3469369794699632304'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/2009/01/caminando-en-chiapas-ii-segunda-parte.html' title='Caminando en Chiapas II segunda parte'/><author><name>José</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07129757498964443925</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-874852654551750338.post-4642884042849032934</id><published>2009-01-12T15:33:00.002-06:00</published><updated>2009-01-12T15:40:24.600-06:00</updated><title type='text'>Quince Años Después</title><content type='html'>Hace un mes, en el examen profesional de Sara, que defendía uno de los mejores reportes de servicio social que he dirigido, ella hablaba, como sin querer, del "fracaso de los zapatistas". Aurora, su coordinadora, desde el presídium le hizo ver que el hecho de que una alumna brillante decidiera irse a Chiapas a hacer su servicio social siginficaba que quizá no todo había sido fracaso. Recién cumplieron quince años de su levantamiento los zapatistas y cuántas cosas pasaron por mi cabeza y mi corazón de aquellos días. Ya de regreso en la universidad, mientras acomodaba papeles y discos y trataba de poner un poco de orden, casualmente me encontré con un texto que escribí en abril de 1997, después de una de mis últimas giras montañeras. La iré transcribiendo por partes, respetando absolutamente la redacción de entonces. &lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-MX" style="mso-ansi-language:ES-MX"&gt;CAMINANDO EN CHIAPAS II&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-MX" style="mso-ansi-language:ES-MX"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-MX" style="mso-ansi-language:ES-MX"&gt;Sentado en el estrecho corredor de tierra de la casa de Tata Chico, veo caer la lluvia de esta mañana de abril, muy fina. Pienso en los hermanos que ya quemaron su milpa y ya sembraron, y en lo contentos que deben estar por esta agua temprana. Su maíz pronto brotará y se verán las plantas bien verdes, contrastando con la ceniza negra y los troncos carbonizados en las parcelas. Y pienso también en los que no han quemado aún y en cómo estarán sufriendo al ver que en las rozaduras ya empiezan los retoños y en que no podrán quemar a menos que aclare un buen número de días (lo cual se vuelve más improbable a medida que se acerca mayo y la temporada de lluvias con él), y en la escasez, y en el hambre, tristes compañeras de la gente de estas hermosas tierras de paradojas: tan ricas y tan pobres. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-MX" style="mso-ansi-language:ES-MX"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-MX" style="mso-ansi-language:ES-MX"&gt;El ambiente es húmedo y veo que mis botas siguen sin secarse, y hasta siento un poco de frío en los pies. En frente de mí, sobre un alambre, mi nylon y mi camisa en vano esperan un sol que se niega a salir –las nubes cubren toda la cañada– y tampoco se secan. Entretanto, compruebo que en mi corazón está fresco el recuerdo de la peregrinación a Tila, hace un par de días. Aún siento la alegría, el ambiente de fiesta que nos acompañó y se hizo tan patente entre los –según La Jornada– veinte mil peregrinos. Recuerdo los cantos llenos de esa alegre melancolía de las voces indígenas, sufriendo en la esperanza, esperando en el sufrimiento: &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;“Habrá un día en que todos/ al levantar la vista/ veremos una tierra/ que ponga libertad…”&lt;/i&gt; y las porras y los vivas a tatik Samuel y a Don Raúl, a la iglesia de los pobres, al sínodo diocesano, y aún al papa; al pueblo creyente y a los anfitriones, los católicos del lugar. Revivo la sensación de pueblo entre las banderas de tantos colores, unas nuevas y otras viejas, y tantas mantas exigiendo paz y reclamando justicia (¿al cielo? ¿a unas autoridades estatales que parecen obstinarse en su ceguera y su falta de tacto?); unas bien pintadas y otras improvisadas en cartulinas y levantadas con brazos extendidos. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-MX" style="mso-ansi-language:ES-MX"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-MX" style="mso-ansi-language:ES-MX"&gt;Mientras caminábamos bajo un sol no tan ardiente (las nubes nos hicieron más ligero el camino de ocho kilómetros y tres horas), admiraba yo los trajes indígenas llenos de colorido: los de Tenejapa bordados en negro y rojo, los tzeltales de Huixtán y Oxchuc con sus largas franjas rojas sobre fondo blanco; la belleza inconfundible de las faldas tojolabaleras y sus olanes abundantes; las blusas blancas, rematadas de grandes flores bordadas y falda oscura de las mujeres bachajontecas, los minuciosos bordados en punto de cruz de las tzotziles de El Bosque, tan alegres que parecen muy lejos del mes pasado y sus muertos en San Pedro Nixtalucum…&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-MX" style="mso-ansi-language:ES-MX"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-MX" style="mso-ansi-language:ES-MX"&gt;Caminábamos (y caminar es esencial al indígena, que es pobre y no tiene carreteras, ni carros ni camiones…) unos calzando botas, otros tenis o huaraches; un buen número de mujeres con sus pies descalzos, ya deformados por la costumbre, sus dedos abiertos y muy anchos, sobre el negro asfalto de &lt;st1:personname productid="la carretera. Las" st="on"&gt;la carretera. Las&lt;/st1:personname&gt; flores y los ramos de chib eran abundantes. Hacia cualquier lado volteaba yo y veía los rostros indígenas morenos y sufridos. La gente había llegado de todos los rincones de la diócesis, mujeres y hombres, niños y ancianos, muchachos fuertes y solteritas. Ya entrando al pueblo de Tila, nos alcanza el vehículo que transporta a los obispos de la comisión de CEM para la paz en Chiapas; y la emoción aflora y se vuelve sonrisas y arranca un aplauso cariñoso a nuestras manos, y más vivas a nuestras gargantas. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-MX" style="mso-ansi-language:ES-MX"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-MX" style="mso-ansi-language:ES-MX"&gt;El recorrido por las calles de la cabecera municipal, muy empinadas, es largo. Los lugareños observan, expectantes y un tanto ajenos, como sorprendidos ante semejante multitud. Todas las tiendas están abiertas y muy llenas de gente que compra refrescos, galletas, frutas, cualquier cosa que engañe el hambre y la sed que se empiezan a sentir. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-MX" style="mso-ansi-language:ES-MX"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-MX" style="mso-ansi-language:ES-MX"&gt;Para la misa el atrio del santuario es insuficiente y pronto se llena de símbolos: cruces, discursos de denuncia, notas de alegres marimbas, bailes ch’oles de acción de gracias, encabezados por el santo patrono, el Señor de Tila peregrino, de reluciente madera negra. Durante la celebración de casi tres horas, los obispos hablan y ven a este pueblo tan sufrido, iglesia que camina y sin olvidar su dolor, sus muertos, sus desplazados, sus presos injustamente, aún se da tiempo para la alegría y la fiesta. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-MX" style="mso-ansi-language:ES-MX"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-MX" style="mso-ansi-language:ES-MX"&gt;Recargado sobre la pared, observo a los oxchuqueros tocar su tambor (&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;cayop&lt;/i&gt;, en tzeltal) y su &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;ajmay&lt;/i&gt;, carrizo de agudos sonidos. Al terminar, el viejo Cristóbal me muestra orgulloso el sombrero de palma que le regalaron cuando, hace casi cuatro años, fue con su música a saludar al papa, hasta Mérida. Y me cuenta de los enganchadores y de cómo, siendo joven, cuatro veces fue hasta Tapachula a las fincas cafetaleras, en un camino que les llevaba nueve días a pie, y de los sesenta centavos que les pagaban por trabajar de sol a sol hasta llenar una caja enorme de café cerezo, y de la alegría de pagar su deuda y “quedar libre” y volver a su tierra. Termina la plática haciendo notar, contrariado, cómo el gobierno gasta tanto en &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;los ejércitos&lt;/i&gt;, negándose sin embargo a ayudar al campesino. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-MX" style="mso-ansi-language:ES-MX"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-MX" style="mso-ansi-language:ES-MX"&gt;De vuelta a alcanzar el camión que nos llevará de regreso, veo una larga fila de vehículos que se mueven buscando &lt;st1:personname productid="la salida. Me" st="on"&gt;la  salida. Me&lt;/st1:personname&gt; pregunto cómo leerán este acontecimiento los poderosos, qué sentirán al ver tantos indígenas reunidos… Mi corazón está habitado por una serena alegría, compañera de la esperanza difícil de estos tiempos inciertos y contradictorios. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-MX" style="mso-ansi-language:ES-MX"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/874852654551750338-4642884042849032934?l=escribirenelcamino.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/feeds/4642884042849032934/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=874852654551750338&amp;postID=4642884042849032934' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/4642884042849032934'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/4642884042849032934'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/2009/01/quince-aos-despus.html' title='Quince Años Después'/><author><name>José</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07129757498964443925</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-874852654551750338.post-8831924660999373199</id><published>2008-11-18T15:35:00.002-06:00</published><updated>2008-11-18T15:55:49.042-06:00</updated><title type='text'>Aunque sea unas palabras</title><content type='html'>Muchos días me ha llevado estar en el ánimo de escribir en mi blog. He pensado en tantas cosas, he estado en eventos interesantes, académicos, familiares, laborales. Mis andanzas bicicleteras han continuado. Se han renovado mis preguntas, otras me han llegado con mayor fuerza. Así, como suele ser la vida. &lt;div&gt;La coartada perfecta podría ser la carga de trabajo. Este fin de semana larga me pasé buena parte del tiempo, levantándome temprano, leyendo versiones finales o casi finales de reportes de servicio social. Ya no tenemos cable pues estamos a la espera de cambiarnos a nuestra casa nueva y temprano me da sueño y estoy durmiendo más y, con el frío de estos días, mejor. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Pero la realidad es que simplemente no me llegan las ganas de escribir. He pensado, sobre todo mientras pedaleo la bici, en muchas posibilidades de escribir. Llega el momento y, siempre, decido posponer la escritura. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;En el foro de la cátedra de la ibero estuve hace casi un mes. Algunas frases, algunos pensamientos me siguen acompañando. Casi me limito a transcribirlos, así como los atrapé al vuelo. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Decía Maru en su diálogo frustrado con el jesuita venezolano español, Pedro Trigo: la obediencia es una renuncia a la responsabilidad. Decía el jesuita: el encuentro vivo con Jesús de Nazaret. Y yo me preguntaba, y me pregunto: ¿qué es eso? y Juan Ramón, sentado a mi lado, me decía que, según Freud, es una especie de sublimación de un sentimiento de culpa, o algo así. Yo insistía en que me quedaba frío y solo. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Varias veces se repitió la necesidad, la urgencia decían algunos, de nuevos movimientos sociales. Y yo, de plano en mi escepticismo, decía para mis adentros: ¿cuáles? y me cansaba de escuchar idealizaciones llamadas movimientos, búsquedas, calificadas de alternativas. Crecía mi desazón y mi desánimo. &lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Fue evidente, y dolorosa, la constatación de la autosuficiencia y autorreferencia del lenguaje cristiano, eclesial, clerical. Como si fuera sal en la herida, me preguntaba dónde quedan los lazos de ese discurso con la vida humana de cada día, con la existencia cotidiana de los seres humanos de carne y hueso. De los que dudamos, de los que no nos tragamos simplemente lo que nos dice una u otra autoridad, o hacemos el esfuerzo al menos, de no hacerlo.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Touraine, y ésa fue su aportación para mí, habló de idistinguir un comunitarismo cerrado, autorreferente, de un comunitarismo abierto, en búsqueda de diálogos y de nuevas formulaciones. Maru decía que en lo individual sucede algo semejante. Hay un individualismo hedonista al que parece no importarle nada de nada, conviviendo con individuos que buscan redefinir el sujeto, los derechos, las búsquedas. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;El título de la mesa de trabajo era: iglesia y religión, desafíos en una era que se acaba. Con mi compañero de banca decíamos, y yo salí convencido de su capacidad descriptiva, si no sería mejor llamarle: religión e iglesia que se acaba, desafíos en esta era. Me preguntaba y me pregunto si es posible todavía generar significado existencial desde una fe absoluta, inamovible. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Salía a flote, como otras veces, la importancia de la pasión por vivir, quizá, pienso yo, como única vía de salida. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;En este desolador contexto, la sugerencia de Maru me parece más adecuada que nunca, cuando decía que la iglesia debería guardar unos cien años de amoroso silencio. Definitivamente, pienso, las palabras la han perdido. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;En otra conferencia, una lectura muy interesante de Pablo Fernández C. Hablaba del fenómeno del descreimiento como algo muy de nuestros días, y formulaba: aunque sea verdad, de todos modos no es cierto. Y recordaba a Chesterton cuando hablaba del exceso de creencias. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Termino con una frase de Rosana Reguillo que decía que, pese a todo, es posible hoy construir esperanzas laicas. ¿Será?&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/874852654551750338-8831924660999373199?l=escribirenelcamino.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/feeds/8831924660999373199/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=874852654551750338&amp;postID=8831924660999373199' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/8831924660999373199'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/8831924660999373199'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/2008/11/blog-post.html' title='Aunque sea unas palabras'/><author><name>José</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07129757498964443925</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-874852654551750338.post-8659057378616528940</id><published>2008-10-20T11:37:00.002-05:00</published><updated>2008-10-20T11:51:02.709-05:00</updated><title type='text'>En estos días</title><content type='html'>En estos días, casi un mes en que no he escrito en mi blog, se me han ocurrido algunas ideas, pero al final nada me convence y lo pospongo. Podría hablar del paisaje desde la mojonera al subir en mi bicicleta, siempre solo, al Zapo. A lo lejos se adivinan muy fríos los volcanes, como inalcanzables y a veces medio cubiertos por nubes bajas. En medio, los pueblos, como en reposo, tranquilos, durmientes. Por aquí y por allá los manchones verde oscuro, café, pardo, gris, de las milpas ya bien maduras, mayormente de maíz, cosechándose. El toque de alegría se lo dan los campos de cempasúchitl que tanto se cultiva en estos días, con su color naranja amarilloso intenso, que no deja de recordarnos a los muertos. &lt;div&gt;Podría hablar de la incertidumbre de la economía aunque no soy experto pero sí me pega. Y de cómo me pregunto qué pasará con mi casa, que está casi terminada pero todavía no, y de cuánto se afectarán los créditos por las turbulencias en los mercados. Me pregunto por qué tenía que suceder precisamente ahora, cuando estoy a punto de cerrar el trato... de hecho ya di una parte y ahora, justo ahora, cambian las condiciones, suben las tasas, infonavit dice que ya no tiene dinero. Y entonces... me arriesgo o juego conservador, cuál será realmente mi capacidad de pago, y tanto que me gusta mi casa como está quedando... la incertidumbre. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Podría hablar, también, de la visita de Chacho hace una semana. De lo que caminamos y lo que platicamos y de su admiración por lo bien cuidadas que parecían las varias iglesias a las que entramos con cara más de turistas que de devotos. Del raro santo Homobono en la punta de la pirámide de Cholula, con sus tijeras, su máquina y sus cortes de tela. De las traducciones literales que terminan diciendo cosas chistosas. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Podría apuntar algo sobre la frustración deportiva, con un Cruz Azul que antes no divertía pero al menos ganaba, y ahora ni una ni otra. O de unos Dodgers que definitivamente se ven mejor con ese nombre en la franela que con Los Angeles en azul sobre blanco. De sus veinte años sin ir a la serie mundial y de las esperanzas que inmediatamente resucitó en mí. De cómo se vinieron abajo al no responder con el bat y de los hombres dejados en base y al final... a seguir esperando. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;O también podría escribir algo sobre la pregunta que con frecuencia me asalta al ver tantas invitaciones al desaliento social: dónde está la esperanza, de dónde se saca, cómo se aprovecha. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Sobre eso, espero, escribiré más tarde. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/874852654551750338-8659057378616528940?l=escribirenelcamino.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/feeds/8659057378616528940/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=874852654551750338&amp;postID=8659057378616528940' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/8659057378616528940'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/8659057378616528940'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/2008/10/en-estos-das.html' title='En estos días'/><author><name>José</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07129757498964443925</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-874852654551750338.post-4014136421163180409</id><published>2008-09-19T10:08:00.004-05:00</published><updated>2008-09-19T10:18:50.378-05:00</updated><title type='text'>La voz de mi dolor</title><content type='html'>En un correo electrónico reciente, una amiga chiapaneca en plena investigación de maestría me decía, como no queriendo, que no encontraba "su voz" en su escrito. Con mis alumnos de reporte de servicio social comentaba yo, casualmente, por los mismos días, que después de tener claro qué querían decir con el reporte, tenían que encontrar su voz al escribir. Tenían, creo, que sentirse a gusto, encontrar su ritmo, su manera de decir las cosas, su estilo. De otro modo, la escritura se torna imposible. Y parece sencillo, como si fuera suficiente con sólo decirlo, pero implica, estoy convencido de ello, mucho más que eso. Encontrar la voz es mirarse de frente en el espejo de la página en blanco y aceptar que, de entrada, uno no sabe qué decir. Y que sabe todavía menos cómo decirlo. Y entonces empezar a cuestionarse, buscarle, atreverse a ensayar hasta encontrar algo con lo cual se sienta razonablemente a gusto. &lt;div&gt;Esto viene a cuento por lo que me pasó el fin de semana anterior, largo, gracias al asueto del día de la independencia. Ya me disponía, ya saboreaba una ruta en bici de montaña inédita, de más de cien kilómetros, que prometía ser muy buena y demandante. Pero no pude. A media mañana del sábado sentí ese como suave latigazo en la espalda, como tantas veces, y de inmediato comprendí que no podría rodar al día siguiente. Como casi siempre, me molestó mucho sentirme así y me costó enormemente aceptar que me dolía. Después de la comida ya no podía ni disimular el dolor, caminaba chueco y no podía casi moverme. El resto del tiempo lo pasé acostado, tomando medicina, con pomadas y bolsas de agua caliente en la espalda, tratando de concentrarme en respirar y estar tranquilo. Tuve chance de terminar el recurso del método, excelente, de Carpentier, y se acabó. Por más que me pregunté, en silencio, y por más que hablé con Lety de ello, no pude encontrar claramente la voz de mi dolor. Sigo guardando silencio y escuchando a mi alrededor y todavía no puedo. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/874852654551750338-4014136421163180409?l=escribirenelcamino.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/feeds/4014136421163180409/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=874852654551750338&amp;postID=4014136421163180409' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/4014136421163180409'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/4014136421163180409'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/2008/09/la-voz-de-mi-dolor.html' title='La voz de mi dolor'/><author><name>José</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07129757498964443925</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-874852654551750338.post-6685284220541904655</id><published>2008-09-08T11:53:00.002-05:00</published><updated>2008-09-08T12:14:58.097-05:00</updated><title type='text'>Dos miradas Dos</title><content type='html'>Salgo de mi casa con tiempo suficiente para llegar a mi cita a pesar de que me entretuve un rato preparando el lunch y cerrando la computadora antes de echarla en la cajuela. Mi destino es el centro de Cholula, en realidad a unas seis o siete cuadras de la casa. Antes de llegar a la parroquia, veo a los policías de frente y, detrás de ellos, gente caminando y muchos puestos de feria. Me acuerdo entonces que es el mero día de la virgen, el mero día de feria. El cielo está gris y no parece que vaya a abrir, y sin embargo hay mucha gente en la calle. No me queda sino dar la vuelta a la izquierda y resignarme a buscar un lugar no muy lejano para estacionarme. Voy avanzando por las calles y me gana la muina al ver que no hay espacios. Mi coraje aumenta cuando ve a los pendejos que no saben estacionarse y por su culpa los lugares escasean aún más. Luego observo a los agentes de tránsito y maldigo la bajísima preparación y profesionalismo que les caracteriza. Sólo están atentos para ver a quién muerden, con su típica mochilita bajo el brazo en la que se adivina su bloc de multas y las placas que hasta el momento han quitado. Pero eso no cambia las cosas. Tengo que dar varias vueltas a la manzana hasta que encuentro un lugar razonablemente cerca. Me estaciono y voy caminando a la reunión. &lt;div&gt;En realidad la reunión no se llevará a cabo pues, me dice un guardia, nadie laboró el día de hoy, excepto por los del comite de obras públicas que tenían que ver una licitación. Antes de ello ya había depositado yo un cheque que me pidió Lety en su cuenta del banco, y afortunadamente había poca gente, lo cual no dejaba de ser raro pero lo agradecí. No me quedaba sino emprender el camino de regreso. Me impresionó la cantidad de triques que vi en la feria de pueblo de Cholula. Se me antojó entonces ver desde los ojos del turista. Yo, que llevo casi diez años viviendo en la región y que, sin embargo, no dejo de ser foráneo. Pensaba, a medida que caminaba entre la multitud, que de alguna manera una feria como ésta nos retrata como sociedad. Vi puestos de comida, de esos típicos en que cuando uno está enfrente, le dicen pásele güero, qué va a desayunar. Había barbacoa, carnitas, cecina, tamales, pollo, cemitas que se adivinaban por el aroma a pápalo que impregnaba el ambiente a lo lejos. No podían faltar los productos más de la región, sobre todo frutas como granadas, limas, duraznos, manzanas, cacahuates y unos chiles poblanos enormes, muy rojos, todo así puesto en pequeñas cubetas de plástico o de lámina, sobre un nailon en el piso. Los postres de Calpan, así decía una cartulina hecha a mano y a la carrera, con poca pericia, se veían suculentos. No sé ni cómo se llaman, pero había galletas de color rosa y otras blancas, junto con dulces de leche, cocadas, tamarindos, así como las infaltables alegrías de amaranto. Las artesanías eran abundantes. Lo mismo me topé con una señora que ofrecía chalecos como recortados de cobijas de esas con animales en colores chillantes, que mujeres de rostro indígena que, sentadas, tenían en frente enormes tendidos de blusas con tejidos indígenas como de la sierra norte. Las combinaciones de colores eran francamente disfrutables, predominando en los bordados el rosa mexicano, el verde, el azul cielo, siempre sobre fondos blancos de la manta. Pensé en lo mucho que mis hijos se habrían divertido de ir conmigo (y me dije que tengo que llevarlos): había cocodrilos, salamandras y víboras de madera, muy bien hechas. Vi también los jengas pequeños de a cuarenta pesos, hechizos pero efectivos y de colores muy llamativos, morado, rosa y verde. Muchos juguetes de madera, unos de color natural como caminoncitos, tambores y trompos, y otros pintados: flautas, baleros, yoyos, y toda una enorme variedad de objetos, un culto a la imaginación. Había productos terminados, seguramente traidos de otros lares: cinturones, discos, letreros y posters enmarcados en plástico, entre muchos otros. No podían faltar los adornos mexicanos estando en septiembre, todo en verde, blanco y rojo: moños, banderas, adornos para los carros y las puertas de la casa. Al salir y pasar junto al convento de san gabriel, imponente, mi estado de ánimo era otro. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/874852654551750338-6685284220541904655?l=escribirenelcamino.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/feeds/6685284220541904655/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=874852654551750338&amp;postID=6685284220541904655' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/6685284220541904655'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/6685284220541904655'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/2008/09/dos-miradas-dos.html' title='Dos miradas Dos'/><author><name>José</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07129757498964443925</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-874852654551750338.post-5444524361863791266</id><published>2008-08-29T13:14:00.002-05:00</published><updated>2008-08-29T13:24:12.516-05:00</updated><title type='text'>La vida está afuera 3</title><content type='html'>Llegué tarde, pues me quedé en mi oficina un rato más, revisando el correo, repasando mi lista de pendientes, acomodando las siempre presentes hojas sobre mi escritorio. Para llegar al lugar, al mero gimnasio, pasé entre montones y montones de chavos, muchos de ellos recién universitarios. Escuchaba trozos de conversaciones mientras caminaba. Lo poco que uno alcanza a captar al paso. Hablaban, se reían, se amontonaban, se tocaban, gritaban, eran ellos, los jóvenes y las jóvenes. Algunos también fumaban (y me hacían avanzar más rápido). En el vestíbulo se sentía la vida, algo vibraba, el ambiente era cálido, quizá demasiado para alguien con traje oscuro y corbata.&lt;br /&gt;Traspasé la frontera simbólica pasando, como decían los salmos a menudo, por el dintel de la puerta, aunque no había puerta. Antes de internarme en la ceremonia pasé al baño y me lavé las manos con parsimonia, sólo para descubrir que no había con qué secarlas, ni papel, ni toalla, ni aire. Sólo me las sacudí y las froté con cuidado contra la ropa.&lt;br /&gt;Adentro, todo era diferente. Un señor de alta jerarquía hablaba. A su lado, de cuando en cuando un grupo bien entrenado cantaba canciones específicas, con cara de seriedad, como todos allí dentro. Unos, pocos, hablaban, dirigían, señalaban, daban indicaciones, repartían, absolvían. También catequizaban, instruían, decían su discurso. El resto, la gran mayoría, escuchaba y luchaba por no dormirse. Se trataba, claro, de estar circunspecto, de pararse o sentarse, de arrodillarse o volverse para atrás y casi en silencio, estrechar la mano de los demás. Y volver a voltear al frente y permanecer en silencio. Sentí, pensé, lo vi con claridad: la vida está allá afuera. aquí adentro, definitivamente no.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/874852654551750338-5444524361863791266?l=escribirenelcamino.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/feeds/5444524361863791266/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=874852654551750338&amp;postID=5444524361863791266' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/5444524361863791266'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/5444524361863791266'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/2008/08/la-vida-est-afuera-3.html' title='La vida está afuera 3'/><author><name>José</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07129757498964443925</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-874852654551750338.post-5299905740786979736</id><published>2008-08-27T15:45:00.003-05:00</published><updated>2008-08-27T16:00:51.794-05:00</updated><title type='text'>La vida está afuera 2</title><content type='html'>La vida está afuera, pensaba o, mejor, intuía yo hace un poco más de veintinueve años en que dejaba mi hasta entonces único mundo, mi pueblo, para irme a estudiar la secundaria en lo que era una ciudad lejana y desconocida. Yo no cumplía todavía los doce años y ahora que lo recuerdo, casi me escandalizo de que, no sin ruegos de mi parte y entre chantajes cruzados, mis padres me hayan dejado irme. Estaba en sexto año de primaria y unos meses antes mis profesores maristas me llevaron a Querétaro a conocer el juniorado. Hubo algo que me encantó. No sé exactamente qué, pero hubo algo. Recuerdo los campos de futbol, tres, bien planitos y verdes, llenos de pasto incluso en las porterías. Recuerdo mi deseo de pertenecer a un grupo y la buena disposición que mostraron conmigo desde el inicio, como si me conocieran, comi si de por sí tuviéramos ya algo en común. Recuerdo la vida ordenada, previsible, bien delineada, y que sin embargo no parecía aburrida, más bien lo contrario. Recuerdo los cantos y los rezos caminando por un largo corredor con techo de lámina, y el comedor lleno de mesas y de adolescentes sentados, en silencio, comiendo, platicando. Decidí irme, y me fui. Años después, de cuando en cuando me pregunto qué hubiera sido de mí, cómo habría sido mi vida, si me hubiera quedado en mi pueblo, en mi querencia. Pero es cierto, el hubiera no existe, y hoy soy lo que soy. Punto.&lt;br /&gt;Meses después de haberme ido, regresé a mi pueblo por vacaciones. Un día antes de regresar a mis estudios, me encontré en una situación difícil, apremiante, incómoda. Mi madre me había mandado, como muchas veces, a buscar a mi padre en la cantina, pues estaba, también como muchas veces, muy nerviosa. Mi padre en esas ocasiones de ordinario era muy tranquilo y especialmente dadivoso y afectuosamente expresivo con sus hijos. Pero en esa ocasión fue, por alguna razón, diferente. Estaba como loco, y decía que estaba harto, que se quería ir, y así por el estilo. Mis hermanos, mi madre y yo tratábamos de disuadirlo, sin éxito aparente. A medida que el tiempo avanzaba, la tarea de convencerlo parecía más difícil. Una tía abuela andaba por allí y me dijo algo que no se me olvida. Sus palabras fueron más o menos: qué bueno que te hayas ido y que te libres de esto. Sigue estudiando y no regreses. El resto de la noche se me hacía larga y, en cuanto amaneció, tomé mi maleta preparada con mucha antelación y me fui a seguir estudiando. Intuí, pienso hoy: efectivamente, la vida está allá lejos, afuera.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/874852654551750338-5299905740786979736?l=escribirenelcamino.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/feeds/5299905740786979736/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=874852654551750338&amp;postID=5299905740786979736' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/5299905740786979736'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/5299905740786979736'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/2008/08/la-vida-est-afuera-2.html' title='La vida está afuera 2'/><author><name>José</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07129757498964443925</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-874852654551750338.post-515595782994939368</id><published>2008-08-26T17:00:00.002-05:00</published><updated>2008-08-26T17:03:05.602-05:00</updated><title type='text'>GEREMIA IL RIBELLE</title><content type='html'>&lt;em&gt;transcribo lo que encontré, de casualidad, en una página salesiana de italia. un poema que escribí a mediados de los 90, en Chiapas, con el que gané cien dólares y un honroso segundo lugar en el concurso de la agenda latinoamericana. me impresionó ver mi poema traducido ¡al italiano! &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;GEREMIA IL RIBELLE&lt;br /&gt;(José Cervantes Sánchez)       &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quando, Signore, vengo a te, con il cuore carico di domande,&lt;br /&gt;so che il tuo amore è sempre più forte,&lt;br /&gt;so che mi vince e mi conforta.&lt;br /&gt;Però oggi mi permetto di domandarti:&lt;br /&gt;perché vivono così tranquilli&lt;br /&gt;-con tanto cinismo- i più malvagi,&lt;br /&gt;mentre il tuo popolo si dissangua e muore?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Guardali: al loro passaggio lasciano&lt;br /&gt;soltanto demagogia e corruzione.&lt;br /&gt;Le loro assurde leggi e i loro aggiustamenti economici&lt;br /&gt;si moltiplicano per farli star tranquilli,&lt;br /&gt;loro, i loro amici, i loro interessi economici.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tu conosci il mio cuore e i miei sentimenti;&lt;br /&gt;sai che aspetto l'arrivo del Regno Tuo.&lt;br /&gt;Oggi t'imploro:&lt;br /&gt;fa' che falliscano i piano e i progetti,&lt;br /&gt;fa' che finiscano le loro riunioni,&lt;br /&gt;e che vengano dimenticati i loro trattati bugiardi,&lt;br /&gt;le loro banche e i loro giudici,&lt;br /&gt;poiché il loro unico dio non è che il denaro:&lt;br /&gt;Che essi spariscano e nel popolo Tuo rinasca&lt;br /&gt;la speranza come l'erba sui monti.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/874852654551750338-515595782994939368?l=escribirenelcamino.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/feeds/515595782994939368/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=874852654551750338&amp;postID=515595782994939368' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/515595782994939368'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/515595782994939368'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/2008/08/geremia-il-ribelle.html' title='GEREMIA IL RIBELLE'/><author><name>José</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07129757498964443925</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-874852654551750338.post-6542458544411822591</id><published>2008-08-26T15:39:00.002-05:00</published><updated>2008-08-26T15:48:39.966-05:00</updated><title type='text'>La vida está afuera</title><content type='html'>La vida está afuera. Eso pensaba mientras bajaba, hoy, por los caminos del zapo. Yo arriba de mi bici, entre la niebla, atento a cerrar la boca para evitar que se me metieran los trozos de lodo que la llanta delantera avienta hacia atrás y que, al jalar aire, se llega uno a tragar sin querer. El ambiente era realmnte especial. Atrás habían quedado Don Goyo y la Mujer Dormida que hoy, simplemente, no se dejaban ver. Desde la mojonera, mi lugar favorito de observación, donde suelo detenerme a contemplar el valle, lo que dominaba era el blanco como de algodón, que no dejaba ver ni las casas del pueblo con detalle, allá abajo. Atrás había quedado, también, la rompepiernas que hoy no pude subir porque estaba muy mojado el piso y, después de un rato, sólo me resbalaba y mejor le di la vuelta por un bosquecito muy bonito. Luego viene la cardiaca que, a diferencia de lo ordinario, tampoco pude subir a pesar de que la arremetí por un lado, sobre el pasto, para tener mejor agarre en un ambiente sumamente húmedo. Arriba de mi cabeza sólo adivinaba el ruido de un avión que recién había despegado de Huejotzingo y llevaba sus motores al máximo. El resto, silencio. Silencio y soledad, pues en el cerro crucé, quizá, a tres personas en todo el trayecto. No más. Silencio y soledad, ingredientes necesarios para la vida. Más el ritmo del corazón que se acelera y las piernas que se ponen duras y parece que ya no aguantan. Pero hay que seguir caminando, pedaleando, dando vueltas, porque, efectivamente, la vida está allá. Afuera.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/874852654551750338-6542458544411822591?l=escribirenelcamino.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/feeds/6542458544411822591/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=874852654551750338&amp;postID=6542458544411822591' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/6542458544411822591'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/6542458544411822591'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/2008/08/la-vida-est-afuera.html' title='La vida está afuera'/><author><name>José</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07129757498964443925</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-874852654551750338.post-989617148512167996</id><published>2008-06-05T08:31:00.002-05:00</published><updated>2008-06-05T08:55:50.428-05:00</updated><title type='text'>Caminando por el centro</title><content type='html'>De camino a mi trabajo, después de dejar mis hijos, tomo la once norte y doblo en la veintiuno poniente. Allí "me orillo a la orilla" y después de bajarme del carro, sin apagar el motor, me despido de la Colocha. Todavía volteo a ver cómo acelera y se pierde a lo lejos, más hacia el centro a su difícil encuentro de cada día con los volubles adolescentes, en una clase de matemáticas que ni les sirve ni les interesa. Casi la compadezco.&lt;br /&gt;Cruzo la avenida hacia Santiago y camino por las banquetas mientras los que se levantaron tarde aceleran más de lo que permiten las calles maltratadas para llegar antes de las ocho a dejar a sus hijos. Lo común es que se paren en segunda fila, ponen sus intermitentes y con ello les dicen a los que vienen atrás, hazle como quieras, de aquí soy.&lt;br /&gt;Sigo mi camino, tranquilo, por la banqueta, y me congratulo de que aquí sea. Mientras voy a un costado de la parroquia, una iglesia no tan grande, muy formal, de color café grisáceo, un edificio me llama la atención. Es de color amarillo mostaza, con grandes ventanas, frontones grandes y rejas de pesada herrería. No atino a saber qué es, pero me llama la atención un letrero muy arriba, deslavado y viejo, pero todavía perfectamente legible, que dice: DIOS SI EXISTE. Así, con mayúsculas y sin acento en la i.&lt;br /&gt;Atravieso el parque que limpia un barrendero cojo, vestido de naranja mírame-a-fuerzas, como es la costumbre. Me acuerdo del letrero que vi ayer en la oficina municipal del paseo bravo. Pide, para hacer efectivo el descuento en el pago del predial, presentar una constancia, entre otras, de "capacidades diferentes". Me hizo pensar en nuestra aparente amabilidad para no atrevernos a llamar las cosas por su nombre. En esa lógica, tendría que decir "un barrendero con capacidades difrerentes en la pierna derecha", o algo semejante, lo que no dice nada. Prefiero entonces decir "un barrendero cojo".&lt;br /&gt;Más adelante, ya más cerca de mi oficina, me llama la atención la cantidad de basura en la calle y la yerba crecida en las banquetas. Quizá los que allí viven ya ni las miran. En la ventana de una de las casas, por cierto, me llama la atención una calcomanía que dice: aquí vive un scout, con su flor de lis y todo.&lt;br /&gt;Por la tarde, veo que tengo un poco de tiempo antes de tomar el camión que me llevará a la escuela de mis hijos, y me siento en una banca de parque, de esas metáliscas, verdes de quién sabe cuántas manos de pintura, y abro mi libro. Ya en el camión, justo a mi lado, en el pasillo, un jovenazo canta sus canciones acompañado por una guitarra barata de Paracho, o quizás de China. Cuando subo ejecuta sólo le pido a Dios, sin mucha gracia. Después canta una canción que no conozco y que tampoco me gusta, que me suena a la típica canción grupera de ardido dolor, con el consabido tú te fuiste y no te olvido y yo me muero y así por el estilo. Canta y cómo es él, del meloso Perales, y al final pide una moneda que les sobre. Yo ni busco en mi bolsa porque antes de subir le di los dos pesos que me sobraban a una chavita con uniforme de secundaria, para completar su pasaje. Un chavo junto a mí se rebusca en el bolsillo y le da unas monedas. Yo sigo leyendo a Villoro mientras el artista en ciernes seguramente piensa algo así como: "cabrón, tan trajeadito pero tan codo".&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/874852654551750338-989617148512167996?l=escribirenelcamino.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/feeds/989617148512167996/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=874852654551750338&amp;postID=989617148512167996' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/989617148512167996'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/989617148512167996'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/2008/06/caminando-por-el-centro.html' title='Caminando por el centro'/><author><name>José</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07129757498964443925</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-874852654551750338.post-8496460829458711371</id><published>2008-05-17T08:22:00.002-05:00</published><updated>2008-05-17T08:56:12.840-05:00</updated><title type='text'>Juan José</title><content type='html'>Hace exactamente cinco años nació mi segundo hijo, Juan José, Juanjo, Juan, Juanito. Recuerdo que la noche anterior estaba yo en la fiesta del día del maestro, con algunos amigos, disfrutando, con el oído atento al celular. Ya estaba decidido que sería cesárea, pero de todas maneras había que estar al pendiente. Fer, el primero, era hasta entonces el único, mi único, hijo. Me parecía tan completo, que no me imaginaba qué me podría traer Juan. La verdad es que Fer me llenaba tanto, que todo era una comparación con él. Llegó Juan y no se quería salir, costó trabajo sacarlo por la rajadura de panza que le hicieron a mi mujer. Recuerdo con nitidez cómo empujaba el antestesista para que saliera, y decían los médicos, medio en broma, que ese niño quería seguir adentro. Recuerdo también al pediatra haciendo cuentas con los dedos, y preguntando a la ginecóloga por las fechas. ¿Algo estaba mal? Fue muy doloroso ver que permanecía en la incubadora y, para colmo, no nos decían exactamente qué pasaba con él. Íbamos a verlo y, aunque las enfermeras no querían, después de lavarnos las manos con unas esponjas con antiséptico, ponernos gorras y batas estériles, le hablábamos y lo cargábamos un ratito. Juan estaba dormidito, con una enorme aguja metida en la vena de su pequeño pie. Una mezcla de enorme angustia, de gozo y de esperanza inundaba mi corazón. Salíamos con Lety y llorábamos y queríamos que ya estuviera con nosotros. Dieron a Lety de alta del hospital y salimos sin él. Fue muy duro. Regresamos y un par de días después, por fin nos lo entregaron. Había bajado un poco de peso, pero estaba perfectamente. El diagnóstico: taquinea transitoria de recién nacido, lo que en palabras sencillas significa que, al nacer, respiraba más veces por minuto de las que debía. Afortunadamente, nos confirmó unos días después en consulta el pediatra, era algo superado y no dejaba secuelas, por lo que no había peligro.&lt;br /&gt;A lo largo de estos cinco años no he dejado de contemplarlo, ni él de sorprenderme. Fer es, digamos, un intelectual. Se mete en un libro, en una película, en el armado de un lego, y se puede pasar horas. A Juan no le interesa estar sentado mucho tiempo, va de una cosa a otra, se aburre, necesita estar haciendo cosas diferentes. Me emociona su creatividad para inventar historias, para hacer chistes, para contar cuentos. La mitad la repite de lo que le han contado y el resto lo va sacando de su cabeza, como de una chistera. Tiene una forma tan bonita de hablar, que no puedo sino hacerle caso, ponerle toda mi atención, decirle algo. Los ojos de Fer son verdes, un poco más oscuros que los míos, como de león, con largas y lacias pestañas. Los ojos de Juan son café, profundos, con enormes pestañas rizadas. Me encanta su sonrisa, su gracia, la chispa que le sale de dentro.&lt;br /&gt;Hoy puedo ver que es tan diferente, tan atractivo, tan él, como sólo Juan podía serlo. He aprendido a verlo, a saber que la vida es más que concentración e intelecto, que hay otras maneras, más libres, más artísticas, de vivir. Gracias por eso y por todo lo que nos falta, mi Juanito. Hoy no me imagino la vida sin ti. En ti he aprendido también cómo fui y soy el segundo hijo, diferente del primero, siempre comparándome pero siempre buscando ser yo mismo, quien soy, como soy.&lt;br /&gt;Quizá lo que mejor define mi relación contigo son esas frecuentes veces en que te abrazo y te aprieto fuerte y no tengo más que decirte: ¿por qué te quiero tanto? y tú me respondes, con los ojos brillantes, porque eres mi papá y yo soy tu hijo. Gracias porque así sea.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/874852654551750338-8496460829458711371?l=escribirenelcamino.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/feeds/8496460829458711371/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=874852654551750338&amp;postID=8496460829458711371' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/8496460829458711371'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/8496460829458711371'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/2008/05/juan-jos.html' title='Juan José'/><author><name>José</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07129757498964443925</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-874852654551750338.post-8889815858749636904</id><published>2008-04-07T18:29:00.002-05:00</published><updated>2008-04-07T18:45:19.071-05:00</updated><title type='text'>Retazos de estos días</title><content type='html'>Primero, una de cal por las que van de arena. Las de arena: el otro día comentaba yo, en casa de María, que la educación en nuestro país es un absoluto fracaso. Hablábamos de las contradicciones dentro y fuera del salón de clases, de miedo de las escuelas particulares a los padres de familia, de la falta de compromiso de buena parte del gremio magisterial al que, parece, sólo le importan sus prestaciones, sus vacaciones, sus permisos con goce de sueldo. Desde luego, la crítica ácida de la educación formal es un lugar común y hay que matizarlo, pero en el contexto eso se sobreentendía. La de cal: hace unas cuatro semanas fui a la sierra norte de Puebla a invitar a los y las jóvenes de varios bachilleratos a concursar por una beca dentro del programa que coordino, el de becarios de microrregiones. En Santiago Yancuitlalpan encontré un bachillerato en una ladera, desde donde se veía el fondo de una hermosa cañada, toda verde, vegetación tupida, imponente. Vi a los jóvenes, y sobre todo a las jóvenes, trabajando. Unas arreglando las hortalizas, otras cambiando el agua a las gallinas en sus bebederos y arreglando el suelo. Otras, sembrando maíz en la parcela escolar. Allí encontré a un par de profesores, ambos agrónomos, realmente interesados en que los alumnos hicieran algo. Nos hablaron del vivero que están levantando, del bambú que están sembrando, de la mezcla que harán de conejos con gallinas para que se beneficien mutuamente, y de los huevos que ya producen y se venden. Después, en San Antonio Rayón, me impresionó la limpieza y arreglo de la escuela. No se veía una basura en unos jardines perfectos, con el pasto cortadito, con flores, con árboles abundantes. Tienen a su favor el hecho de que, es tal el calor y la humedad, que prácticamente lo que tires, crece. Pero los salones se veían perfectamente pintados, de un amarillo muy bonito, como el que se usa en las casas coloniales. Por un lado estaba una nopalera que los muchachos estaban cuidando y limpiando. Del otro lado, perfectamente ordenadas, yerbas de olor, menta, orégano, albaca, yerbabuena, un montón de botellas de pet. Así se venden, nos decía uno de los profesores, mientras nos llevaba a una parcela donde siembran sus hortalizas y que, como está en declive, tiene marcadas varias terrazas con plantas de té limón. Igual, todo verde, tupido, increíble. Tenían también su invernadero, que por cierto había sufrido algunos estragos por unos vientos recientes. Los profesores nos comentaron que hace como diez años compraron un laurel de la india. Al día de hoy le han sacado más de cien hijos, la mayoría de los cuales forman una valla hermosa a todo lo largo del terreno, de un verde oscuro profundo. Y qué decir de la palapa con piso de cemento, muy alta y fresca, donde nos encontramos con los muchachs y muchachas de último semestre de bachillerato. Pensaba yo, mientras me comía unas sabrosísimas tortas de camarón que me invitaron, en lo diferente que sería la educación si hubiera más escuelas como esas que había visitado. Y por supuesto, más profesores comprometidos con su trabajo y más alumnos deseosos de trabajar. Mi opinión de la educación sería, definitivamente, otra.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/874852654551750338-8889815858749636904?l=escribirenelcamino.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/feeds/8889815858749636904/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=874852654551750338&amp;postID=8889815858749636904' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/8889815858749636904'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/8889815858749636904'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/2008/04/retazos-de-estos-das.html' title='Retazos de estos días'/><author><name>José</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07129757498964443925</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-874852654551750338.post-2564369725305154989</id><published>2008-03-24T18:09:00.000-06:00</published><updated>2008-03-24T18:10:16.572-06:00</updated><title type='text'>Días mejores</title><content type='html'>Camino alrededor de este parque&lt;br /&gt;Que ha visto pasar, definitivamente,&lt;br /&gt;Sus mejores épocas.&lt;br /&gt;Me duelen de sueño los ojos.&lt;br /&gt;Los párpados, alrededor, los aprietan hasta lastimarlos.&lt;br /&gt;Y yo no encuentro consuelo,&lt;br /&gt;No sé encontrarlo.&lt;br /&gt;No sé, siquiera,&lt;br /&gt;Si quiero encontrarlo.&lt;br /&gt;Miro alrededor.&lt;br /&gt;Sobre el pasto seco,&lt;br /&gt;Tierra polvorienta,&lt;br /&gt;Unos perros pulgosos duermen la siesta.&lt;br /&gt;El ruido de la calle, para mí tan cerca,&lt;br /&gt;Ni les inmuta.&lt;br /&gt;Un auto está sobre la banqueta, dentro de la plaza.&lt;br /&gt;Bajo el cofre, un policía limpia unas bujías.&lt;br /&gt;Paso y lo veo&lt;br /&gt;Y me digo:&lt;br /&gt;Paradojas de la vida.&lt;br /&gt;El que debería cuidar es el que hace lo que no debe.&lt;br /&gt;Camino, y&lt;br /&gt;Casi tropiezo con los puestos vacíos.&lt;br /&gt;Aquí, una silla de bolero raída, medio abandonada.&lt;br /&gt;Adelante, unas oficinas de burócratas, vacías&lt;br /&gt;(y eso que apenas es un poco más de medio día).&lt;br /&gt;Llevo casi la mitad de la vuelta y no sé si apresurarme&lt;br /&gt;O dilatarme más.&lt;br /&gt;Llega hasta mí&lt;br /&gt;Un tufo de fritangas.&lt;br /&gt;Me da asco&lt;br /&gt;Pero alcanzo a ver a unos jóvenes,&lt;br /&gt;Sentados en bancas de tablas desnudas,&lt;br /&gt;Atacar unos tacos con verdadera hambre.&lt;br /&gt;Paso después por una fuente que ya no es fuente:&lt;br /&gt;No tiene agua&lt;br /&gt;Y las baldosas parecen ceder bajo mis botas cafés, las nuevas, de hiking.&lt;br /&gt;Entre la sombra de los árboles están los policías, no sé por qué,&lt;br /&gt;Formados uno junto al otro.&lt;br /&gt;Me parece un espectáculo decadente:&lt;br /&gt;Barrigas brillosas que casi rompen las camisas caqui,&lt;br /&gt;Adivino las miradas sórdidas,&lt;br /&gt;Pura lambisconería y sobreentendidos con el jefe.&lt;br /&gt;Las bancas, de esas de pueblo, verdes,&lt;br /&gt;Casi todas están vacías.&lt;br /&gt;Ya nadie se sienta a leer&lt;br /&gt;Ni a ver pasar la gente&lt;br /&gt;Ni siquiera a perder el tiempo.&lt;br /&gt;Enfoco y veo grafiti en las paredes.&lt;br /&gt;Entiendo entonces que mi estado de ánimo&lt;br /&gt;Es como esta plaza&lt;br /&gt;En esta tarde gris, llena de viento y de tristeza.&lt;br /&gt;Ciertamente&lt;br /&gt;Ha conocido&lt;br /&gt;Días mejores.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/874852654551750338-2564369725305154989?l=escribirenelcamino.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/feeds/2564369725305154989/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=874852654551750338&amp;postID=2564369725305154989' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/2564369725305154989'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/2564369725305154989'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/2008/03/das-mejores.html' title='Días mejores'/><author><name>José</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07129757498964443925</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-874852654551750338.post-3648487548236767648</id><published>2008-03-03T18:41:00.000-06:00</published><updated>2008-03-03T18:42:56.211-06:00</updated><title type='text'>Curiosidades 2</title><content type='html'>De noche, de repente escucho una música fuerte que viene de la calle. Estoy lavándome los dientes y me asomo por la pequeña ventana del baño, la que da al terreno baldío de atrás de mi casa, justo en la esquina. Es de ésas que tienen tiritas de vidrio translúcido, en forma de cortina. Pero, raro, no se oye ningún motor. Lo que aparece, un rato después, es un chavo pedaleando un triciclo de los que usaban los tortilleros y nixtamaleros de mi infancia y que no sé por qué, siempre son amarillos. Sigo cepillando mis dientes y observo: vende elotes y esquites que transporta en grandes ollas de aluminio o de peltre, sobre un anafre encendido. A un lado están los botes con mayonesa, queso, limones, chile y sal; los vasos y los palitos para ensartar los elotes. En el triciclo también cabe un acumulador de automóvil, al que le ha conectado un autoestéreo con grandes bocinas, de las que típicamente traen los así llamados componentes. También trae su foco para iluminar las ventas y que a la gente que se acerca a comprar, supongo, no le dé desconfianza. La música es la típica de bandas sinaloenses o norteñas, tan de moda entre los jóvenes de por acá. A estas horas el pueblo está bastante tranquilo, más por ser época de frío. Contra esquina de mi casa, junto a la escuela, parece que se juntan los tricicleros-eloteros-esquiteros. Le suben a la música y platican un rato. Yo les hago ¡shhhhhhhhhhhhhhh! porque me quiero dormir, y antes apagué la luz del baño par que no me vean. Voltean y siguen en lo suyo. Después de un rato, simplemente se suben a su triciclo y se van. Historias del pueblo cholulteca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*****&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ayer iba de camino a la comida de los Hogares Calasanz, a la que amablemente me invitaron mis amigos y amigas educadores, los tíos, como les dicen. Disfrutamos unos deliciosos mariscos y nos pusimos al corriente en detalles de los últimos tres meses en los que no nos vimos. Pero antes, fue necesario atravesar buena parte de la ciudad de Puebla, a una hora de mucho tráfico (¿qué hemos hecho de nuestras ciudades? De repente se volvieron insufribles a casi cualquier hora, por la cantidad de carros, microbuses, camiones y cuanta cosa…). Recordaba que exactamente una semana antes estaba en Querétaro, y una cosa que me llamó la atención, además del tráfico también insoportable, fue el buen estado de sus calles y avenidas, por lo menos las pocas que transité. Contraste total con la dichosa avenida de Las Torres, lugar donde se encuentra el restaurant al que iba, que no es sino una colección de parches y mal disimulados baches. Vi también durante el día varias patrullas de esas blancas con letras verdes que, parece, sólo se dedican a extorsionar. Al verlos pensaba que, si de verdad a los gobernantes les interesara el tema, de otras cosas se ocuparían. No sé si de verdad ya me estoy haciendo viejo o qué me pasa, pero sentí pena por lo mal que nos estamos acostumbrando a vivir. ¿Y qué hacer?&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/874852654551750338-3648487548236767648?l=escribirenelcamino.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/feeds/3648487548236767648/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=874852654551750338&amp;postID=3648487548236767648' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/3648487548236767648'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/3648487548236767648'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/2008/03/curiosidades-2.html' title='Curiosidades 2'/><author><name>José</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07129757498964443925</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-874852654551750338.post-1804222326190449694</id><published>2008-02-25T13:29:00.002-06:00</published><updated>2008-02-25T13:48:14.747-06:00</updated><title type='text'>Mi gozo</title><content type='html'>Casi se acaba ya otro mes que ha resultado poco fecundo en la escritura. En realidad, no es que no tenga ideas. Lo que pasa es que a veces me gana la chamba (estoy apenas conociendo la realidad del servicio social y sigo atendiendo tareas anteriores). Otras veces tengo la idea pero no me llega la inspiración final para sentarme y empezar a escribir. Otras, de plano no me dan ganas o no encuentro algo coherente que decir, a mí mismo, a los demás.&lt;br /&gt;Estuve en Querétaro el jueves y viernes. Fue un gran gozo encontrarme con personas queridas para mí. Es increíble comprobar cómo en un par de horas se reviven tantas historias, se comprenden tantas palabras, se comparte la vida. Me parece imposible describir las emociones, los recuerdos, las memorias de tantos años. Entonces me digo que soy afortunado de tener la amistad de mis amigos y amigas. Me dan razón de ser. A veces pasa más tiempo, otras menos, y nos volvemos a ver. Pero, de verdad, siempre, siempre van en mi corazón. Escucho el relato de sus preocupaciones, de sus dolores antiguos o nuevos, de sus añoranzas y sus expectativas, y me emociono con ellos. Bendito espacio para compartir. El tiempo tiene otra dimensión. Construimos discursos que nos hacen, me hacen, ser.&lt;br /&gt;Maravillosa oportunidad de encontrarme, de encontrarnos, y de verme en sus ojos. A ratos acá me siento lejos y me siento solo. Quizá no la loneliness en inglés, pero sí extraño tener gente cercana, querida, a mi alrededor, más allá de mi mujer y mis hijos. Cuando me encuentro así, con mis amigos y amiga, su recuerdo me alimenta, su amistad me acompaña, su escucha me recompone. Al final, de regreso, me repito, por supuesto, que cuentan con mi cariño, único, especial, incondicional, para cada uno y cada una, de corazón.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/874852654551750338-1804222326190449694?l=escribirenelcamino.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/feeds/1804222326190449694/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=874852654551750338&amp;postID=1804222326190449694' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/1804222326190449694'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/1804222326190449694'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/2008/02/mi-gozo.html' title='Mi gozo'/><author><name>José</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07129757498964443925</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-874852654551750338.post-4957320650540168618</id><published>2008-02-01T15:49:00.000-06:00</published><updated>2008-02-01T16:08:37.807-06:00</updated><title type='text'>Conócete a ti mismo</title><content type='html'>Algo así decía, creo, alguno de esos sabios griegos de hace muchos siglos y que solían usar mis profesores de primaria y secundaria para aleccionarnos. Sobre todo, claro, en clases relacionadas con religión, ética y anexas.&lt;br /&gt;Lo traigo hoy a cuento porque a menudo pienso que ya tengo cuarenta años y no acabo de conocerme. Todavía dudo quién soy, cómo soy, qué esperar de mí, cómo aprovechar mejor mis talenos. En una palabra, cómo ser una mejor persona.&lt;br /&gt;Esta semana conocí un instrumento muy interesante, el Myers Briggs Type Indicator, según la teoría que nos dio el instructor, relacionada de alguna forma con las teorías jungianas. Como suele suceder, una dificultad no fácil de sortear fue, al contestar el instrumento, contestar realmente desde lo que soy, y no desde lo que me imagino que los demás esperan de mí, o de lo que se supone que debería de ser, o de lo que me gustaría ser. El resultado fue, para mí, un INTJ. Introvertido, Intuitivo, Pensamiento, Juicio. A lo largo del taller de hoy, sin conocer el resultado, me fui ubicando y acerté a todas. Me gustó porque me permitió ver las cosas desde la preferencia. Ciertamente, supone que hay un algo innato que traemos integrado. Y allí es donde cada quien se siente cómodo, porque lo prefiere. Pero, nos decía Oliver, y eso fue un gran aporte, tú puedes aprender a manejarte en el otro polo. Tú escoges, tú aprendes, es tu responsabilidad. Por ejemplo, las ocasiones en que tengo que hablar con la gente, porque es parte de mi trabajo, he aprendido a ser extrovertido. En las ocasiones en que he aprendido, por ejemplo en mi familia, que las cosas no salen como yo las había planeado de manera ideal, he tenido que aprender, a fuerza, a ser flexible.&lt;br /&gt;Recuerdo que el primer instrumento que contesté fue en segundo o tercero de secundaria, y definía los seis tipos básicos de personalidad en base a emotividad, actividad y secundariedad, y según esto yo era colérico, pero había un flemático, un apasionado, y otros que no me acuerdo.&lt;br /&gt;Más tarde conocí la psicología transaccional y no recuerdo mucho, sólo que las recomendaciones finales apuntaban a ser más flexible con las reglas. Vino el eneagrama después, con muchos descubrimientos interesantes. Me pareció una propuesta muy compleja, muy útil con su pulsión dominante, pero aún ahora dudo un poco si de verdad soy cinco o quisiera ser un cinco.&lt;br /&gt;El año pasado conocí el instrumento de los talentos de gallup, también con lo interesante de enfocarse en lo positivo. Sin olvidar el cleaver hace algunos años y el persuasivo diplomático.&lt;br /&gt;Veo hacia mí y descubro esa permanente necesidad de saber quién soy. Me queda claro que no me agoto en un casillero, que soy mucho más que una clasificación, pero me sigue siendo muy útil explicarme mis coordenadas básicas. Así lo entiendo.&lt;br /&gt;Porque sí, quiero seguir conociéndome a mí mismo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/874852654551750338-4957320650540168618?l=escribirenelcamino.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/feeds/4957320650540168618/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=874852654551750338&amp;postID=4957320650540168618' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/4957320650540168618'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/4957320650540168618'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/2008/02/concete-ti-mismo.html' title='Conócete a ti mismo'/><author><name>José</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07129757498964443925</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-874852654551750338.post-7363475198400024834</id><published>2008-01-17T15:12:00.000-06:00</published><updated>2008-01-17T15:16:39.149-06:00</updated><title type='text'>Curiosidades</title><content type='html'>Atravesaba el patio de la universidad esta mañana y no pude dejar de voltear al cielo. Allá arriba, una avioneta volaba bajo. Por encima del ruido del motor anunciaba un circo, "junto a Angelópolis", y ofrecía descuentos. Nomás faltó que aventara volantes, pero no, no los vi.&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;La vez pasada que fui a México, al llegar a la caseta de Chalco, un anuncio en un espectacular enorme. Con fondo rosa, si mal no recuerdo, decía algo así como: vendo criptas en basílica de Guadalupe, inmediata posesión. Y anotaba, también en gran tamaño, un número telefónico. El mismo anuncio vi, un par de semanas después en la caseta de Palmillas, yendo del DF a Querétaro.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/874852654551750338-7363475198400024834?l=escribirenelcamino.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/feeds/7363475198400024834/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=874852654551750338&amp;postID=7363475198400024834' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/7363475198400024834'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/7363475198400024834'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/2008/01/curiosidades.html' title='Curiosidades'/><author><name>José</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07129757498964443925</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-874852654551750338.post-3656456195080261577</id><published>2008-01-15T15:13:00.000-06:00</published><updated>2008-01-15T15:36:23.038-06:00</updated><title type='text'>Alma migrante</title><content type='html'>El escenario es Chalchihuapan, aquí cerca, a unos 10 kilómetros, o menos, de la ciudad de Puebla. La secundaria es la primera parada para el grupo de gringos que recogimos en el hotel de cinco estrellas, media hora antes, en pleno centro histórico. Con un grupo de ocho o diez de ellos, estudiantes de posgrado en NYU, psicólogos, educadores, la hago de traductor en uno de los dos salones de tercero de secundaria. Me piden los gringos, casi de entrada, que pregunte a quiénes les gustaría irse a los Estados Unidos. De treinta y nueve estudiantes, ellos y ellas, sólo dos no levantan la mano. Algunos con una risa tímida, pero la levantan. Por qué quieren irse, es otra de las preguntas. "Nomás", responden, y luego agregan: "para trabajar, porque aquí no hay trabajo". "¿De qué les gustaría trabajar?", me piden que pregunte yo; ellos responden: "de lo que sea... lavando platos, arreglando jardines, no importa". "¿Cómo se imaginan que es trabajar allá?" "es duro, hay que empezar desde abajo, poco a poco, hay que trabajar mucho". "¿Saben que las condiciones son cada vez más difíciles?" "sí sabemos, pero no importa, aquí no hay oportunidad, y allá hay trabajos que los americanos no quieren hacer". "¿Qué les gustaría que nosotros dijéramos a quienes, en los Estados Unidos, están en contra de los migrantes?" "Nada", dice uno de los muchachos, con un realismo que duele, "de todos modos no va a cambiar nada". Caminamos a encontrarnos con los demás y los visitantes van pensativos, lentamente.&lt;br /&gt;Un rato después, Agustín, alumno de primero de secundaria, nos lleva a su casa. Allí platicamos con su mamá. De nuevo la hago de traductor y aunque se me tuerce la lengua, me sorprendo de que lo puedo hacer sin problema, a pesar de mi escasa práctica. Lo que nos cuenta, como dirían los periodistas, no tiene desperdicio. Su marido está en Chicago, desde hace nueve años. También una de sus hermanas, en Nueva Jersey, y varias de sus primas. "Al principio sí mandaba dinero, pero luego se olvidó y ya no manda nada. Mis hijos sufrían porque no se comunicaba con nosotros, no nos hablaba por teléfono. Luego me puse a preguntar con mis primas, y que no tenía trabajo, que tenía que pagar su renta y comer, o que estaba tomando. El alcohol, así, todos los días es muy malo para la gente. Sólo una vez ha venido, porque lo agarró la migra y lo mandó de regreso. Pero estuvo como un mes y medio y se aburría y ya no le gustó, y mejor se regresó otra vez, y sigue sin mandarnos nada. Yo le digo a mis hijos, que se quieren ir, que mejor no se vayan, que estudien, que se queden aquí a salir adelante. Pero ellos quieren irse y qué le voy a hacer, ni modo que los detenga. Los que se van, luego vienen y ya no les gusta estar aquí. Se juntan en banda y nomás se la pasan tomando y buscando problemas, ya no son humildes, ya no saludan, sólo se juntan entre ellos y toman, mejor se regresan al poco tiempo."&lt;br /&gt;Me pregunto, como muchas veces, por qué se va la gente, por qué migra. Lo vi en mi hermano, tan querido y tan pequeño, que a los dieciséis años se pasó de mojado. Lo atrapó la migra nueve veces y no fue sino hasta la décima que logró quedarse. Vive bien, tiene un buen trabajo, consume al estilo americano, pero se la pasa extrañando la comida, el pueblo, la gente, las fiestas, el resto de la familia. Lo vi en aquel muchacho de la secundaria de Tziscao, mientras hacía el trabajo de campo para mi tesis de maestría, que se imaginaba que al ir a los Estados Unidos se acostaría con las güeritas... Es una mezcla de reto, de mito, de ganas de moverse, de aventura, y también, de realismo. Tienen alma migrante.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/874852654551750338-3656456195080261577?l=escribirenelcamino.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/feeds/3656456195080261577/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=874852654551750338&amp;postID=3656456195080261577' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/3656456195080261577'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/3656456195080261577'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/2008/01/alma-migrante.html' title='Alma migrante'/><author><name>José</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07129757498964443925</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-874852654551750338.post-7226997724566502076</id><published>2008-01-07T18:28:00.000-06:00</published><updated>2008-01-07T18:41:06.160-06:00</updated><title type='text'>Primera del año</title><content type='html'>Ya es dos mil ocho y regreso a mi blog para ver que no escribí nada durante diciembre. Entre la acostumbrada concentración de chamba en mis clases (presentaciones, trabajos, lecturas apresuradas y de última hora de tesis, etc.), mis otras chambas administrativas (hablar con los becarios, preparar la evaluación, coordinarla, estar al pendiente de sus calificaciones, etc) y el virus que me agarró, según esto herpes, a ratos no tuve tiempo, a ratos no tuve ganas, y a ratos in uno ni otras.&lt;br /&gt;En cuanto pude me fui con Lety y mis hijos en nuestra acostumbrada travesía por el centro del país. Fue realmente reconfortante encontrar a viejos y queridos amigos, Flor y Paco en Celaya, Quechos, Cheche, el Pir, en Querétaro, y a sus hijos, platicar de todo y de nada, tomar un buen tequila con cerveza, los mariscos... me sentí de verdad de vacaciones, de esas veces que digo: ya me las merecía.&lt;br /&gt;En Morelia, la navidad y mi familia política, siempre interesante encontrarnos, estar al pendiente de los hijos y sus primos... comer y beber bien, mayormente lo disfruté, hasta la ida al cine con mis hijos y sobrinos. Lástima que no encontramos a los amigos, pero sí fuimos al planetario.&lt;br /&gt;Luego Sahuayo, mi tierra. Como pocas veces, nos encontramos muy en paz la mayoría de los miembros de la familia: Jesús con toda su familia, Angélica también, nos recibió en su casa, y mis papás. Sólo faltó, y los extrañamos, Felipe y su familia californiana. Me gustó ver a mis hijos desenvolverse con sus primos, ser cuidados por las primas mayores que los ven casi como a sus hijos, y sobre todo platicar bien, sabroso, con mis padres y hermanos.&lt;br /&gt;Fueron, en pocas palabras, unas vacaciones de descanso. Leí un poco más de un libro y casi nada de periódico, vi algunas buenas películas en la tele, me metí a la computadora dos o tres veces para leer mis correos personales, nada de trabajo, y bebí abundantemente pero sin exceso. Comí, como de costumbre, bien: sobre todo los mariscos de Cheche en Querétaro, la pierna en chile pasilla de navidad que hizo mi mujer, el pozole y los tamales de Angélica, y la birria en la fiesta de la hija de Pepe mi primo. Me remordía un poco la conciencia que ni me subí a mi bici y, aunque a ratos la añoraba, en realidad tampoco tuve mucho tiempo para dedicarle. Aquí de nuevo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/874852654551750338-7226997724566502076?l=escribirenelcamino.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/feeds/7226997724566502076/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=874852654551750338&amp;postID=7226997724566502076' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/7226997724566502076'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/7226997724566502076'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/2008/01/primera-del-ao.html' title='Primera del año'/><author><name>José</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07129757498964443925</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-874852654551750338.post-3054471505847904862</id><published>2007-11-30T15:48:00.000-06:00</published><updated>2007-11-30T16:49:40.402-06:00</updated><title type='text'>La ignominia</title><content type='html'>Primero, ignominia quiere decir, según el diccionario de El Mundo, d&lt;em&gt;eshonor, descrédito de quien ha perdido el respeto de los demás a causa de una acción indigna o vergonzosa&lt;/em&gt;. Así me siento hoy, hasta la ignominia. Temprano prendí el radio para sintonizar, como de costumbre, a Carmen Aristegui en hoy por hoy. Por supuesto, prácticamente todos los periódicos le dedican lugares importantes en sus primeras planas y espacios de opinión de sus mejores plumas. Desde anoche veía, también con Carmen en cnn, a Granados Chapa. Decía el periodista que con esto, se extendió una carta de impunidad a todos los gobernadores. Y a todos los que tengan dinero para comprar la justicia, diría yo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras subía y luego bajaba del Zapo en mi bici de montaña, me introspectaba (no creo que exista esa palabreja, pero me gusta cómo suena...), para tratar de entender qué significa todo esto para mí, un simple ciudadano de a pie. He aquí mis reflexiones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué estará pensando, de verdad, alguien como el precioso? Supongo que habrá ordenado unas botellas (dándole el significado real o velado, o ambos) de coñac para celebrar su victoria. Quizás lo celebró con su círculo más estrecho de aduladores y repitió, como dicen que dijeron ayer sus brillantes y seguramente bien pagados abogados: "ya chingamos". Lo que sí es que dijo que ahora sí puede dormir tranquilo. Y yo me digo a mí mismo: "aunque usted no lo crea". En lo que a mí se refiere, tengo por cierto que ese señor es un cadáver político, y apesta a kilómetros. En mi fantasía me imaginaba qué haría yo si me lo cruzara en el camino. No sabría si gritarle su apodo, escupirle la cara o buscar algún objeto cercano, por ejemplo una silla, y rompérselo en el lomo. O las tres cosas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Qué estará pasando de verdad, pensaba también yo, con los ministros de la suprema corte. Quién sabe. El otro día que vi un cachito de la transmisión por internet, la sola vista de el tal Aguirre Anguiano lo único que me inspiraba era desprecio por su soberbia y su prepotencia (es un mamón, dirían mis alumnos). Qué pasó realmente con el par de ministras, las mujeres, que aparentemente a última hora cambiaron el sentido de su voto. ¿Serían amenazadas? ¿les engrosarían sus cuentas bancarias, así como por arte de magia, como sugería un amigo hace un rato? ¿se echarían un volado de última hora, como para evitar la ineludible decisión y dejársela al azar? ¿realmente reflexionaron y vieron ángulos que antes estaban ocultos en el problema?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A propósito de ministros, recordaba yo que una vez me encontré, en el cum, a Mariano Azuela. Yo iba al campo de fútbol y él salía de jugar frontón con alguno de los maristas que por aquellos años, mediados de los ochenta o algo así, regenteaban el colegio. Y lo recuerdo también porque, en aquella época, Carlos Martínez, marista con quien luego tuve divergencias en pensamiento, pero a quien le guardo un enorme respeto y un sincero afecto por su gran calidad humana, nos presumía que ese señor era "afiliado al instituto", es decir, como un miembro, laico, de los maristas. Se ufanaba de su ascendente trayectoria y hablaba de él como alguien honesto, probo, entero (aunque seguramente lo dijo de otra forma, no con esa colección de palabras domingueras que ahora le anoto). Lo decía y se sentía orgulloso. El otro día escuché sus argumentos y me quedo frío. Lo único que le diría, si me lo encontrara, es que lo suyo no es hacer justicia, mucho menos ponerse en el lugar de la víctima para entender lo que pasa y lo que siente. Lo suyo es, por lo visto, hablar con voz engolada, fingida, de leguleyo barato, y salir en la radio dándose baños de pureza. Supongo que por eso los maristas lo tienen como miembro de su instituto. Dudo que hoy se sientan orgullosos de su actuación, pero la experiencia me dice que aún eso es posible. Me lo puedo imaginar arrodillado ante el altar, dándose golpes de pecho y recitando jaculatorias al recibir la hostia y entonces me digo que por qué se asombran de que a los jóvenes de hoy la religión les importe un bledo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi última reflexión como ciudadano quisiera casi mejor no escribirla. Ni siquiera pensarla, pero tengo que hacerla. Así como a los diputados hace poco tuvieron que extorsionarlos, o intentar hacerlo, para investigar en serio esas redes criminales, quizá a los ministros de la corte les haría falta algo semejante. ¿Qué hubieran decidido si a sus hijos o nietos los usaran las redes de pederastia y pornografía? ¿Cómo hubieran votado si en vez de Lidya Cacho, quien se pasó las veinte horas de horror de Cancún a Puebla, hubiera sido su madre, su hermana, su esposa, su hija? Otro gallo hubiera cantado, sin duda. Como escribió León Felipe, lo recuerdo de aquellas mis lecturas de juventud, cualquiera sirve para enterrar un muerto, menos un enterrador.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En pocas palabras, como ciudadano me siento mal, muy mal. Y cómo sentirme diferente, si el mensaje es claro, machacón, sin piedad: si no tienes poder y/o dinero suficiente, olvídate de la justicia. Chíngate y hazle como puedas.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/874852654551750338-3054471505847904862?l=escribirenelcamino.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/feeds/3054471505847904862/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=874852654551750338&amp;postID=3054471505847904862' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/3054471505847904862'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/3054471505847904862'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/2007/11/la-ignominia.html' title='La ignominia'/><author><name>José</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07129757498964443925</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-874852654551750338.post-8528868488878823957</id><published>2007-11-27T17:32:00.000-06:00</published><updated>2007-11-27T18:05:22.714-06:00</updated><title type='text'>Días de noviembre</title><content type='html'>Uno&lt;br /&gt;Dejamos Puebla después de comer en el restaurante de la universidad. Fiel a su costumbre, Agustín va volado, casi como niño con juguete nuevo, al volante del passat negro que no es nuevo pero, dice, corre como si lo fuera. De camino aprovechamos para hablar de varios proyectos, de varias reuniones que no hemos tenido. Me pide mi opinión y vamos discutiendo cosas interesantes. Se acerca la noche cuando entramos al df, como de costumbre a vuelta de rueda. Pasamos junto al distribuidor vial, impresionante, con la esperanza de que pronto esté completo y la entrada y la salida fluyan. Ya cerca del centro, llegamos al eje central. Del lado derecho la banqueta está vacía, como efectivamente creo que nunca había visto. Del lado izquierdo los puestos parecen encimarse unos sobre otros. Se alcanza a escuchar la música estruendosa, la gente va y viene. Unos salen de la estación del metro como de una boca gigante y otros se internan en ella. Se ve de todo. Enfrente de nosotros, el tráfico otra vez parece no avanzar. A la extrema izquierda viene el trolebús en sentido contrario al nuestro. Agustín me dice que está muy cansado y que ya quiere llegar al hotel para descansar un rato. Es de noche y brillan las luces de los carros, que todo lo inundan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dos&lt;br /&gt;Primera vez que me quedo en un Sheraton. De broma le decía a Agustín que lo único que esperaba es que no me fuera a llevar al hotel de Fabiruchis... y me moría de la risa. En el front desk anuncian los precios: 360 dólares por una noche. Así, en dólares. El elevador es rapidísimo. Jesús se baja en el piso 17 y nosotros nos vamos hasta el último, el 27, hasta allá nos tocó. Allá abajo se ven las luces de la metrópoli que todo lo llenan. Acá adentro, todo está impecable, excepto la tele que no prende. Hay letreros que dicen que el agua está purificada, que uno puede tomarla con toda confianza. De cualquier manera, por si se ofrece, ponen una botella de litro y medio de Agua Santa María y otra de Evian. Una cuesta sesenta pesos y la otra setenta y cinco. Abajo, en el seven eleven que está a media cuadra, probablemente cuesten alrededor de diez pesos cada una. No lo puedo creer, pero aquí estoy.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tres&lt;br /&gt;Semana y media después estoy de regreso en el centro histórico del df, exactamente por la misma zona. Ahora me vine en autobús y me bajo en el metro. Después de comprar dos boletos, me subo al tren. Es un poco antes de las once de la mañana y la gente parece cansada, hastiada, aburrida. El vagón en el que me subí está francamente feo: el piso maltratado, las ventanas con rayones (qué ganas de joder y ponerse a hacerlo, supongo que por puro placer) y las luces no prenden bien. No es ya hora pico y no vamos como cigarros en cajetilla, pero va lleno. En la siguiente puerta un cuate prende su reproductor de cidís y la bocina que trae en la mochila suena a todo volumen. Vende los grandes éxitos de la salsa o de los boleros, no me acuerdo bien. Volteo y veo que varios le compran. Le pasan el dinero a través de varios usuarios del metro y de regreso va el cidí, en formato normal. En la siguiente estación se va al vagón contiguo y con nosotros se sube otro cuate, vendiendo videos que enseña en un reproductor portátil, levantando las manos. No alcanzo a ver si alguien le compra pero me digo, qué chinga moverse todos los días así y soportar que te quieran vender discos, agujas, libros para colorear, chicles, cualquier cosa. Así es la vida real. Siento de pronto que desentono allí. Cada quién va metido en su mundo, enfrascado en su preocupación del momento, elaborando su propio pensamiento o soñando, literalmente, su propio sueño entre cabeceadas. Me veo en el espejo con mi traje gris de lana, nada del otro mundo pero con buen corte, mi camisa azul, corbata azul de seda coreana y zapatos bien boleados. ¿De dónde soy? ¿A dónde pertenezco? ¿Qué tengo en común con quienes, anónimos, viajan conmigo?&lt;br /&gt;Me bajo en Salto del Agua y salgo a la superficie. Recuerdo la cantidad de veces que he caminado por aquí, sobre eje central rumbo a bellas artes. Lo dicho, los puestos están casi uno sobre otro, mayormente de discos compactos, videos porno, películas pirata, zapatos, cinturones y un montón de cosas que me llaman la atención pero no alcanzo ni a ver. De vez en vez camino un poco y me pongo a ver algo y luego sigo. Veo unos zapatos en una zapatería y me meto a preguntar me convencen y pido que me traigan el par. Antes de que llegue el vendedor, sin embargo, veo que me queda poco tiempo y le digo a otra empleada del lugar que luego regreso, que el señor ya se tardó y que tengo una junta, lo que es cierto. Ya no regreso en la tarde, pues salgo de prisa.&lt;br /&gt;Me voy directo al lugar de la presentación de la infancia cuenta. Es interesante aunque siento en el aire una suerte de espíritu oenegenero que no alcanzo a definir y que me inquieta, y al que en más de una ocasión le he, por así decirlo, declarado la guerra. Me molesta que son demasiados o puros reclamos, a la mejor ya me estoy haciendo viejo, y nada de propuesta. Coincido con Emilio en que el asunto de la educación no es de cobertura ni de montos de inversión, al menos no solamente. Hay que preguntarnos por la calidad. Divago un rato y pienso cómo enseñar a los niños, a nuestros niños, la participación, el respeto, la democracia. Menuda tarea. Me gustaría escuchar las denuncias y al mismo tiempo la propuesta. Me encantaría que supervisen y fiscalicen el gasto del gobierno pero también que las organizaciones evalúen su trabajo y se hagan la indispensable autocrítica... no sé si es un sueño, pero es mío.&lt;br /&gt;A mi lado un cuate a quien no conozco está de pie, el auditorio está más que lleno, con un saco que parece que bajó de un tapiz, de tan colorido. Veo a mi amiga Paty que hacía años que no veía y nos saludamos de lejos, sabiendo de antemano que al final no podré platicar con ella como me gustaría. Me acerco a Emilio, por mucho el orador más articulado e interesante del día, y me saluda con un abrazo y su típico qué onda contigo, cabrón. Me dice que estoy peor que él, queriendo decir que voy más trajeado. Bromeamos y le pregunto por un amigo común mientras le doy mi tarjeta y él me da la suya, en braille. Me voy corriendo a platicar y tomar una coca zero con la persona que quedé de verme.&lt;br /&gt;La vida, ya lo sabía, es correr de aquí para allá.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/874852654551750338-8528868488878823957?l=escribirenelcamino.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/feeds/8528868488878823957/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=874852654551750338&amp;postID=8528868488878823957' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/8528868488878823957'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/8528868488878823957'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/2007/11/das-de-noviembre.html' title='Días de noviembre'/><author><name>José</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07129757498964443925</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-874852654551750338.post-2801381730727965832</id><published>2007-10-26T16:53:00.000-05:00</published><updated>2007-10-26T16:55:22.705-05:00</updated><title type='text'>Mis reflexiones de hoy</title><content type='html'>&lt;em&gt;Aunque escribí esto hace unos meses, me lo encontré por allí perdido y creo que me retrata en ese momento. &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;----&lt;br /&gt;Viene bien hacerse preguntas en torno a las razones por las que uno hace algo. Y me pregunto hoy, como tantas veces, por qué estoy aquí. Me miro en el espejo y veo a alguien diferente de lo que he sido, y a la vez el mismo. Confieso que de repente pienso que soy y hago cosas muy diferentes de las que en mis años de joven adultez soñé y pensé deseables. Para empezar, lo marista pasó a la historia. Y pasó, por decirlo en la canción que hace rato escuchaba en la maravillosa voz de Eugenia León, "porque tú me haces saber quién soy". Por eso me gustaban tanto las canciones de Eugenia en aquellos años chiapanecos. Por su mezcla de romanticismo, de poesía y quizá también de dolor, porque amar duele. Amar a mi Colocha me dolía y me duele, porque llega hasta mi sangre.&lt;br /&gt;A menudo me pregunto por mis sueños de izquierdoso romántico. Me acuerdo, por ejemplo, leyendo el evangelio de Lucas Gavilán, con las ganas de salir corriendo e irme a vivir a una colonia popular de la ciudad de México. Por eso cuando conocí Miravalles aquello me parecía maravilloso; ni mandado a hacer.&lt;br /&gt;Recuerdo mi ida a Chiapas, como marista. Ni sabía de qué se trataba, pero yo quería estar allí. Me llamó la atención que alguien como Carlos Martínez, que entonces tenía una gran autoridad moral para mí, me dijera que le daba gusto que me hubieran enviado a mí a la Misión de Guadalupe, que era un acierto. Esperaba mucho de mí, aunque eso ya no me lo dijo textualmente.&lt;br /&gt;Viví todo un proceso de auténtico conocimiento de la realidad estando en Chiapas. Y en qué  momento. Quizá lo más doloroso, al principio, fue darme cuenta que del mundo no sabía nada. Del mundo real, por supuesto. Creía, sabía, esa era mi experiencia, que el mundo se acababa en la pared de la escuela marista.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/874852654551750338-2801381730727965832?l=escribirenelcamino.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/feeds/2801381730727965832/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=874852654551750338&amp;postID=2801381730727965832' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/2801381730727965832'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/2801381730727965832'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/2007/10/mis-reflexiones-de-hoy.html' title='Mis reflexiones de hoy'/><author><name>José</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07129757498964443925</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-874852654551750338.post-173014331230579051</id><published>2007-10-25T09:53:00.000-05:00</published><updated>2007-10-25T10:21:24.635-05:00</updated><title type='text'>Fernando</title><content type='html'>Hoy hace siete años naciste. Lo recuerdo como si fuera ayer. Como tantas veces, con mamá recordábamos esta mañana cómo nos preparamos, con una mezcla de susto, emoción y ansiedad, para irnos al hospital. El recuerdo de la noche anterior estaba fresco, de cómo te habíamos visto por última vez en el ultrasonido y cómo el radiólogo nos dijo que traías el cordón umbilical alrededor del cuello, y que nos recomendaba no espera más e irnos directos a la cesárea para mayor seguridad. Tanto que habíamos soñado, mamá especialmente, con un parto natural, y de repente todo cambiaba.&lt;br /&gt;Ya en el hospital, allí estabas negándote a salir fácilmente. Para mí fue impresionante estar presente, junto a mamá, para verte al nacer. Recuerdo cómo te empujaron los médicos, presionando el vientre de mamá, para que por fin salieras. Saliste cubierto de blanco e inmediatamente arrancaste a llorar. Ya después de que te limpiaron, envuelto en una pequeña cobija, te tomé entre mis brazos y te acerqué a mamá. Juntos lloramos por primera vez, de emoción, de alegría, de agradecimiento. De sabernos, mamá y yo, bendecidos por tu llegada desde que tuvimos noticias tuyas.&lt;br /&gt;Qué rápido pasa el tiempo. Sólo algunos recuerdos, como ráfagas: tu bautizo en Momoxpan y cómo Xel te levantó en sus brazos, como ofreciéndote a Dios, con los peregrinos de Chiapas como atentos testigos. Tus primeros pasos en san Cristóbal y cómo me parecía imposible que un día te levantaras y enderezaras y empezaras a caminar. Y cómo lo hiciste, maravillosamente. No se me olvidan tus despertadas en la madrugada, casi siempre a las tres en punto, para mamar. Y cómo me quedaba yo despierto, después de hacerte eructar y dormirte, a estudiar, con frío pero gozando el silencio. Tu emoción por acercarte a los libros en el pequeño sol y todas las noches en que me pedías que te leyera un cuento para poder dormirte, y cómo yo quería hacer trampa brincando páginas para acabar más pronto, y tú te dabas cuenta y hacías que me devolviera.&lt;br /&gt;Llevo también en mi corazón los episodios dolorosos, como el día en que, en jazmines, me descuidé un instante y pisaste la boca de una cisterna en construcción que irresponsablemente habían tapado con un plástico y fuiste a dar hasta el fondo. Recuerdo mi desesperación y mi frustración, mi coraje, y cómo brinqué para alcanzarte y abrazarte en tu angustia y tu llanto. Era el día del padre y recuerdo cómo le decía unos días después a un amigo muy querido: ése ha sido el peor día de mi vida. Vino después aquel día, de mi cumpleaños treinta y siete. Habíamos comido pozole, delicioso, y pasado un día muy agradable alrededor de la mesa. Luego nos fuimos, casi anocheciendo, a conseguir un garrafón de agua. Al llegar a la tienda, voletamos para atrás y estabas en plena convulsión, tieso, temblando, con los ojos idos. Nos arrancamos al hospital y pasamos horas de angustia. Pensaba yo mientras te cargaba en los pasillos, que por qué a ti, por qué a nosotros, por qué tenía que ser precisamente cuando más amolados estábamos económicamente. Volteaba y veía el dolor de otras gentes que allí estaban esperando a sus hijos, y entendí un poquito que el dolor es parte de nuestras vidas, que el amor duele, que el ser padre, y tú dirás seguramente que el ser hijo también, duele.&lt;br /&gt;Hoy te miro dormir con una paz que me da envidia y me alegro que así sea. Veo tu rostro de perfil y tu respiración a compasada y me digo y le digo a mamá, como tantas veces, cómo has crecido. Me quedo en silencio porque, definitivamente, vivir la vida contigo ha sido y es, cada día, una amorosa y apasionante aventura.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/874852654551750338-173014331230579051?l=escribirenelcamino.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/feeds/173014331230579051/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=874852654551750338&amp;postID=173014331230579051' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/173014331230579051'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/173014331230579051'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/2007/10/fernando.html' title='Fernando'/><author><name>José</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07129757498964443925</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-874852654551750338.post-5375933863782932708</id><published>2007-10-19T18:59:00.000-05:00</published><updated>2007-10-19T19:17:19.603-05:00</updated><title type='text'>Minutario de viernes por la tarde</title><content type='html'>De nuevo me pregunto qué escribir cuando aparentemente no hay nada nuevo, nada llamativo, nada extraordinario, sólo rutina. Aquí estoy, viernes en la tarde después de un examen profesional de psicología. Me vine a Cholula, mi pueblo adoptivo. Primero me metí al blockbuster y escogí, con cierta duda, un par de películas para el fin de semana. Ya veremos qué tal tino tuve, porque me guié solamente por lo que dice el papelito de afuera. Luego me metí al starbucks (¡qué horror! pensaría en otros momentos de militancia antineoliberal; hoy pienso que así es la vida: en los negocios, prospera el que da buen servicio y el que sabe lo que quiere. Y, también, uno entra a estos lugares porque quiere) y pedí un latte de vainilla y le puse un sobre de azúcar mascabado para endulzarlo un poco. Maravillas de la tecnología, hablé primero con mi hermano Felipe, de mi computadora a su celular en California, y pagué veinte centavos de dólar por diez o doce minutos que hablamos. Qué vergüenza lo que nos cobran Slim y demás estafadores por un servicio tan deficiente en el teléfono acá en México. Luego hablé con Laura, también a través del skype, a México. Tenemos pendiente el cierre de una asesoría y todavía no nos confirman la fecha que en principio acordamos. Se supone que después me pondría a escribir los textos que toda la semana estuve rehuyendo o posponiendo por otras cosas. Pero antes de hacerlo me digo que tengo que escribir algo. Y aquí estoy. Hace un rato quité la canastilla al chevy azul y la llevé con el herrero de enfrente de mi casa. Desde hace tanto lo había pensado y hasta hoy, después de comer, me decidí a hacerlo. Me dijo que sí podía soldar el metal. Acordamos que reforzaría las uniones con soldadura y pondría un travesaño firme, sobre el que colocaría el skewer, creo que así se dice el aparatejo que sostiene la bicicleta a presión. Y que también pintaría toda la canastilla para que no se siga oxidando. En ella me voy a llevar mi bici pasado mañana, domingo por la mañana, a la popobike. Antes, mañana sábado, le pienso dedicar un tiempo a lavarla para quitar la tierra de mi subida de ayer al zapotecas, llenar bien las llantas de aire y, por supuesto, lubricar suficientemente la cadena. Pensaba el otro día que es ya casi, después de un año o poco más de haberla comprado, otra bicicleta. En este tiempo le he cambiado la multiplicación, cadena, desviador trasero, cassette, mazas, rin trasero, más de la mitad de los rayos, además del asiento y los puños esta semana. Sin olvidar que le agregué la mochila portaherramientas de abajo del asiento, una bomba para inflar las llantas, los pedales de contacto y los cuernitos que van en los extremos del manubrio. Toda una inversión que, estoy seguro, bien vale la pena. El domingo lo volveré al comprobar. Ya me siento emocionado de saberme subiendo por la carretera en la primera parte del recorrido. Y sobre todo, llegar a la parte arbolada y oler la humedad de la tierra y sentir el viento que corre entre las hojas y las hace mover. En la soledad interminable del bosque. Así será.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/874852654551750338-5375933863782932708?l=escribirenelcamino.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/feeds/5375933863782932708/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=874852654551750338&amp;postID=5375933863782932708' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/5375933863782932708'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/5375933863782932708'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/2007/10/minutario-de-viernes-por-la-tarde.html' title='Minutario de viernes por la tarde'/><author><name>José</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07129757498964443925</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-874852654551750338.post-5482384802609484404</id><published>2007-10-12T15:45:00.000-05:00</published><updated>2007-10-12T15:48:12.118-05:00</updated><title type='text'>Las veredas de la incertidumbre</title><content type='html'>&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;El lunes pasado presenté el libro de Maru y Eduardo, admirados colegas y queridos amigos. Transcribo el texto íntegro. &lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;---&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando Covadonga me invitó a participar en la presentación de este libro, de inmediato dije que sí. Recordé cuándo y cómo empecé a leerlo. Habíamos ido con un grupo de estudiantes de psicología, uniendo de alguna forma los cursos de Psicología Social Comunitaria, de Redacción de Informes de Investigación, y de Métodos Cualitativos, en una muy afortunada “chifladura pedagógica”. Era la fiesta de San Miguel, hace dos años. Allí estábamos, haciendo investigación de campo, intentando acercarnos a la gente, observando, preguntando y preguntándonos. Eduardo era nuestro guía. Nos permitió entrar a su casa, nos habló de su experiencia, nos llevó con sus compadres. Y luego, allí estaba yo leyendo estas páginas, casi quinientas que, como dicen sus autores, es fruto de una reflexión de casi treinta años de experiencia en Tzinacapan. Ya de regreso del viaje, el camino se hizo corto no sólo por la velocidad a la que nos traía nuestro amable chofer, sino por los comentarios, vivos, detallados, que Eduardo me hizo sobre lo que dice y lo que a veces sólo insinúa el libro. Regresé y el libro me atrapó y lo leí con creciente emoción, de esas veces en que uno quisiera que no se acabe. Para escribir esto releo algunas páginas, me voy al prólogo de Touraine, paso por la presentación y las conclusiones, y sigo emocionándome con el libro y descubriendo cosas nuevas, porque ésa es, precisamente, una de sus mayores cualidades: lo invita a uno, y casi lo obliga, a dialogar con ellos y con el grupo, con la comunidad india, también, por supuesto, con uno mismo. Y entonces me pregunto qué puedo decir de este libro, además de decirles que lo lean porque vale la pena que se acerquen a él…&lt;br /&gt;Me detengo en el título y aprovecho algún momento de soledad para pensar en él. ¿Por qué las veredas de la incertidumbre? ¿por qué el subtítulo de relaciones interculturales y supervivencia digna? En su formulación adivino claves sobre el tono en que está escrito el libro, que luego confirmo en su lectura, en sus apreciaciones, en sus supuestos, en sus juicios. Sobre eso voy. Empezando porque lo opuesto a las veredas de la incertidumbre, sería, quizá, la autopista o la supercarretera de la verdad. Y al hacer esa oposición me queda claro que eso no es el libro, no es un manual ni un ensayo con pretensiones de verdad absoluta e irrebatible. Muy al contrario, en muchas partes se habla con la humildad que dan los años y la experiencia, lo puedo ver en la provisionalidad de sus conclusiones, en la reflexión crítica de los pasos que se dieron, en los matices que hoy asumen frente a los conceptos y las decisiones, pero no en su opción fundamental: siempre quisieron estar allí, acercarse, entender, comprometerse. Se reconocen errores, no muy usual en un trabajo académico, y se presentan logros pero también fracasos, algunos rotundos. Y entonces lo que este texto nos ofrece, si queremos acercarnos a una experiencia semejante, en la vivencia, en la investigación, en la acción social, no es un camino tranquilo, seguro y a toda velocidad, sino más bien el testimonio de algo estrecho, angosto, lleno de quiebres, de recovecos, con subidas y bajadas, como esos caminos montañeros de por esa zona, que avanzan pero que a veces nos parece que retroceden, y sin embargo, siempre nos llevan a alguna parte.&lt;br /&gt;Al leer el libro una cosa que me queda clara es la pasión con la que fue escrito. Me imagino cómo sería su proceso de confección, las horas y horas invertidas en la búsqueda sistemática, comedida y comprometida. Me imagino a Maru y a Eduardo revisando sus cajas y sus archivos de documentos, sus incontables libretas de apuntes (de Eduardo me impresiona que siempre lo veo anotando cosas en su “computadora portátil de papel”, lo mismo en un examen profesional, que en una conferencia, en una clase, en una reunión de cualquier tipo). Me los imagino también discutiendo largamente sobre qué poner y qué no poner, sobre hasta dónde decir y de qué manera expresarlo, preguntándose por qué es justo, qué es cierto, qué es evidente, qué es conveniente, en una palabra, cuestionándose siempre lo que quieren decir. Por ejemplo, como en la misma presentación reconocen, el asunto de la afectividad y el género debió ser tratado con mucho mayor amplitud. Cuántas cosas habrán quedado en el corazón del equipo y de la comunidad. Y sin embargo en el libro se ve una apuesta fundamental, apasionada y decidida, de atreverse a contar algo, de retratar al equipo y a sus integrantes de cuerpo entero. Y lo mismo sucede con la comunidad india, de la que nos ofrece muchos detalles que nos permiten acercarnos a ella y comprenderla de manera más completa y más compleja. Nos habla, por ejemplo, de la importancia de su sistema de cargos en el que se mezcla lo religioso, lo político, lo social, conformando una cultura en la cual el sanmigueleño se mueve con naturalidad y que para el equipo no indio era todo aprendizaje. Nos acerca también al conflicto, ese otro ingrediente perpetuo de todo grupo humano, nos habla de la envidia, y del mal de ojo, del sistema de brujería y la red de curanderos que tiene un lugar especial en San Miguel y al que ellos fueron acercándose con tiento, con ensayos y errores, para al final reconocer que sigue siendo un área difícil de explorar para el no indio y también, aunque diferente, para el indio. De la lectura del libro se queda uno con la idea de una comunidad sorprendentemente viva, todo lo contrario de la pasividad con que es percibida por los ojos del turista. La muestra mayor de lo anterior podría ser, quizá, su enorme capacidad de recuperación ante el desastre, como el que se dio con la caída de los precios del café, con las heladas, con los huracanes y las lluvias torrenciales cuando los sanmigueleños se vuelven sobre sí mismos como comunidad y sacan energía para seguir viviendo, para sobrevivir.&lt;br /&gt;En el libro se retratan con mucho detalle las búsquedas de un equipo que, quizá, al principio vio su objetivo como algo difícil pero relativamente sencillo. Después de todo, visto desde fuera, se trataba simplemente de irse a meter a un pueblo perdido en la Sierra. El sentido común nos diría que allá todo es sencillo, es simple, como el alma del indio. La sola extensión del libro nos muestra lo contrario. Da cuenta cómo ese equipo se fue haciendo cada vez más complejo y se fue replanteando una y otra vez, siempre de manera provisional, lo que quería de verdad hacer y cómo lo quería lograr. Es interesante ver cómo el equipo se ve cimbrado en su interior entre la urgencia de los cambios tangibles y el respeto al ritmo de una comunidad que ha aprendido la paciencia en una historia braudeliana, secular, de largo plazo. Es apasionante y muy ilustrativo conocer sus propuestas para mejorar lo económico, el apoyo a las cooperativas de producción y de consumo, los intentos por una educación diferente que permitieran adaptar y ubicar históricamente los modelos pedagógicos de avanzada, entre muchas acciones que se emprendieron. También es digno de atención el esfuerzo por la formación de agentes de diverso tipo, con la pretensión de que estuvieran anclados en su cultura, en su sitio y en su tiempo: en lo social, en la salud, en el rescate de las tradiciones culturales propias de San Miguel, en lo político y en lo religioso. Son ensayos y errores, ires y venires que hablan de una fuerte dosis de compromiso y de convicción, de apertura para preguntarse y repreguntarse, para seguir en unos esfuerzos y abandonar otros. Así surgió el taller de la tradición oral, las cooperativas y el tema de los derechos humanos, como emergiendo de una vida con un dinamismo incontenible, siempre renovado y retador.&lt;br /&gt;El libro es también el retrato de un equipo que da pasos concretos en la dirección de acercarse al otro. Ese otro que en este caso es la comunidad india sanmigueleña. Ese otro que es atractivo y amenazante a la vez. Ese otro al que se ama de entrada y, conforme avanza el tiempo, se van descubriendo sus contradicciones y sus locuras, y se decide amarlo con más pasión, con decisión, con paciencia y en silencio. Nos habla de un equipo que se valió de conceptos, de estructuras y de ideologías, y a cada vuelta de ciclo y de acumular experiencia se vio en la necesidad de criticar, de revisar, de deconstruir y de reconstruir, para hacer suya una experiencia propia. Nos sitúa de lleno en la discusión sobre el uso que debemos darle a los conceptos académicos, en una pregunta que sigue abierta: ¿hasta dónde nos ayudan a iluminar la realidad y nos permiten tomar decisiones concretas? ¿cómo vigilar que los conceptos no se conviertan en estructuras rígidas que nos ocultan la realidad más real? O, dicho en palabras más comprensibles, ¿cómo escapar a la eterna tentación académica de mirarse complacientemente el ombligo para ajustar la realidad a las teorías? Un reto del que en el libro se da cuenta es el de aterrizar los conceptos, darles contenido cotidiano y establecer criterios de seguimiento. Por supuesto es debatible y permanece abierto, como lo es la experiencia que nos presenta.&lt;br /&gt;El libro también es académico, y vaya que lo es. Quizá no en la tradición, a veces abusiva, de la discusión exhaustiva de conceptos abstractos en sí mismos, pero sí ubicándolos en el tiempo y en el espacio. Quizá ese encuentro del que el libro es reflejo, se queda corto ante la aparente disyuntiva de Bonfil Batalla entre el México imaginario y el México Profundo. Porque en  la experiencia narrada descubrimos que, más allá del color de la piel y de nuestra identidad cultural, tenemos todos algo de imaginario y algo de profundo, y entonces es necesario reinventar las categorías de una manera que den cuenta de la complejidad y de los matices de esa experiencia de encuentro.&lt;br /&gt;Y qué decir de la búsqueda, la discusión y la crítica en torno al desarrollo. Como en el libro se menciona, se revisan alternativas: ecodesarrollo, etnodesarrollo, autodesarrollo, incluso desarrollo sustentable. Nos ayuda a ir al centro, a lo simbólico, a lo que la sola palabra desarrollo tiene capacidad de evocar y de provocar. Sugiere que no es viable, incluso en su versión más crítica, la del desarrollo sustentable, porque lleva en sí mismo inoculada la contradicción y la no sustentabilidad. El desarrollo, no importa la variante, se nos muestra como una culebra que termina mordiéndose la cola, haciéndose inviable en sí misma. Por eso me encanta, así sea por su provisionalidad, lo de supervivencia digna. Y al mismo tiempo, nos muestra que podemos vivir, podemos sobrevivir, podemos aguantar hambre, pero no podemos acallar ese algo que nos mueve en la búsqueda de la dignidad, de la propia y de la de los demás, de allí el subtítulo del libro. Cómo llevarlo a cabo es, sin duda, un tema que sigue pendiente y que habrá que seguir elaborando.&lt;br /&gt;Regreso al título para decir que el libro es, diría yo, un ejemplo muy completo de investigación situada, donde la pretensión mayor no es la búsqueda de una verdad absoluta, sino de articular unas pistas que permitan comprender el significado de lo vivido. Se asume desde una postura que sabe, y supera, la inutilidad de una supuesta neutralidad intelectual y hace suya una apuesta social, política y existencial. Allí es donde teje fino y, al permitirnos adentrarnos en la intimidad de la experiencia, se convierte en conocimiento útil, no para replicarlo pero sí para aprehenderlo, para reflexionar la propia experiencia y para disfrutarla.&lt;br /&gt;Al final, me parece que hay que tomar en cuenta y analizar y criticar y revisar las propuestas finales, existenciales, de la vivencia de este equipo: construir relaciones horizontales, buscar estilos de vida sencillos, promover el diálogo intercultural y profundizar en la experiencia espiritual. Es también tarea pendiente, que nos llevará seguramente a transitar, otra vez, por más veredas y por la incertidumbre permanentemente nuestra, pero realmente cercana a nuestra cotidiana existencia humana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt; 8 de Octubre de 2007&lt;/em&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/874852654551750338-5482384802609484404?l=escribirenelcamino.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/feeds/5482384802609484404/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=874852654551750338&amp;postID=5482384802609484404' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/5482384802609484404'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/5482384802609484404'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/2007/10/las-veredas-de-la-incertidumbre.html' title='Las veredas de la incertidumbre'/><author><name>José</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07129757498964443925</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-874852654551750338.post-1771429596780987607</id><published>2007-09-26T17:09:00.000-05:00</published><updated>2007-09-26T17:31:06.770-05:00</updated><title type='text'>Mi padre</title><content type='html'>(Casi un mes ha pasado sin escribir. Entre que he andado de arriba para abajo, y que no me llega la inspiración, casi se va septiembre entero, pero aquí estoy).&lt;br /&gt;En 1947, en busca de una mejoría económica, quiso emigrar a los Estados Unidos que, entonces, tenía el programa de braceros temporales. Por alguna razón el programa se había suspendido en los centros de Guadalajara y el D. F., por lo que mi padre, entonces de 23 años, se dirigió al norte del país. Llegó a Empalme, Sonora, pues le dijeron que allí llegaban los americanos a buscar gente deseosa de trabajar del otro lado. Tampoco había lugares disponibles en ese momento. Llegó un ranchero del lugar a buscar trabajadores para sus tierras. Preguntó por alguien que supiera manejar tractores John Deere, ofreciendo una paga razonable, además de comida y hospedaje. Mi padre se mostró interesado, aunque le aclaró al dueño -un gordo que bufaba, me dijo- que él había manejado tractores pero de otra marca, no recuerdo cuál, allá en Sahuayo, con el ingeniero Arregui. El ranchero le dijo que no había gran diferencia y que, si se iba a trabajar con él, le recomendaría con el gabacho cuando viniera a buscar braceros para llevarlos a los Estados Unidos. Me fui, me contó mi padre, y me enseñó el ranchero cómo era la caja de velocidades de ese tractor, y a echarme en reversa, haciendo surcos de uno a otro lado. Trabajaba todo el día y me quedaba en unos cuartos de madera con techo de lámina. Una mujer nos preparaba algo de comer, frijoles, tortillas, café, y de allí me llevaba algo más para cuando me daba hambre en el campo. En las noches dormía, tenía un catre y una cobija y allí me quedaba sin problema. Algo logré ahorrar y me mantuve algunos meses en ese trabajo hasta que llegó un americano buscando braceros mexicanos. El ranchero me avisó y me presentó con él, haciéndome prometerle que, cuando se acabara el trabajo del otro lado, me regresaría a trabajar con él, pues le pareció que lo hacía bien.&lt;br /&gt;El gabacho buscaba quiénes quisieran irse a Yuma, Arizona, a trabajar en los campos de brócoli, poniendo el riego y luego cosechándolo. Estuvo unos meses en el lugar, mientras hubo trabajo. Ya se había dispuesto a regresar junto con otros braceros cuando les dijeron que quién quería ir a donde había más trabajo, y mi padre dijo que él estaba dispuesto a hacerlo. Lo llevaron entonces a California, al Valle de Imperial, donde estaría trabajando, también en el campo, algunos años.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/874852654551750338-1771429596780987607?l=escribirenelcamino.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/feeds/1771429596780987607/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=874852654551750338&amp;postID=1771429596780987607' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/1771429596780987607'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/1771429596780987607'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/2007/09/mi-padre.html' title='Mi padre'/><author><name>José</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07129757498964443925</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-874852654551750338.post-2169811647173055570</id><published>2007-08-30T10:13:00.000-05:00</published><updated>2007-08-30T10:24:54.762-05:00</updated><title type='text'>Ya son cuarenta</title><content type='html'>Así es. Desde hoy puedo decir que tengo cuarenta años. Pensaba levantarme temprano para, al irse mis hijos a la escuela, darme una vuelta en la bici por el cerro, pero tenía mucho sueño y hacía mucho frío, así que decidí regresarme a la cama para medio dormitar y medio oír las noticias. Me rasuré y me bañé, escogí la corbata que me pondría y mientras desayunaba eché una rápida ojeada a mis fotos antiguas. Cuántos recuerdos. Cuántos momentos en que ni me imaginaba cómo sería mi vida, qué haría, dónde estaría, ni con quién. Mientras caminaba me seguía acordando de la presentación del libro de ayer, en el Parián. La extraordinaria sencillez de la vida que se adivina en el relato de tres mujeres comunes y corrientes, sus búsquedas, sus amores y sus desengaños, sus compromisos, y sobre todo sus ganas de vivir. De verdad, pensaba ayer mientras escuchaba fragmentos de sus historias, escribir es un acto de amor, sobre todo de amor a uno mismo, pero sobre eso escribiré más delante, me lo prometo. Salí de mi casa y por una vez decidí no correr a la esquina, para ganarle al camión, y me fui despacio, sin prisa. Ya sentado abrí mi libro y seguí releyendo cien años de soledad. La primera vez lo hice por instinto, por casualidad, hace unos veinticuatro años, en Querétaro, seguramente porque recién le habían dado el nóbel y su nombre me sonó. Ahora decidí que tenía que volver a deleitarme con la magia del Gabo. Y no me arrepiento. Mi bici, por hoy, puede esperarme para mañana.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/874852654551750338-2169811647173055570?l=escribirenelcamino.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/feeds/2169811647173055570/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=874852654551750338&amp;postID=2169811647173055570' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/2169811647173055570'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/2169811647173055570'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/2007/08/ya-son-cuarenta.html' title='Ya son cuarenta'/><author><name>José</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07129757498964443925</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-874852654551750338.post-2307832423399121166</id><published>2007-08-16T17:38:00.000-05:00</published><updated>2007-08-16T17:39:28.627-05:00</updated><title type='text'>En silencio te miro</title><content type='html'>&lt;div align="right"&gt;&lt;em&gt;a mi Colocha&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;em&gt;10 años después&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;De noche me despierto y te siento junto a mí.&lt;br /&gt;veo sólo sombras&lt;br /&gt;Adivino tu cuerpo, lo siento, pegadito al mío.&lt;br /&gt;Te recorro con mis manos:&lt;br /&gt;tus ojos cerrados,&lt;br /&gt;tu respiración acompasada&lt;br /&gt;que va y viene&lt;br /&gt;una y otra vez.&lt;br /&gt;Me dan ganas de estar despierto&lt;br /&gt;y siento la garganta seca,&lt;br /&gt;la mirada dura,&lt;br /&gt;que no ve,&lt;br /&gt;y la espalda dolorida.&lt;br /&gt;Cuántas horas juntos,&lt;br /&gt;cuántas locuras,&lt;br /&gt;cuánta aventura.&lt;br /&gt;Tus silencios&lt;br /&gt;y los míos, que me duelen.&lt;br /&gt;Hoy,&lt;br /&gt;por ejemplo,&lt;br /&gt;no encuentro las palabras&lt;br /&gt;para decirte&lt;br /&gt;cuánto te quiero.&lt;br /&gt;Mejor te sigo mirando&lt;br /&gt;y me quedo así,&lt;br /&gt;en silencio.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/874852654551750338-2307832423399121166?l=escribirenelcamino.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/feeds/2307832423399121166/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=874852654551750338&amp;postID=2307832423399121166' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/2307832423399121166'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/2307832423399121166'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/2007/08/en-silencio-te-miro.html' title='En silencio te miro'/><author><name>José</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07129757498964443925</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-874852654551750338.post-3917807835861864947</id><published>2007-08-13T16:08:00.000-05:00</published><updated>2007-08-13T16:53:28.853-05:00</updated><title type='text'>Reflexiones nocturnas</title><content type='html'>Es de noche y no puedo dormir. No porque no quiera, a pesar de que algunas cosas me preocupan: recién llegaron los becarios de la sierra y algunos no tienen todavía su horario de clases por algún escollo administrativo. Además, mañana, mejor dicho hoy, inicio un nuevo semestre con mi curso de métodos cualitativos en la universidad. Y aunque es ya la novena vez que lo doy (¡cómo pasa el tiempo!), no dejo de sentir un poco de ansiedad, aunque ya tengo lista la guía, las lecturas, la propuesta de evaluación, todo...&lt;br /&gt;En realidad no duermo porque los vecinos de enfrente, diría mi madre, se lucen. Desde que regresamos de comer con mis suegros, en la tarde, estaban bebiendo y escuchando música afuera de la casa de uno de ellos, justo frente a la nuestra. Un poco antes de las nueve supongo que se les acabó el parque porque salieron despavoridos, ya regresarían después. En ese momento se pudo consumar la rutina nocturna de mis hijos: cenar, piyamas, lavar dientes, medicina, leer, despedidas, dormir. Pero un rato después estaban de regreso, tal pareciera que con renovados bríos: música de banda a todo volumen, botellas y más invitados. Sabía que su pachanga se prolongaría, aunque sea domingo en la noche. Y lo peor es que ni cómo ni con quién quejarse, ni para qué: son policías federales.&lt;br /&gt;Decido tragarme la impotencia y no hacerme mala sangre y mejor tomo mi libro del buró. Es la trilogía del carnaval, de Pitol, que no he podido terminar desde hace tiempo. Me faltan unas páginas y concluyo la segunda novela del libro, "domar a la divina garza", con un estilo muy peculiar y unas aventuras sacadas como de la antiaventura, casi inverosímiles pero muy bien narradas. Sigo con "la vida conyugal", que me gusta mucho más y me hace pensar en la complejidad del amor y del ser humano, los celos, la pasión, las locuras y las sandeces cotidianas. Al leerla voy de la risa a la consternación, a la compasión, una y otra vez. Valió la pena leerlo, pero mis vecinos siguen, literalmente, en su pedo. De repente suben la voz y me acerco a la ventana. Uno avienta al otro y le dice, bastante borracho, que "comigo te vas a hacer hombre, cabrón". Mi esperanza de que después de eso se agarren a golpes y por fin se acabe la guarapeta, se ve frustrada. Ni modo, regreso a mi cama.&lt;br /&gt;Es más de la una de la mañana y busco el libro que dejé pendiente de Savater, la vida eterna. Intento retomar el hilo donde me quedé, y trato de seguir sus disquisiciones en torno a la laicidad, el ateísmo, el fanatismo, el confesionalismo, entre otras cosas. Comparto esa búsqueda eterna de hombres y mujeres por los referentes espirituales, de la necesidad de la certeza de la vida y de la muerte, del  más allá y de cómo, en consecuencia, se administran la moral, las conductas, las reglas, en el más acá. Asume una postura crítica, contra las imposiciones y las pretensiones de verdad absoluta que, a fin de cuentas, nos dan seguridad. Una inquietud me queda: cómo compaginar lo espiritual y las necesarias normas de conducta, desde una postura racional, nunca acabada, siempre abierta, incluyendo, por supuesto, la compasión, la gratuidad, y la pasión de la que más tarde hablaría con mis alumnos en clase.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/874852654551750338-3917807835861864947?l=escribirenelcamino.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/feeds/3917807835861864947/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=874852654551750338&amp;postID=3917807835861864947' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/3917807835861864947'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/3917807835861864947'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/2007/08/reflexiones-nocturnas.html' title='Reflexiones nocturnas'/><author><name>José</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07129757498964443925</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-874852654551750338.post-3553491302284648625</id><published>2007-08-10T13:59:00.000-05:00</published><updated>2007-08-10T14:44:48.809-05:00</updated><title type='text'>Los pobres</title><content type='html'>&lt;em&gt;Siguiendo el diálogo con mi lectora anónima, va esto, esperando que sea útil.&lt;/em&gt; &lt;em&gt;Me preguntas si los pobres serán el inicio del camino... No lo sé, pero me hizo pensar y recuperar algunas cosas.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;***&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Mi acercamiento a "los pobres" inició como una idea. Cuando me fui a estudiar con los maristas, sin saberlo, me alejé de ellos. Provengo de una familia que podríamos clasificar, si es que se puede, como de clase media baja. Teníamos casa, qué comer, vestir, pero sin lujos. Estudié en una escuela particular, si bien con un buen porcentaje de beca, y de niño fui a otro país en un par de ocasiones, los Estados Unidos, donde trabajaba mi padre. Después él se regresó a México y trabajó el resto de su vida laboral como chofer de su propio taxi. Mi madre terminó la primaria y fue siempre "ama de casa", a veces tejía y a veces vendía ropa americana en abonos y así se ayudaba y nos ayudaba. Mi padre prácticamente no fue a la escuela y ya de joven aprendió a leer y escribir. Ambos me decían que su herencia sería mi educación, que dinero para dejarnos no tenían. Curiosamente los dos mayores estudiamos, incluso un posgrado, y vivimos de ello. Los dos más jóvenes sólo terminaron la secundaria. Mi infancia la pasé en mi barrio, jugando todo lo habido y por haber: futbol, beisbol, trompo, yoyo, balero, carreras, estop, futbol americano, entre lo que me acuerdo. Casi siempre, al llegar la noche me echaban un grito y sólo entonces me ponía a hacer mi tarea, con el cuerpo sudado y las manos llenas de tierra, a veces descalzo. Lo disfruté enormemente. Mi madre, quien de vez en cuando se aparecía en la escuela para hablar con mis profesores, no tenía queja porque yo tenía una excelente memoria y me portaba razonablemente bien. No era siempre el primer lugar, como sí lo era mi hermano mayor, pero era un buen estudiante.&lt;br /&gt;Retomo el hilo. En mis primeros años en las casas de formación (y de deformación, digo ahora) el tema de los pobres sólo apareció en la catequesis de los sábados que dábamos en colonias pobres, junto con dulces, estampitas, cantos con la guitarra y juegos de fútbol. En algún momento viví en una enorme casa con alberca semiolímpica y prácticamente siempre jugué fut en campos perfectamente empastados.&lt;br /&gt;A mis dieciséis años, en Querétaro, inicié mis estudios de normalista. Mi director venía de Roma, pasando por un año en una comunidad "de inserción" en Oaxaca. Él fue el que nos empezó a hablar de los pobres. Inquieto como era, me puse a leer cosas que no entendía del todo pero que me fueron marcando, sin saberlo, el rumbo. Leí la espiritualidad de la liberación de Jon Sobrino, la eclesiogénesis de Leonardo Boff, entre otros que recuerdo. Insisto: no entendía mucho (me hacía falta la filosofía, pero yo todavía no lo sabía), pero me dieron argumentos para empezar a elaborar un discurso. Mis espacios de contacto con los pobres seguían siendo la catequesis de los sábados, la escuelita de verano, y sobre todo las misiones de semana santa. Se convirtieron en espacios de enorme gozo por la convivencia con la gente del pueblo, además de la posibilidad de vivir los afectos de una manera políticamente correcta. Seguí elaborando mi discurso en favor de los pobres. Me consideraba de avanzada y contra los conservadores, sobre todo porque en los que identificaba como tales veía una cerrazón para salir justamente allí, al barrio, a la comunidad, a encontrame con la gente común.&lt;br /&gt;Siguió la etapa del encierro, de la que ya hablé en otra entrada de este blog. Confieso que casi se me olvidaron los pobres, aunque seguí siendo catequista y leyendo autores de avanzada, especialmente Leonardo Boff y algún texto de cristología y otros de eclesiología latinoamericana.&lt;br /&gt;Más adelante incursioné, sobre todo por moda, en la pastoral juvenil, sin tener ninguna preparación, o casi ninguna, aunque yo no lo veía así. Fue doloroso pero ilustrador. Queríamos ir, yo y mis compañeros, a echar un rollo que pronto descubrimos absolutamente vacío a unos jóvenes pobres pero con mucha vida. Allí me di cuenta que no sabía nada de la vida. Por ejemplo, una de las chavas, excelente cantante y con un entusiasmo a toda prueba, nos contaba la realidad de su vida: limitaciones, pobreza, discriminación, machismo, alcohol, violencia. Aprendí, creo, que era mejor callarme y escuchar. Redescubrí los pobres, casi sin quererlo, y empecé a entender que una cosa era la idea y otra las historias concretas.&lt;br /&gt;Fui de misiones ya en otro plan, sin mayor rollo que tirar, y no se me olvida una escena en una remota comunidad de la sierra. Allí me encontré a una profesora de primaria que, enferma, trabajaba con entusiasmo por sus alumnos, muy pobres. En las tardes me ponía a cantar con los niños y de alguna manera me enamoré de hacer eso, idealicé lo que hacía, el lugar, la gente. Recuerdo que por aquella época leí, y cómo lo disfruté, el evangelio de lucas gavilán y jesucristo gómez, de Vicente Leñero. Me veía yo como en una película, siendo el héroe, cambiando las cosas para bien. En el fondo, ahora puedo verlo, intentando borrar el dolor, la desesperanza, la oscuridad de la vida de otros.&lt;br /&gt;Luego, curiosa que es la vida, me fui a la gran manzana, a Nueva York, a estudiar inglés. En algún momento pensé, malpensé, que me enviaban para que me olvidara de los pobres. Tuve discusiones muy interesantes con mis colegas americanos, sobre todo intelectuales. La mayor riqueza fue descubrir que el mundo era inmensamente más grande de lo que me habían enseñado y yo había visto. Aprendí, o empecé a ver, la sencillez de la vida cotidiana. Disfruté, por ejemplo, hacer la comida de vez en cuando; y entender otro idioma y acercarme a otra cultura desde adentro fue un gozo enorme, después de que a mi llegada no entendía prácticamente nada.&lt;br /&gt;Mis primeros años de trabajo profesional fueron como profesor de primaria. Empecé en una escuela relativamente sencilla y luego me enviaron a otras más clasemedieras. Siempre busqué hacer algo, a veces con gran inconstancia, otras con más acierto, por los pobres. Los sábados seguía yendo a la catequesis, ahora complementada con otras cosas: pláticas a los padres y madres, clases de tejido o cosas semejantes, y así por el estilo. Seguía leyendo teología de la liberación y seguía argumentando que quería estar con los pobres. Mi ideal era, en esa época, formar una comunidad en una colonia popular y vivir de mi trabajo. Pronto descubrí que eso no era posible. No en esas condiciones.&lt;br /&gt;Una experiencia más de esa época: estudiaba yo en los veranos en la salle en un programa chafísima dizque de actualización teológica, como le llamaban. Yo me peleaba con los profesores por sus visiones que me parecían anticuadas, conservadoras, retrógradas, etc. Algunos compañeros simpatizaban conmigo y otros no querían ni verme. Reprobé cristología porque en vez de ir a la salle me fui a un curso, también de cristología, al crt con los jesuitas. Así alimentaba mi discurso, mi vida, mis amistades, mis opciones. Ahora veo ese tiempo como un tiempo en el que me interesaba mucho convencer a los demás. Sentía que había descubierto la verdad y quería que, a fuerzas, todos coincidieran.&lt;br /&gt;Aquí le dejo por ahora.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/874852654551750338-3553491302284648625?l=escribirenelcamino.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/feeds/3553491302284648625/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=874852654551750338&amp;postID=3553491302284648625' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/3553491302284648625'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/3553491302284648625'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/2007/08/los-pobres.html' title='Los pobres'/><author><name>José</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07129757498964443925</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-874852654551750338.post-3654662350996955327</id><published>2007-08-08T10:46:00.000-05:00</published><updated>2007-08-08T11:21:20.693-05:00</updated><title type='text'>Recuerdos chiapanecos</title><content type='html'>&lt;em&gt;Antes de empezar, gracias Cobayo por leer mi blog y por el abrazo; tienes razón, son esos espacios que nos hacen ver la vida desde otro ángulo, y que a menudo pasan en medio de situaciones aparentemente inocuas. A mi lectora o lector anónimo también le agradezco su tiempo; me daban ganas de escribir con la condición de que me dijera quién es (la curiosidad mató al gato), pero mejor lo veo  como una buena sugerencia para recobrar algo. Por eso hoy la entrada se llama como se llama, y me limito a transcribir algo que escribí hace más de diez años y se publicó hace como nueve con el título de "diario de un misionero", que es lo que era yo en ese entonces. Por supuesto, lo suscribo totalmente. Espero así corresponder. Saludos. &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;***&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;En el autobús que hace el recorrido de Las Margaritas a Guadalupe Tepeyac -"el celeste"- a media tarde, voy entre sueños. Me extraña que hoy no me vean cara de extranjero los agentes de control migratorio en Zaragoza. Por ello no me solicitan, como siempre que paso por aquí suele suceder, una identificación que me acredite como mexicano. Sí le es requerida, sin embargo, a tres mujeres que subieron un par de kilómetros antes y a quienes imagino maestras, entre mis cabeceadas a causa de los incontables baches, frenazos y curvas propios de estos caminos margaritenses. Porque en esta ruta los únicos rostros no indígenas que se observan son, aparte de algunos rancheros de por el rumbo, los de las decena de maestros y maestras que regentean las escuelas de las comunidades. Minutos más tarde termino de despertarme con el olor de un perfume barato que el calor y el polvo del camino vuelven irrespirable. Y por la plática de las mujeres en cuestión, descubro que estaba yo en un error de apreciación. Dirigiéndose a algún paciente escucha, les oigo decir: "lo bueno de los soldados es que con ellos es rápido; van a lo que van..."; muestran sus preferencias: "aunque todos se drogan, los peores son los paracaidistas; se creen mucho"; y añoran el pasado: "con el general de antes era mejor. Este tiene miedo  los periodistas"; o un mejor trato: "es mejor cuando la vienen a buscar a una. Pero todo por ganar un dinero." "Sí, somos mujeres de la zona..."&lt;br /&gt;La de historias que,  junto con la militarización y los retenes, nos han llegado en estos tiempos a Chiapas.&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;***&lt;/div&gt;Esta mañana, mientras desayunamos un plátano asado con una taza de café dulce y varias tortillas bien blancas, escuchamos las noticias. Dicen que los zapatistas no acudirán al diálogo, que exigen antes el cumplimiento de varias condiciones. Una vez más (¿cuántas van?) la incertidumbre se hace presente: ¿qué sigue? ¿hasta dónde llegaremos? Pero, platicando con la gente, esta cálida mañana no parece muy diferente de la del día de ayer.&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;***&lt;/div&gt;A la puerta de la cocina de los viejitos Elvira y Pancho, desgrano junto con ellos el maíz recién traído de la milpa. La cocina es la usual de por estos rumbos, muy pobre: un fogón con leña humeante, el molino de mano paa el nixtamal y unas cuanas ollas y cacerolas abolladas y ennegrecidas por el uso. Es todo. Cerca de nosotros, a mi espalda, los niños juegan a cantar canciones, recitan versos y bombas yucatecas y se divierten brincando el mar y tierra. Son ellos el Aarón, la Chopi, la Inés y dos o tres más cuyas caras risueñas no reconozco. Escojo las mazorcas con cuidado; los granos, apretados unos junto a otros, las hacen lucir hermosas. Hago una pausa para llevarme unos granos de elote tardío, asado, a la boca. Nana Elvira dice entonces, rompiendo el silencio casi sagrado que nos envuelve: "Qué bueno es Dios que nos sigue dando maíz en medio de nuestra pobreza." Bajo la vista hacia los granos que van amontonándose en la canasta y los encuentro más bonitos que nunca: los hay blancos, rojos, rosados, amarillos y hasta de un inusual color naranja. Y, viéndolos, comprendo con cuánta razón este pueblo es llamado "de las mujeres y los hombres de maíz".&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;***&lt;/div&gt;Un rostro más de la pobreza. En la casa del hermano Angel, mientras vamos a avisarle de nuestra presencia en la Comunidad, encontramos a la Irma, su hermanita. Tiene, según nos dicen, veinticinco años. No habla. Sus manos y sus pies, retorcidos, no cesan de moverse cuando advierte nuestra presencia. En su rostro brilla algo así como una chispa de alegría y se va dibujando una sonrisa. "El hermano David le mandó hacer el taburete donde está sentada, pero pasa casi todo el tiempo en la carreta que está afuera" -nos dice su mamá, resignada.&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;***&lt;/div&gt;Ya en la tarde, poco antes del anochecer, me pongo a contar las cadenas montañosas en el horizonte. Distingo cinco, que van desde el verde oscuro de la más cercana, hasta el gris descolorido que, al fondo, se confunde con el cielo y con las nubes cargadas de lluvia. Pienso entonces en los caminos caminados y en cuánto llega uno a amar estas montañas.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/874852654551750338-3654662350996955327?l=escribirenelcamino.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/feeds/3654662350996955327/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=874852654551750338&amp;postID=3654662350996955327' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/3654662350996955327'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/3654662350996955327'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/2007/08/recuerdos-chiapanecos.html' title='Recuerdos chiapanecos'/><author><name>José</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07129757498964443925</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-874852654551750338.post-3513646032805274211</id><published>2007-08-06T11:25:00.000-05:00</published><updated>2007-08-06T11:38:46.076-05:00</updated><title type='text'>Andanzas en bicicleta</title><content type='html'>La bici de montaña ha sido, desde hace año y medio, una de mis mayores y mejores aficiones. Empecé con una Benotto con cuadro de acero, de doble suspensión, pesadísima. En realidad del tipo de bicis que parecen ser de montaña pero no aguantan mucho y poco ayudan, excepto porque uno se va habituando. En menos de medio año me eché el rin trasero, los pedales (de plástico) y el tubo del asiento, hecho para andar en la ciudad y que no soporta el traqueteo de una bajada en el cerro. De cualquier manera, fue un inicio interesante.&lt;br /&gt;Hace poco menos de un año me compré mi bici actual, una gt avalance negra, sencilla pero bastante buena, con cuadro de aluminio. Se la compré a Ricardo, un amigo de travesías bicicleteras. Se deshizo de ella por la simple razón de que le quedaba pequeña, mientras que para mí es el tamaño ideal. Me ha dado un excelente servicio, pero ya empieza a notarse la calidad, baja, de algunos de sus componentes. El sábado iba con un grupo de bicicleteros a hacer una ruta muy interesante y demandante. Pasé por una parte lodosa, de subida, y zas, se me rompió el hanger, una patita que une el cuadro con el desviador trasero. Hubo que cortar la cadena, quitar el desviador y, después de mil malabares, pude rodar un rato hasta encontrar camión que me llevara de regreso a Cholula. Gajes del oficio. Nunca pensé que "un poco de lodo" pudiera ocasionar tal problema.&lt;br /&gt;Ayer me la entregó lista el maestro bicicletero, afortunadamente encontró el repuesto original. Por la tarde amenazaba con llover pero mi deseo de probar cómo había quedado la bici era mayor. La volví a sentir en su plenitud, y pude ver el atardecer, un tanto sombrío por las nubes, sobre la mancha urbana del valle de Puebla. El popo estaba totalmente cubierto por las nubes pero aún así valió la pena.&lt;br /&gt;Esta mañana me levanté temprano y me fui al cerro en mi bici. Subí por un camino poco frecuentado y un tanto demandante. Al alcanzar la primera planicie la vista era majestuosa: el popo de frente, con mucha nieve y una fumarola blanca. La luz del amanecer iluminaba sólo de allí para arriba. La parte de abajo permanecía como resistiéndose a la luz, en tonos violetas, azules, grises... A la derecha, el izta también con mucha nieve, era un mudo testigo que hacía majestuosa la vista. Con eso, simplemente, valió la pena, a pesar de la ponchadura de la llanta trasera y yo sin cámara de repuesto.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/874852654551750338-3513646032805274211?l=escribirenelcamino.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/feeds/3513646032805274211/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=874852654551750338&amp;postID=3513646032805274211' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/3513646032805274211'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/3513646032805274211'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/2007/08/andanzas-en-bicicleta.html' title='Andanzas en bicicleta'/><author><name>José</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07129757498964443925</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-874852654551750338.post-9115546020986954061</id><published>2007-08-02T19:15:00.000-05:00</published><updated>2007-08-02T19:16:17.145-05:00</updated><title type='text'>La fiesta del pueblo 2</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;em&gt;Antes que nada, acuso recibo de mi lector anónimo, que con razón me pregunta qué sigue. Lo que pasó es que ya me tenía que ir y no estaba seguro si el borrador lo podría rescatar después, así que opté por publicar la entrada con la idea de continuarla después, como hago ahora.&lt;br /&gt;También quiero dejar constancia de la alegría que me causó el mensaje de Adolfo hace una semana, después de casi 20 años en que fue mi alumno en lo mi estreno como profesor de primaria. Cómo pasa el tiempo. Prometo pronto escribir algo recordando aquellos días. También escribiré algo más sobre Chiapas, como me pide mi lector anónimo. Con gusto.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;***&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;Sigue la fiesta del pueblo…&lt;br /&gt;Pasa un grupo de jóvenes tlahualiles, y seguramente otros ya no tan jóvenes. Van vestidos con un pantalón de peto, todo amarillo, y abajo una playera blanca. Me llama la atención que la ropa es talla como XXXL o algo así, y traen entre su cuerpo y la ropa supongo que almohadas o algún relleno que les hace ver como esos gordos que abundan en los yunaites y que parecieran alimentarse exclusivamente de hamburguesas y refrescos. Pasan brincando y bailando. En medio de ellos va un cuate, vestido igual que ellos, conduciendo un triciclo de esos que se usan para repartir tortillas y otras mercancías a domicilio. Sobre el triciclo va un equipo de sonido activado por un acumulador de auto. Van cantando una canción de banda de esas que a cada rato se oyen a todo volumen en las calles del pueblo. Creo que la letra dice algo así como: “como me duele que te saquen a bailar”. Junto al aparato de sonido, una bolsa llena de cervezas y más cosas que no alcanzo a distinguir, pues pasan rápido. La cabeza de los jóvenes va cubierta con máscaras de látex, como las que se usan en jalogüin, la mayoría grotescas. Se nota que llevan buen rato caminando, brincando y cantando. Cuando pasan frente a nosotros algunos se levantan la máscara para refrescarse un poco. Otros aprovechan y corren a la tienda de mi tío y piden cervezas con las que llenan unos biberones de los que se usan para dar leche a los becerros que pierden a su madre. Las llenan, acomodan la mamila y siguen caminando y bebiendo. Otros llevan espuma en aerosol y cuando reconocen a alguien se acercan y le rocían la cara, el cuerpo, lo que pueden o lo que se deja. Hay quienes también avientan una mezcla de confeti y dulces que, claro, mis hijos y otros niños se apresuran a levantar.&lt;br /&gt;Otro grupo, muy numeroso y como el anterior, mayormente de jóvenes, lleva también pantalón de peto y una playera color naranja, en la que destaca una leyenda que dice “no al aborto”. Por alguna extraña razón todos llevan el mismo número en la espalda, el 69, lo cual me hace sonreir. Al verlos no creo que sepan siquiera por qué el letrero al frente ni el número detrás, pero tampoco parece importarles demasiado. Su comportamiento es prácticamente el mismo que los del grupo anterior, pero en vez de grupo musical propio va detrás de ellos una banda de música de viento a la que contratan por cierto número de horas y le van pidiendo que ejecute una u otra canción. Esas bandas, por cierto, abundan en la fiesta del pueblo y vienen de todo el estado, sobre todo de la meseta purépecha.&lt;br /&gt;En algún momento enfrente de nosotros se para un trío de personajes, dos de ellos trajeados, algo inusual en el pueblo, con micrófono en mano, de esos que tienen una esponja de color y un cubo en el mango. El otro, más joven y menos arreglado, trae una cámara de video pequeña, que ya enfoca, ya mira, ya la tapa y la apaga y luego la vuelve a prender. Evidentemente son de una televisora de algún lugar. Hacen algunas tomas de prueba con los tlahualiles tradicionales y luego entrevistan a los que parecen ser jefes de una de las bandas de música de viento. Ellos, en reconocimiento, ejecutan La Negra a todo lo que dan, mientras el de la cámara los filma. Después buscan con la mirada a alguien a quien entrevistar, alguien que tenga cara de aportar algo más que las ganas de beber, pues es lo que domina en esos momentos. Casualmente viene el profesor Chavo, ya bastante grande pero respetable como siempre, alguien que ha sido maestro de inglés de muchísima gente en la prepa y en secundarias del pueblo y que, supongo, ahora vive de sus rentas. Viene con un periódico doblado bajo el brazo, lo que evidentemente le da cierto aire intelectual: en mi pueblo nadie lee. Su ropa no es la más elegante, le conocí otra mucho mejor cuando yo era niño y amigo de su único hijo, y tampoco parece estar muy limpia ni planchada, pero eso no importa. En menos de lo que se lo piden, ya está sonriendo a la cámara y pronto está dando su opinión de cuanta cosa le preguntan los entrevistadores, pero con el bullicio y el ir y venir de la gente no alcanzo a escuchar lo que dice, a pesar de que está a no más de dos metros de donde estoy sentado.&lt;br /&gt;El patrón sigue sin aparecer aunque se supone que por mi esquina pasaría temprano. Me alegro por ello y sigo disfrutando, con mi hermano menor, el californiano, los generosos vasos de scotch con agua mineral en las rocas. Con el calor y el ir y venir, es lo menos que podemos hacer. Afortunadamente no llueve, como a menudo ocurría cuando yo era niño. Recuerdo especialmente aquellas ocasiones en que mi hermano mayor me convencía de que saliéramos de tlahualiles y allí estábamos, con una buena bola de chavos del barrio. Nos poníamos pantalones cortos (en aquella época no les llamábamos shorts) y una máscara del luchador de moda, agarrábamos un palo de escoba y nos lanzábamos a recorrer el pueblo. Lo malo es que siempre llovía y acabábamos antes de tiempo, con frío y hambreados. Más valía regresar a casa.&lt;br /&gt;Recuerdo también que en aquellas épocas algo que causaba mucha gracia era que algunos de los tlahualiles que desfilaban, los más atrevidos, se vestían como afeminados. Se ponían una peluca en la cabeza, se enfundaban en un vestido de mujer y se contoneaban por la calle, ante la risa y la burla de la gente, divertida, que parecía no sentirse ofendida.&lt;br /&gt;Por la calle pasan vendiendo de todo: unos helados como en forma de chupirul, de vainilla y con una raja de ate que el vendedor saca de un bote grande, en moldes de lámina. Los mete en agua para que se aflojen y luego los medio envuelve en papel de estraza. Sólo por el placer de recordar corro y compro uno para mí y otro para mis hijos. También venden quiote con limón, sal y chile. Unos chavos que están junto a mí no saben ni qué es, son de fuera. Les explico de qué se trata y se animan a probarlo. Mi papá pide dos rodajas y me regala una, que encuentro sabrosísima. Venden un montón de cosas de comer: duros con chile, como les llamamos acá a los chicharrones de harina, elotes, cocadas que se ven deliciosas, raspados, entre muchas otras cosas. También juguetes: Fer compra un spider y Juan una pistola de plástico que avientas y le sale un papel que parece espantasuegras.&lt;br /&gt;Ya se oye que viene el patrón. Como en los viejos tiempos, lo viene cargando un grupo de sus más devotos, los que cumplen mandas o los que tienen algún cargo en la organización de las fiestas. Viene precedido por unos patroncitos, en realidad adultos que llevan un pequeño caballo de madera, o la cabeza de éste, a su cuerpo, y vestidos como el patrón verdadero. Llevan machetes grandes de metal pero sin filo, y se enfrascan en escaramuzas con cuanto tlahualil se les pone enfrente, en una representación de la lucha de los moros contra los cristianos. Al chocar los machetes con los palos se oye un ruido agudo, metálico, como de campana, a un ritmo que se va intensificando mientras cambian de lugar y se encuentran una y otra vez. Al final, simbólicamente el moro acaba en el piso mientras los patroncitos son los vencedores.&lt;br /&gt;Ya muy cerca del patrón, rodeándolo, algunas personas sostienen una cuerda, como apartando a los que realmente quieren ir cerca, de los demás en el jolgorio. Van más tranquilos, serios, con cara de devoción, y obviamente sin beber. Cuando era niño, al llegar a la esquina empezaba la ristra de cohetes y yo veía desde la azotea el humo de la pólvora quemada. Mi tía Estela, que murió apenas quince días antes, ya había pedido cooperación para los cohetes y se acercaba a aventarle confeti y a rociarle un pomo de loción, generalmente de buena marca. La gente le gritaba vivas al patrón y a la virgen de Guadalupe, se persignaba y guardaba silencio. Hoy poco queda de aquello. Si acaso la gente se levanta y al poco rato empieza a irse. Ya que pasó el patrón casi no pasa nadie. Después de un rato sólo van de regreso uno que otro desbandado, perdido o de plano borracho. La gente se baja de la banqueta y hace círculo con las sillas. Sigue la fiesta de mi pueblo. Es una mezcla de devoción, destrampe, socialización, diversión, consumo y no sé cuántas cosas más. Es la fiesta de mi pueblo. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/874852654551750338-9115546020986954061?l=escribirenelcamino.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/feeds/9115546020986954061/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=874852654551750338&amp;postID=9115546020986954061' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/9115546020986954061'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/9115546020986954061'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/2007/08/la-fiesta-del-pueblo-2.html' title='La fiesta del pueblo 2'/><author><name>José</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07129757498964443925</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-874852654551750338.post-5178862662662848722</id><published>2007-08-01T13:18:00.000-05:00</published><updated>2007-08-01T13:47:01.238-05:00</updated><title type='text'>La fiesta del pueblo 1</title><content type='html'>Así le llaman, la fiesta del pueblo, de mi pueblo. Cuando un "fuereño" como yo va y lo ven los vecinos, así le preguntan: ¿viniste a la fiesta? sí, a eso vinimos. Y hete aquí que allí estamos, en primera fila gracias a que por la calle donde está la casa de mis padres, en la que crecí, pasa el patrón del pueblo.&lt;br /&gt;Desde temprano la gente aparta su lugar. Sacan decenas, cientos de sillas de todos tipos: grandes, pequeñas, de madera, de aluminio, de plástico y, cosa curiosa, las amarran para que no se las lleven. La fiesta empieza como un desfile de los "tlahualiles". Así se les llama a quienes, por pagar una manda, por devoción o simple gusto, se visten con un traje al que le pegan pequeños tubitos de metal que suenan al ritmo en que van avanzando, con un sonido agradable, constante: chun, chun, chun, chun, chun. Cubren su cara con unas máscaras enormes, de un metro o más, consistentes en una careta hecha de cartón y adornada hacia arriba con plumas, espejos, estampas, chaquira, peluche o cualquier material que se pueda ocurrir. Son tan pesadas que llevan hasta unos mecates o cuerdas para agarrarlas desde arriba y que no se caigan. Nunca he desfilado yo como tlahualil, pero recuerdo haber visto en mi infancia cómo hacían las máscaras, a partir de un molde de su propia cara con periódico y engrudo, y cómo iban dándole forma, todos al parejo, en un trabajo artesanal que les llevaba semanas, si no es que meses. Al final, la imagen es muy elegante. Recuerdo haber visto grupos de más de cincuenta participantes, todo un espectáculo. Las máscaras eran tan grandes que tenía que ir alguien al pendiente de que no se atoraran en las "composturas", adornos que se ponían de un lado a otro de la calle, con tela, juncia, papel picado, o plástico, generalmente de un color distinto en cada cuadra.&lt;br /&gt;Ahora que regreso quiero ver la fiesta con ojos de espectador, de extraño, casi de antropólogo. No juzgar, sólo ver. Veo que ahora los tlahualiles vestidos del modo tradicional son los menos, y los pocos que pasan casi ni tienen espacio para ir corriendo rítmicamente, como cuando yo era niño. Porque, además, cientos, miles de personas van caminando al mismo tiempo por las calles, saludando a conocidos y familiares que se encuentran por el recorrido. Se paran un rato a platicar si la ocasión lo amerita, y hasta se toman un refresco, cerveza, o el tradicional ponche elaborado con jugo de granadas agrias y otras frutas, con alcohol, claro.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/874852654551750338-5178862662662848722?l=escribirenelcamino.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/feeds/5178862662662848722/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=874852654551750338&amp;postID=5178862662662848722' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/5178862662662848722'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/5178862662662848722'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/2007/08/la-fiesta-del-pueblo-1.html' title='La fiesta del pueblo 1'/><author><name>José</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07129757498964443925</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-874852654551750338.post-5098497645051156681</id><published>2007-07-19T06:27:00.000-05:00</published><updated>2007-07-19T07:00:58.897-05:00</updated><title type='text'>La ética</title><content type='html'>Antes de entrar al tema, acuso recibo de dos comentarios a mi anterior entrada, ambas de anónimos. Lástima, como "escribidor", siempre es emocionante saber quién lo lee a uno. Tal vez algún día. Curiosamente, comentarios contrastantes. Uno alaba mi manera de escribir, el otro la denigra, o al menos eso entiendo: en portugués supogo que "estúpido" sigue siendo lo mismo que en castellano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quiero escribir algo sobre la ética, como lo dice el título. Empiezo por el contexto. El fin de semana pasada, y el que empieza mañana, estoy dando un curso por cuarto año consecutivo, en veracruz, sobre el tema de derechos humanos y educación. Más o menos la lógica del curso es: estudiar el concepto de derechos humanos, que surge como un discurso que "no es nada" por sí solo, pero ofrece la posibilidad de hacer una lucha para vivir de acuerdo a ciertos ideales. El caso de Lidya Cacho contra el góber precioso, creo, se vuelve aquí paradigmático: precisamente a partir de un discurso de derechos humanos, enarbolado por quien se dice de una defensora de derechos, fue posible lograr lo que se ha logrado. Digan lo que digan sus achichincles, el señor es un cadáver político. No fue el discurso por sí solo, para ello hay que ver el "compromiso" de las autoridades en general con los derechos humanos, para seguir chupándose el dedo. Más bien creo que fue, el discurso, el pretexto para articular toda una serie de poderes, de sensaciones (me acuerdo de la marcha del año pasado y la energía que parecía circular entre los asistentes), que permtió cobrar facturas sociales. Lo mínimo que se podía hacer. Pero los derechos humanos son eso, justamente, un discurso que incluso se usa contra los mismos profesores, quienes suelen decir: no le hagas o digas nada a tal o cual niño porque te las verás con derechos humanos. Depende, en suma, de su uso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La tercera sesión es el intento de llevar la educación en derechos humanos a un plano pedagógico y didáctico, y ofrecer herramientas concretas para llevar a cabo algunas actividades concretas. Tratamos y experimentamos cuestiones como discusión de dilemas, clarificación de valores, filosofía para niños, resolución de conflictos, etcétera. De hecho hay, afortunadamente, muchas opciones de dónde escoger. El punto que me interesa enfatizar, aquí, y en el cual insisto a mis alumnos, es procurar que ello no se convierta en un discurso que puede ser muy a la moda y políticamente correcto, pero vacío. Entonces es necesario plantear desde dónde lo anclamos. Y es allí a donde apunta la segunda sesión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se me ha ocurrido utilizar para ello, al principio casi como ocurrencia, ahora me convenzo más de su utilidad, un concepto de Savater. Se trata de la ética como amor propio, que le da nombre a uno de sus libros. Sucede que se dio una discusión que me puso en aprietos por lo que me parece el puritanismo de algunos alumnos, que argumentaro que cómo podía invocar a la posmodernidad y luego presentar a un autor (despectivamente) moderno. Hablaron entonces, asumiéndose sin decirlo con todas sus letras, posmoderno, de que ya no caben los metarrelatos, de que ellos han ido más allá de la religión, de que no hay universales, y mucho más. Mi argumento fue: no intento presentarles un metarrelato, ni tirarles un rollo para que me lo creano. Mi intención como académico es presentarles a un autor que, creo (y subrayo la palabra), tiene algo que decir. Ha elaborado algo que me parece que podamos tomar en cuenta. Critiquémoslo, analicémoslo, destrocémoslo y, después, decidamos si queremos quedarnos con algo de lo que nos dice.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Busqué esta semana algo de la ética posmoderna. Me fui a Vattimo y me encontré, decepcionado, con lo que hace ya diez años había leído. Su discurso posmoderno, posmetafísico, postodo, y el rollo ese del pensamiento débil. Debo confesar que me decepciona y lo siento, efectivamente, débil. No sé cómo se vive en lo que antes se llamaba primer mundo, pero supongo que de manera muy diferente a como lo hacemos acá, al menos en términos de los referentes éticos, morales, de conducta. Estoy en contra de una supuesta metafísica, como Vattimo, pero mi diario existir me dice que necesitamos reglas. Por supuesto, no se trata de universales, inamovibles, absolutos, con una sola interpretación. Algo que argumentan los posmodernos extremos es que la ética habría que vivirla como una permanente hermenéutica. El asunto es que, aún así, para hipotéticamente hacer la primera interpretación, necesitamos algo que sirva de referente. Yo creo que el discurso de Savater nos permite construir algo más pedagógico, más realista, más asible. A partir de un ser que es pero que sobre todo está siendo, y siempre en diálogo, surge la necesidad de establecer (no "recibir"), construir, ciertos principios. Y no nos pueden obligar a seguirlos, sino convencernos, incluso no sin cierta dosis de lavado de cerebro, de que eso es lo que nos permite seguir avanzando.&lt;br /&gt;Hoy mi realidad me lo ha recordado, dolorosa e impotentemente, en el contexto de mi convivencia cotidiana: ¿cómo actuar con un vecino que tiene perros y que los suelta y se cagan en mi jardín y le vale madres? ¿cómo actuar si sé, si veo, que es policía y trae permanentemente una pistola al cinto? ¿es posible hacer algo? ¿para qué me sirve la buena intención hermenéutica de manera radical?&lt;br /&gt;No es fácil pasar del discurso a la existencia cotidiana, eso me queda claro.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/874852654551750338-5098497645051156681?l=escribirenelcamino.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/feeds/5098497645051156681/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=874852654551750338&amp;postID=5098497645051156681' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/5098497645051156681'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/5098497645051156681'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/2007/07/la-tica.html' title='La ética'/><author><name>José</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07129757498964443925</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-874852654551750338.post-8321971147479007477</id><published>2007-07-11T17:34:00.000-05:00</published><updated>2007-07-11T18:04:09.342-05:00</updated><title type='text'>Caminar, reinventar, disfrutar</title><content type='html'>Pienso hoy en esta tríada de palabras. A últimas fechas -¿por qué será?- pienso a menudo en mi edad, en que pronto diré, cuando me pregunten: "tengo cuarenta años". Lejos está la época en que un cuarentón me parecía, sin eufemismos, un viejo, aunque en realidad nunca me ha hecho ruido el tener más o menos edad, y menos el sentirme viejo, de bajada o mucho menos acabado. Y hoy menos que nunca. Me basta ver a mis hijos, su vitalidad, su afán por conocer, por descubrirse en el mundo, para entender que no me puedo quedar sentado ni cansado. Trato de mantenerme activo y, especialmente cuando voy pedaleando mi bicicleta y veo de reojo los volcanes, pienso en la maravilla que es estar vivo, sentir mi cuerpo, tener ganas de moverme.&lt;br /&gt;La caminada, desde Chiapas, por otra parte, ha adquirido para mí un fuerte contenido simbólico. Sin esfuerzo me acuerdo (re-cuerdo) de los largos caminos de la montaña, y toda una serie de sentimientos, actitudes, sensaciones, vienen a mí: paciencia, ritmo, sudor, cansancio, aprendizaje, ganas, esfuerzo, solidaridad, convicción, calor, exploración, búsqueda, inseguridad, aventura, emoción. A pesar del lodo había que caminar, y no porque no quedara de otra, sino porque quería estar con mis hermanos, compartir trozos de mi vida con ellos, aunque fuera en silencio, como con frecuencia ocurría. No se me olvida aquella caminata nocturna entre Rosario y Veracruz, curiosamente porque estaba enojado con mis compañeros de equipo presentes en la reunión y no quería ni verlos. Acepté, de inmediato, la invitación de uno de los promotores a regresarnos en cuanto terminara el último "servicio". Caminamos a la luz de la luna, a ratos alumbrados por una tenue luz de lámpara de pilas, con poco lodo y poco calor, lo que hizo el trayecto de poco menos de cuatro horas algo disfrutable. De muchas maneras la caminada, el caminar, el camino, se incorporaron de manera casi natural a mi filosofía de vida. He andado de aquí para allá: he vivido en diez ciudades diferentes, en siete estados de la república además de casi un año en el extranjero. El yajkachil b'ej de los tojolabaleros me llamó la atención desde que pude descifrar su traducción: la vida es caminar, hacer camino, buscarle porque no hay nada hecho.&lt;br /&gt;Me gusta estar solo y pensar, o hacer como que pienso. Y en esos momentos me pregunto una y otra vez para qué estamos, para qué estoy en el mundo. Nunca compartí de verdad las visiones que ponían al hombre (así de sexista) en el mundo para adorar a Dios. En el fondo siempre he estado convencido de la inutilidad de nuestra adoración, de nuestras oraciones, de nuestras alabanzas, como si a Dios le hicieran falta. Tampoco me convence la idea de estar en el mundo sólo para fines pragmáticos, menos aún el patético extremo de estar para acumular cosas y dominar. Pienso que, por lo menos para los que vivimos en el ritmo neurótico y esquizofrénico de las caóticas ciudades modernas, bastante tendríamos con disfrutar la vida. Por supuesto no me refiero a un hedonismo simplista que supondría que todo es pasarla a toda madre y nunca sufrir, como en una borrachera o en un viaje sicodélico permanente. No. Se trata, digo yo, simplemente de conservar la capacidad de asombrarme con las cosas cotidianas y a veces insignificantes. Se traduce en mi vida en tener tiempo para platicar con mi mujer y mis hijos, con calma, o con un buen amigo. O en la posibilidad de ver una buena película y pensar y hablar de ella. O de percatarme que desde la recta, cuando voy de regreso a casa, los volcanes lucen majestuosos. Y ante ello, simplemente guardar silencio y regocijarme. He decidido que esa puede ser una buena finalidad en la vida. Y soportar mis impaciencias y lo ruidoso y latoso que a veces me parecen los demás, casi hasta el absurdo. Por supuesto, leer y tomar café. Todo esto a pesar de que me digan que soy un existencialista. Quizá tienen razón. Así soy. Así me siento invitado a ser.&lt;br /&gt;También voy descubriendo la necesidad, a veces la urgencia de reinventarme. No se trata, por supuesto, de negar mi historia, ni siquiera lo que no me gusta de ella. Sino de seguir explorando, conectando cabos sueltos, entendiendo y dejando sentir lo que aparentemente duele o no tiene lógica o está descompuesto. Y buscarle un sentido, como en la relación de pareja: la vida no nos es dada nada más así, sino que hay que aprender a vivirla, apreciándola, sintiéndola propia, acariciándola. Así, creo, es la vida.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/874852654551750338-8321971147479007477?l=escribirenelcamino.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/feeds/8321971147479007477/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=874852654551750338&amp;postID=8321971147479007477' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/8321971147479007477'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/8321971147479007477'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/2007/07/caminar-reinventar-disfrutar.html' title='Caminar, reinventar, disfrutar'/><author><name>José</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07129757498964443925</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-874852654551750338.post-5240458803628616475</id><published>2007-07-05T13:06:00.000-05:00</published><updated>2007-07-05T13:25:13.150-05:00</updated><title type='text'>Fin del encierro</title><content type='html'>Hoy es el aniversario de aquel día. Veintiún años han pasado desde entonces. Yo era un chavo, quizá con unos quince kilos menos. De los días previos recuerdo el tiempo de silencio que había que pasar. No fue, como yo deseaba, un tiempo de amor inflamado, de gran consolación, ni de mucha emoción. Más bien fue un tiempo sereno, un tanto seco, sin mayores fluctuaciones en mi ánimo. Cada día estudiábamos y meditábamos uno de los consejos. Simbólicamente, al aceptar cada uno hacíamos el nudo correspondiente en el cordón. Sin ningún problema los hice, me quedaba claro que así lo quería. Ahora puedo ver, y no es justificación, que los tenía bien entendidos, bien estudiados, bien claros en mi cabeza. Sabía también que el futuro me era desconocido, pero quería arriesgarme. Aquello era, después de todo, mi vida. Mis amigos estaban junto a mí, haciendo lo propio. No me quería quedar solo, y ya no entendía mi vida sin los referentes que habíamos ido construyendo. Claro, en aquel momento no lo veía así. No sabía qué me iba a pasar, cómo me iba a sentir, ni si me iba a enamorar, ni cuándo ni de quién. Decidí hacer mi apuesta. No me atrevía a hacer algo diferente.&lt;br /&gt;El mero día llegaron mis papás y mis hermanos. Antes de la ceremonia un compañero de mucho mayor edad, hoy ya fallecido, me dijo algo así como: aunque es por un año, que en tu corazón sea para siempre. Yo asentí, más por costumbre que por realmente comprender lo que significaba. Una foto que varios años tuve cerca de mí me mostraba a un joven de poco menos de diecinueve años, de perfil afilado, al que le hacía falta un corte de pelo, vestido de negro de pies a cabeza, sosteniendo un cirio. Los ojos miran hacia abajo, leyendo la fórmula que pronunciaba, lo que le hace parecer distante, casi ausente. No recuerdo mucho haber sentido algo especial en ese momento, sino cierta expectativa de algo que finalmente no sucedió.&lt;br /&gt;Después todo fue fiesta, afortunadamente de estilo bastante pueblerino: carnitas, arroz, refrescos abundantes, no recuerdo si algunas cervezas, creo que no. Despedí rápido a mi familia, igual que los demás, para terminar de hacer maletas. A la mañana siguiente, muy temprano, emprendimos el viaje a uno de los lugares que más me emociona recordar.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/874852654551750338-5240458803628616475?l=escribirenelcamino.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/feeds/5240458803628616475/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=874852654551750338&amp;postID=5240458803628616475' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/5240458803628616475'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/5240458803628616475'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/2007/07/fin-del-encierro.html' title='Fin del encierro'/><author><name>José</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07129757498964443925</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-874852654551750338.post-8707659325806121325</id><published>2007-07-03T19:13:00.000-05:00</published><updated>2007-07-03T19:37:34.003-05:00</updated><title type='text'>La Fiesta</title><content type='html'>¿Cómo definir exactamente lo que es y significa una fiesta? ¿Una fiesta de los pobres? (porque no es lo mismo hacer una fiesta para un "rico" que para un "pobre"). El escenario, una comunidad del municipio de Cuetzalan, en la sierra norte de Puebla. La ocasión, el término del bachillerato de un poco más de una veintena de alumnos, ellos y ellas. El día está soleado cuando llegamos a las instalaciones de la escuela. A la entrada se encuentra ya un comité de bienvenida, un grupo de alumnas de la escuela con su vestido tradicional, muy limpio y lucidor, yuna banda diagonal, verde, con la leyenda respectiva. La música que suena me resulta familiar: "los caminos de la vida no son como yo creía/ los caminos de la vida son difícil de andarlos..." Adentro ya están las lonas para proteger del sol inclemente a los asistentes, sobre todo si sabían que estarían allí no menos de cinco horas, a la hora en que el calor aprieta. Antes de que todo inicie formalmente, mientras maestros y alumnos van de aquí para allá arreglando los últimos detalles, damos una vuelta a la sala de cómputo, nuevecita, impecable, emocionante, y a las hortalizas: el chiltepín crece que da gusto y los nopales tienen muchas nuevas pencas, mientras las pimientas crecen lento, a su ritmo.&lt;br /&gt;Llegan los graduados, vienen de misa, porque parece que no hay graduación que valga sin pasar por el altar parroquial, no importa qué tanto se entienda el rito. Ellos de camisa azul cielo, pantalón y corbata negros, con zapatos nuevos del mismo color. Ellas con falda negra y blusa azul cielo, de tirantes y escotada, con su clavel rojo en la mano. Todos lucen sudorosos pero con las caras llenas de alegría. Se sientan en un lugar especial, frente a sus familias y a un costado de la mesa "de honor". Antes nos han preguntado y apuntado nuestros nombres, títulos y ocupaciones, porque la ceremonia es solemne y hay que darle todo su peso.&lt;br /&gt;Los graduados endurecen su rostro cuando empieza su primer vals, tomados de la mano a la usanza de las quinceañeras y sus chambelanes. Unos mantienen la mirada fija al frente, como no queriendo ver ni ser vistos, más bien rígidos. Otros se muestran un poco más desenvueltos pero no evitan buscar de cuando en cuando la aprobación de sus familiares con la mirada. Suena la ochenterísima "total eclipse in my heart" y me acuerdo de aquellos tiempos queretanos. Los chavos y las chavas festejados avanzan lentamente, forman figuras, van hacia atrás y vuelven a sentarse.&lt;br /&gt;Siguen los números preparados por los que se quedan para los que se van. Bailes regionales y populares, como el duranguense y el xochipetzahua en que las bailadoras nos sacan a bailar a los invitados, que nos movemos de reojo, como podemos. Poesías, música y una obra de teatro cuyo tema es más interesante y llamativo que la trama: cuenta brevemente una situación de acoso sexual hacia una alumna de bachillerato por parte de su padrastro. Parece un tema atrevido, difícil imaginar su trato tan abierto, pero logra hasta risas en algunas escenas. Al final, o casi, el discurso de despedida de uno de los egresados, con frases que me parecen un tanto cursis y escucho mientras me dirijo al baño porque se acerca la hora en que me tengo que regresar.&lt;br /&gt;Todavía alcanzo el segundo vals de los festejados, que se mueven lenta y rítmicamente a la música de otra ochentera de inevitables recuerdos: "words don't come easy to me/ how can I find a way to say I love you..."&lt;br /&gt;No me da tiempo ni de despedirme y me alegro que así sea. En realidad aprovecho la larga alocución del director dando cuentas para levantarme y pedir que me echen un aventón a la terminal. Mientras me voy pienso que me gustaría más cultura local y menos música en inglés, pero definitivamente es su fiesta, no la mía. No deja de parecerme extraña pero interesante la mezcla. Me hubiera gustado tener tiempo de platicar con los jóvenes qué significa realmente esa fiesta para ellos. Qué significan los diplomas y reconocimientos, los padrinos y madrinas con sus regalos y arreglos florales, las fotos y la expectación de la familia. Y me hubiera gustado más, por supuesto, quedarme a probar el mole con arroz y las tortillas de pueblo. Otra vez será.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/874852654551750338-8707659325806121325?l=escribirenelcamino.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/feeds/8707659325806121325/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=874852654551750338&amp;postID=8707659325806121325' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/8707659325806121325'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/8707659325806121325'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/2007/07/la-fiesta.html' title='La Fiesta'/><author><name>José</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07129757498964443925</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-874852654551750338.post-2292113475197776000</id><published>2007-06-28T15:38:00.000-05:00</published><updated>2007-06-28T16:09:57.993-05:00</updated><title type='text'>Me duele la espalda 2</title><content type='html'>Sigo con mi historia de ayer. Mi idea es entender ese mi dolor. Lo ubico como un reclamo ante la necesidad de cambiar, de integrar, de resignificar. Agreo que, después de todo, hace 21 años era yo simplemente un pollo. No lo digo con autocompasión ni para justificarme, sino porque así me lo dicen los datos: seis años antes me había ido de mi casa y, para entonces, mi mundo era eso y sólo eso que alcanzaba a ver: mis compañeros de clase, el fútbol, los libros (si bien estos últimos me abriero algunas puertas sumamente valiosas y gozosas).&lt;br /&gt;Como empecé a ver y a decir a mis amigos tiempo después, mi realidad se acababa con la barda del colegio donde estaba. Creo que ésta es una noción fundamental que tiene que estar en el centro de la discusión, para dar contexto y posibilidades de interpretación.&lt;br /&gt;Dicho lo cual, mi historia continúa, la historia de ese mi dolor. El superior del encierro a que me he referido tenía una personalidad que no sabría cómo definir. Quizá una mezcla de atracción, manipulación y poder intelectual. Me explico: a menudo se ponía a leer en la capilla y en italiano el libro de su gurú favorito, Rahner (yo nunca lo estudié pero recuerdo cómo los de segundo año parían chayotes para entenderle a la traducción castellana), además de que realmente era un buen profesor. Al menos a mí, sus clases me parecían interesantes, aunque siempre estaban teñidas de una pose que quería tapar con una mal disimulada modestia, por aquello de las tres violetas. Eso era atractivo para mí: el saber, el conocer más, el hablar idiomas, el leer libros de difícil comprensión para los de a pie. Su plática cotidiana me parecía asimismo interesante, aunque rara vez me animaba a iniciar una conversación con él. Le tenía pavor.&lt;br /&gt;Me atraía también el ver cómo trataba de bien a sus consentidos. Quizá porque yo quería ser uno de ellos, pero jamás lo fui, eso me queda muy claro. Les daba de todo: estaba de moda correr alrededor del bosque Cuauhtémoc, 1.7 kilómetros de largo, si mal no recuerdo, y ellos se compraban tenis new balance (yo corría con mis panam que había comprado en mi pueblo, con lo poco que mis padres me daban) y su protector les daba relojes casio con cronómetro y cuenta vueltas, toda una novedad en aquellos días. Más aún, les cambiaba el reloj de cuando en cuando, quizá para que se mantuvieran a la moda.&lt;br /&gt;Todos queríamos manejar alguna de las camionetas, y generalmente lo hacían los que estaban en la despensa. Además salían a cada rato, a comprar mercancías a la central de abasto o abarrotes al súper. Hubo quiénes repitieron en ese trabajo y me consta que significaba privilegios y canonjías. Yo cambiaba de limpiar baños un mes, a lavar la loza al siguiente, y de allí a recortar y asear los jardines un mes después. Me daba envidia ver cómo los protegidos iban y venían, de aquí para allá, a sus anchas.&lt;br /&gt;Recuerdo esa vez en que con uno de mis mejores amigos de toda la vida, cotorreábamos y de repente yo, por joder, agarré el megáfono de su grupo de catecismo y me puse a decir cualquier burrada. Mi amigo me dijo que lo dejar y yo seguía de terco. Se enojó y me dijo: "cállate, que al que van a cagar es a mí". Para su desgracia, el superior pasaba por allí. Me miró con cara de muérete y me aventó su peor diagnóstico: "José, pareces un niño" y le dijo a mi amigo, uno de sus protegidos: "y tú, cuida lo que dices". Yo me quería morir. No me la acababa. Después el superior se desquitó en una de sus clases vespertinas en que me sermoneó públicamente. De allí nos fuimos a la capilla de la parte posterior, como siempre, en silencio. Lloré y lloré y quizá allí decidí renunciar a mi sentir y a mi pensar y fingir que todo iba bien conmigo. Hice de tripas corazón y, de allí para el real, me dediqué a trabajar como nunca. Como además era un excelente estudiante, no tuve ningún problema.&lt;br /&gt;Años después, cuando decidí cambiar de vida, me dolió, como esa madrugada de hace unos días, la espalda. Cambiar es, curiosa y simplemente, reaprender a dejarme sentir. Fue maravilloso sentirme vivo y sentir mil cosas nuevas con mi mujer. Y poder expresar mi pensamiento que, afortunadamente, nunca se murió.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/874852654551750338-2292113475197776000?l=escribirenelcamino.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/feeds/2292113475197776000/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=874852654551750338&amp;postID=2292113475197776000' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/2292113475197776000'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/2292113475197776000'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/2007/06/me-duele-la-espalda-2.html' title='Me duele la espalda 2'/><author><name>José</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07129757498964443925</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-874852654551750338.post-423880599490772724</id><published>2007-06-27T18:53:00.000-05:00</published><updated>2007-06-27T19:09:51.448-05:00</updated><title type='text'>Me duele la espalda</title><content type='html'>Fue hace unos seis años, en San Cristóbal. Estudiaba yo entonces la maestría en Ecosur. Estábamos en casa de unos buenos amigos cuyo hijo cumplía años, creo que dos o tres. Ese día leí en un libro de medicina alternativaque ellos tenían, lo que significaba el dolor en la espalda, precisamente porque me dolía. Y vaya que me dolía en aquellas épocas: a veces no podía ni caminar. No recuerdo mucho de lo que el texto decía, quizá porque nunca he terminado de creer en lo que me parece interesante pero irremediablemente mezclado con charlatanerías de todos calibres. El asunto es que decía que el dolor de espalda tenía que ver con el miedo a cambiar, porque es como el gozne, donde la vida se dobla y se desdobla. Y vaya que a veces cuesta y duele enderezarse.&lt;br /&gt;El asunto viene a cuento porque hace un par de semanas me desperté en Morelia con un dolor ya conocido en mi espalda. La claridad empezaba a colarse por una rendija entre la cortina y la pared junto a la ventana. Yo me había quedado dormido casi sin querer, después de no sé cuántas cervezas acompañadas de su respectivo tequila. Había estado también cocinando la discada, una deliciosa mezcla de diversas carnes estilo norteño. Por supuesto, el calor me llegó hondo.&lt;br /&gt;En mis horas de insomnio (siempre he sido de poco dormir, excepto quizá en la adolescencia) me pregunté, como antes lo había hecho en la frontera sur, qué le debía yo a Morelia o qué me debía ella a mí. Aquí viví hace ya veintiún años, prácticamente encerrado, y cada vez que voy la mezcla de sentimientos viene en automático a mi cabeza y a mi corazón.&lt;br /&gt;Algunas ideas pasaron por mi mente, en un estado como de semiconsciencia, pues no estaba dormido pero tampoco bien alerta, como si fuera una extraña prolongación de un sueño a medias, pero lúcido.&lt;br /&gt;En ese encierro que entonces amaba, o creía hacerlo, sucedieron muchas cosas. Recuerdo que mis compañeros hablaban del amor y del perdón divinos. Yo volteaba a verlos y luego me veía a mí mismo y me ubicaba muy en otro lugar, como hablando otro lenguaje o habitando otro planeta, más frío, más racional, más otro. Pero había que hablar y terminaba diciendo algo para no quedar mal. Algo que, evidentemente, no sentía sino que sólo armaba para salir del paso.&lt;br /&gt;Recuerdo que cada semana me sentaba en frente de una estatua humana. Empezaba, y casi nunca sabía cómo hacerlo, mi monólogo y mi sufrimiento. Era una reconstrucción de la historia, de mi historia, en voz alta, pero con un testigo incómodo. Recuerdo mi dolor de sentirme y saberme excluido, incomprendido, no escuchado, como un cero a la izquierda, y todavía me duele. Quizá es lo único rescatable de aquellas horas de monólogo que se convirtieron en tortura para mí. Desde entonces aborrezco las terapias psicológicas, las confesiones sacramentales y los choros de autoayuda. Prefiero sentarme con alguien que quiero, con un buen café o buen alcohol de por medio e intentar un diálogo sincero, hasta donde se pueda llegar.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/874852654551750338-423880599490772724?l=escribirenelcamino.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/feeds/423880599490772724/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=874852654551750338&amp;postID=423880599490772724' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/423880599490772724'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/423880599490772724'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/2007/06/me-duele-la-espalda.html' title='Me duele la espalda'/><author><name>José</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07129757498964443925</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-874852654551750338.post-5082431163605455899</id><published>2007-06-18T12:43:00.000-05:00</published><updated>2007-06-18T12:51:06.089-05:00</updated><title type='text'>¿Por dónde?</title><content type='html'>Hoy es uno de esos días en que se me ocurren muchas cosas para escribir, pero en los que no sé por dónde empezar. Podría hablar de lo más candente y coyuntural, con todo lo que en Puebla se nos viene con el fallo de la suprema corte en el caso del góber precioso (sólo una pregunta: ¿cómo se estará sintiendo, de verdad, en este momento? ¿qué pasa realmente en la soledad del poder?). Podría hablar de lo emocionante y retador que está resultando el programa de becas de microrregiones, a partir de mis visitas a la sierra; baste por ahora decir que el encuentro con las familias de los y las becarias es una delicia en cuanto a que me ha permitido conectarme con ellos en una sencillez como la que no veía desde que caminaba en las comunidades tojolabaleras, hace diez años. O podría hablar de mis vuelos intelectuales al leer a Savater y su obra más reciente, "la vida eterna", que da mucho a pensar, en esa búsqueda aparentemente (sólo aparentemente) anacrónica, del más allá, en plena era de las telecomunicaciones, los blogs y el correo electrónico, como algo siempre profundamente urgente. O de mi dolor de espalda, pasajero pero molestro, y de sus conexiones con Morelia, la capital de mi estado natal, los recuerdos de mis inicios como corredor en el bosque cuauhtémoc, al mismo tiempo que de mi adoctrinamiento marista y las locuras que se me ocurrieron en el plomizo amanecer del domingo. Afortunadamente estas últimas las platiqué, casi pensándolas en voz alta, con mi Colocha. Allí quedan, en el recuerdo inmediato. Y me dicen: ándale, escríbenos, haznos pixeles, que no tinta. Así será, a su debido tiempo...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/874852654551750338-5082431163605455899?l=escribirenelcamino.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/feeds/5082431163605455899/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=874852654551750338&amp;postID=5082431163605455899' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/5082431163605455899'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/5082431163605455899'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/2007/06/por-dnde.html' title='¿Por dónde?'/><author><name>José</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07129757498964443925</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-874852654551750338.post-1882293905892399189</id><published>2007-06-01T14:04:00.000-05:00</published><updated>2007-06-01T14:11:08.444-05:00</updated><title type='text'>Cinismo en retazos 2</title><content type='html'>¿A quién se le ocurriría tan brillante idea?  A cada rato en la radio (mi favorita es la W), una voz, supuestamente de un médico rural dice algo así como: quiero un México no se muera la gente por falta de una inyección o por falta de una operación... un México donde todos tengamos salud... ¿alguien podría estar en contra de algo como esto? nadie. El cierre es lo que no hay que perderse: "el México que tú quieres, es el México que nosotros queremos. Cámara de Diputados..." bla, bla, bla. ¡Bravo! ya le creí a los diputados que velan por el bien de sus representados, que lo que les quita el sueño es el bien común, que se quitan la comida de la boca para hacer justicia social. Nada más lejos de la realidad. Lo sabe cualquier ciudadano que lee un periódico, no importa que sea de izquierda o de derecha. Incluso lo sabe el que vea la tele, algún noticiero mínimamente crítico. Lo único que les importa es de cuánto es su dieta y cómo le harán para pagar sus compromisos a quienes les financiaron la campaña. Si acaso, cuándo pavimentarán el camino no de los pueblos que lo necesitan, sino el que conduce a su rancho, o el de su compadre, o el de su amante. De verdad, no tienen madre.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/874852654551750338-1882293905892399189?l=escribirenelcamino.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/feeds/1882293905892399189/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=874852654551750338&amp;postID=1882293905892399189' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/1882293905892399189'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/1882293905892399189'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/2007/06/cinismo-en-retazos-2.html' title='Cinismo en retazos 2'/><author><name>José</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07129757498964443925</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-874852654551750338.post-4805244859184545646</id><published>2007-05-31T10:39:00.000-05:00</published><updated>2007-05-31T10:56:04.340-05:00</updated><title type='text'>Cinismo en retazos</title><content type='html'>Vengo por la recta, mi camino habitual al trabajo. Un poco más tarde que de costumbre porque temprano me fui al cerro en mi bici y desayuné con calma después de bañarme. Un poco antes de llegar al periférico, me sorprende un espectacular de esos enormes que les ha dado por poner por casi todos lados. No recuerdo si ya estaba allí ni, en ese caso, qué tenía antes. Pero dice algo así como "Puebla es de primera" y "Felicidades a la afición". Y aparece, claro, el aficionado número uno, ridículo, enfundado (¿o será más exacto "desenfundado", pues no se la faja?) en su playera blanca con franja azul. Levantando la copa, faltaba más, ni duda queda que él se la ganó. Sigo mi camino pensando que ya me convenció. Que ahora hasta le debemos a tan ilustre e inmaculado personaje la posibilidad de enajenarnos cada semana por saber cómo va el Puebla. Moraleja: no importa que seas protector de pederastas, ni que pongas el sistema de justicia al servicio de los más oscuros intereses de tus amigos y tus compadres. Tampoco importa que no puedas salir a la calle sino rodeado de no sé cuántas filas de guaruras. Lo que de verdad importa es que tengas lana, de preferencia recursos públicos, para que, a fuerza, todos te vean. Aunque el retoque no pueda disimular, ni por error, tu torva mirada.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/874852654551750338-4805244859184545646?l=escribirenelcamino.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/feeds/4805244859184545646/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=874852654551750338&amp;postID=4805244859184545646' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/4805244859184545646'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/4805244859184545646'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/2007/05/cinismo-en-retazos.html' title='Cinismo en retazos'/><author><name>José</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07129757498964443925</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-874852654551750338.post-5755233271996456780</id><published>2007-05-11T18:34:00.000-05:00</published><updated>2007-05-11T18:35:26.928-05:00</updated><title type='text'>Ya son tres</title><content type='html'>Ya son tres mis amigos que, jóvenes, han muerto. (Al respecto prefiero no utilizar eufemismos tales como “se nos adelantaron”, “se fueron al cielo”, “ya no están entre nosotros”. La realidad es cruda e innegable: se murieron). Hace un poco más de un año fue Ernesto, exmarista, buen amigo de 40 años. Un par de meses después, Ramfis, uno de los más brillantes profesores que he tenido en mi vida, de 40 años. Hace una semana, Rocío, religiosa escolapia. No recuerdo su edad, pero quizá un par de años más.&lt;br /&gt;De Ernesto recuerdo su relativa excentricidad y su hablar como arrastrando las eses. Pienso en él y lo veo concentrado, escribiendo con una letra siempre nítida, regular, casi perfecta, como escrita en las computadoras que entonces apenas iniciaban. Recuerdo también su apasionamiento y su capacidad para decir las cosas de frente, sin miedo a confrontarse y sin esconder sus argumentos. Pero me guardo para mí, sobre todo, su amistad a toda prueba. Lo fui a ver un día en que ya me decidí a ir a México expresamente para visitarlo en el centro médico de la colonia Roma del DF. Estaba, como hasta el final, perfectamente lúcido. Hablamos quizá un par de horas, como si nos hubiéramos visto la semana anterior. Menos de dos semanas después me avisaron que había muerto.&lt;br /&gt;Con Ramfis me viene el recuerdo del calor húmedo, agobiante, del verano de Villahermosa. Allí, en una casa con árboles de almendros enfrente nos daba unas brillantes clases de maestría, aderezadas por su acento cubano, su pasión por las ciencias sociales y, ya en confianza, el placer que encontraba en la transgresión de las rígidas e hipócritas normas morales de las buenas conciencias. No se me olvida que un domingo nos invitó a sus alumnos, “los cualis”, a comer a su casa. Se pasó todo el día preparando una comida deliciosa, mezcla de china, cubana y seguramente tabasqueña. Por supuesto, la hielera estaba repleta de unas cervezas de lata holandesas, “las que encontré más baratas en Sam’s”, nos dijo en la plática. Pude en esa ocasión ver la cantidad de libros que llenaban varios libreros en cada cuarto de su casa. Abría uno, y otro, y otro… y todos estaban subrayados, con colores diferentes y con numerosas anotaciones en los márgenes. Me dolió cuando, al final de la presentación de mis avances del protocolo de investigación, en el que había trabajado semanas, me dijo que no les diéramos razones a los que despreciaban a la investigación cualitativa. Pero me hizo pensar, me tragué mi orgullo y reformulé mi planteamiento. Aprendí a hacer investigación. Recuerdo también, entre bailes de merengue y salsa, ya con bastantes cervezas encima, cómo platicaba de su visión de filósofo, de cubano, del comunismo, de Fidel, del Che, y de Cuba, su amor profundo. El día de la fiesta de despedida tuvo el detalle de regalarme una copia de La Distinción, de Bourdieu, su fotocopia de estudiante de la UAM, por supuesto subrayada y anotada. No se me olvida, tampoco, su invitación a animarme a construir categorías y nuevas tipologías en mi tesis de maestría. Realmente fue mi maestro. Por eso hace un año le dediqué mi ponencia de Teoría Fundamentada en el curso de verano de la ibero. Él me acercó a ésa y a otras teorías.&lt;br /&gt;De Rocío recuerdo su amistad sincera y su búsqueda intensa por una vida religiosa auténtica, cuando yo era marista, hace ya unos quince años. Nos conocimos casualmente en un curso de verano en el CRT, al que me iba escapándome de La Salle, que aborrecía. Me acuerdo que siempre me invitaba a la fiesta de su comunidad, en agosto, en su casa de Tlalpan. Me encantaba su sencillez y el espíritu de familia que se respiraba. Cuando dejé a los maristas dejamos de vernos. Sólo una vez nos encontramos, ella, la Colocha y yo, en un Sanborn’s y tomamos café juntos. Después le escribí una carta, ya en plena época de los correos electrónicos, que nunca me contestó. Supe que estaba enferma y le llamé varias veces pero no tuve suerte. Se murió y ya no pude verla.&lt;br /&gt;Y yo sigo aquí.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/874852654551750338-5755233271996456780?l=escribirenelcamino.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/feeds/5755233271996456780/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=874852654551750338&amp;postID=5755233271996456780' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/5755233271996456780'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/5755233271996456780'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/2007/05/ya-son-tres.html' title='Ya son tres'/><author><name>José</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07129757498964443925</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-874852654551750338.post-824772134667467782</id><published>2007-05-08T08:43:00.000-05:00</published><updated>2007-05-08T09:40:11.548-05:00</updated><title type='text'>Espacio público, nuestro espacio</title><content type='html'>Todos los días dejo mi carro en el estacionamiento que me asignaron, a tres cuadras de mi oficina. Al principio me indignó que no me hubieran dado un lugar más cerca, pero luego le encontré las ventajas: me queda más fácil salir de allí para ir por mis hijos a la escuela a una hora de tráfico criminal, las dos de la tarde; y la más evidente, me permite caminar todos los días, aunque sea un poquito. De camino me queda un perro en un balcón, al que siempre que veo le enseño los dientes y se pone frenético. Supongo que si estuviera libre me comería de un bocado. sigo mi camino y me alegro que no sea así y en mi fuero interno, aunque sea políticamente incorrecto para sus defensores, me regocijo con mi instinto antianimalesco o, mejor, antiperruno. Pero luego está el chedraui que recién inauguraron. Siempre, y no exagero, tienen la calle invadida: o son camiones descargando mercancías, en reversa y en tercera o cuarta fila, o "apartan" la cuadra entera con sus plataformas para uso del montacargas, o los tráilers están estacionados desde temprano, quizá desde la noche anterior, como diciendo: nosotros ganamos el lugar y a ver, quítenos o jódanse. ¿Qué puede hacer un simple ciudadano de a pie que necesita estacionarse por allí? ¿echarles bronca? lleva todas las de perder porque son muchos, presumiblemente más duchos en el arte de la defensa, contra uno. ¿Acusarlos con el departamento de tránsito municipal? seguramente no les importa, pues no puede haber mordidas de por medio, se trata de una megaempresa y no se van a pelear con ellos. ¿Llorar? no resuelve nada. ¿Encabronarse y mentarles la madre? tampoco. Hoy fue especial: con el montacargas se subieron a la banqueta, transportando esas tarimas de uno a otro lugar. Los vi venir (uno sobre el montacargas y otro caminando a su lado) y automáticamente sentí que me cambió el rostro y me les quedé viendo. Yo sé que ellos no son dueños del changarro, son empleados, etc., pero así se da la convivencia cotidiana, con sólo el metro que nos separa cuando nos cruzamos, independientemente de que nos conozcamos o no. Y allí llego al asunto de esta reflexión. Cómo hemos perdido control sobre los espacios públicos, por las mordidas, por los intereses creados, por la corrupción, por las excepciones, compadrazgos, nepotismos y relaciones similares. Los ciudadanos, los que pagamos impuestos y también los queno pagan, nos jodemos y nos aguantamos, no hay de otra. ¿Y mientras, las autoridades que dizque elegimos? bien, gracias.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/874852654551750338-824772134667467782?l=escribirenelcamino.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/feeds/824772134667467782/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=874852654551750338&amp;postID=824772134667467782' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/824772134667467782'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/824772134667467782'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/2007/05/espacio-pblico-nuestro-espacio.html' title='Espacio público, nuestro espacio'/><author><name>José</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07129757498964443925</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-874852654551750338.post-1088979530445293327</id><published>2007-05-04T11:34:00.000-05:00</published><updated>2007-05-04T11:39:33.159-05:00</updated><title type='text'>Hoy, esta mañana</title><content type='html'>Se me fue el sueño desde temprano y me sucedió lo que suele ocurrir: a la hora en que suena el despertador me dan ganas de todo, menos de levantarme. Pero tenía ganas de ir a andar en bici y sabía que si quería salir al trabajo antes de las 8,30, tenía que darme prisa. Mientras me vestía para subirme a la bici platiqué con La Colocha y con mis hijos, también resingándose a abrir los ojos. El esfuerzo valió la pena y más pronto que tarde estaba yo en la parte media del Zapotecas, disfrutando de una vista maravillosa de los volcanes, el Popo con una pequeña fumarola, un tanto oscuro. El Izta, a su lado, majestuoso. Después de sortear la selva urbana en que se ha convertido llegar a la recta a ciertas horas, aquí estoy. Tengo que darle seguimiento al proceso de las becas de microrregiones. Lo difícil es que se trata de decidir a quiénes les damos las becas. Es algo que, indudablemente, cambiará sus vidas. Y qué difícil es elegir: ¿con qué criterios? ¿hasta dónde involucrarse y dejarse tocar? ¿qué es lo justo? Aquí estoy.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/874852654551750338-1088979530445293327?l=escribirenelcamino.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/feeds/1088979530445293327/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=874852654551750338&amp;postID=1088979530445293327' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/1088979530445293327'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/1088979530445293327'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/2007/05/hoy-esta-maana.html' title='Hoy, esta mañana'/><author><name>José</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07129757498964443925</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-874852654551750338.post-547049082069609966</id><published>2007-04-25T19:21:00.000-05:00</published><updated>2007-04-25T19:46:51.249-05:00</updated><title type='text'>Cuetzalan, en la otra sierra</title><content type='html'>Ir a Cuetzalan ha sido siempre para mí, al menos hasta ahora, un deleite. Más estas últimas veces: sin falta nos detenemos cerca de la vía que pasa entre Oriental y Libres y nos echamos unos tacos realmente de antología: tortillas recién hechas y una oferta irresistible de guisados. Yo prefiero los de moronga y los de carne de puerco en salsa roja acompañados de nopales o de frijoles. Con la barriga llena, el corazón contento y un plática que me hace hablar más de lo que quisiera pues sigo ronco, saliendo de una gripa, seguimos nuestro camino por una carretera de cuota pegadita a otra libre. Después de Zaragoza empieza uno a subir y la carretera se hace más estrecha y llena de curvas. De uno y de otro lado se ven los arbolazos enormes entre la vegetación tupida: pinos, encinos y liquidámbares, entre los que alcanzo a reconocer. Vengo por aquí y compruebo, con una tristeza casi romántica, como siempre en nuestro país, que la deforestación avanza y los claros son cada vez mayores, incluso en laderas que parecen enormes paredes de frontón. De cualquier forma, es bonito pasar por Zacapoaxtla, aún por el libramiento, y alcanzar a ver las casas colgadas, como en balcón, de los cerros, y todo alrededor bien verde que más arriba se vuelve azul del cielo. Sube uno y luego baja. Allí está el río y la antigua hacienda que la creciente se llevó casi toda en las lluvias del noventa y ocho. A un lado, "a unos quinientos metros", me dicen, está la cascada de La Gloria que hasta ahora me he quedado con las ganas de conocer, pero espero no será por mucho más tiempo. Casi llegando a Cuetzalan se deja ver la niebla y con el calorcito la humedad se siente en cada poro de la piel. A la entrada está el cebetis donde hemos citado a los jóvenes para su examen de admisión. En lo que llegan medio nos organizamos, preguntamos dónde están los salones, llevamos las maletas cargadas de exámenes, de hojas de registro y de respuestas, lápices, plumas, sobres... Repartimos a los jóvenes en tres grupos. En realidad debería decir las jóvenes, que son mayoría. Llegan menos de los que esperábamos: apenas unos cien, dos terceras partes de los que se habían anotado en las listas. Quién sabe a qué se debe, pero aquí estamos. Al final, mientras voy recogiendo los materiales en casi un ritual, pregunto a un par de jóvenes qué les pareció el examen. "Largo pero no tan difícil", me contestan ambas. Veremos cuando nos den los resultados. Pienso qué difícil será decidir a quiénes darles las becas. Después de todo, se trata de jóvenes, seres humanos, de sus planes, sus sentimientos, sus ilusiones. Me convenzo que tenemos que actuar con profesionalismo: analizar cada solicitud, tratar de averiguar qué tanto cada joven cumple con el perfil que esperamos. Cómo leeremos entre líneas, cómo interpretaremos adecuadamente, cómo ser justos en esos casos. Tenemos que conocerlos más, entrevistarlos, ir a sus casas, hablar con su familia. Y escoger. Lamentablemente, la educación superior no está todavía al alcance de todos en México. Y menos, de las indígenas. Y yo me alegro de estar aquí y de estar haciendo esto. Amén.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/874852654551750338-547049082069609966?l=escribirenelcamino.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/feeds/547049082069609966/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=874852654551750338&amp;postID=547049082069609966' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/547049082069609966'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/547049082069609966'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/2007/04/cuetzalan.html' title='Cuetzalan, en la otra sierra'/><author><name>José</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07129757498964443925</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-874852654551750338.post-3371099227807007332</id><published>2007-04-23T16:49:00.000-05:00</published><updated>2007-04-23T17:11:17.954-05:00</updated><title type='text'>En la Sierra</title><content type='html'>La semana pasada tuve oportunidad de ir a la sierra en un par de ocasiones. Primero fui a la Sierra Negra, al sur de Puebla, digamos que "en la colita", donde colinda con Veracruz por un lado, y con Oaxaca por el otro. Después de dejar atrás Tehuacán pasamos varios pueblos de lado gracias a un libramiento en bastante buen estado en el que se avanza rápido. El paisaje, en la parte rural, es árido y a lo lejos se ven las montañas como con heridas de piedras que parecen cortadas a mano. Se acerca uno y es maravillosa la población de cactáceas. Después de Coscatlán hay que doblar a la izquierda y allí, justamente, nos encontramos a don Gustavo. Él es papá de uno de los aspirantes a las becas de microrregiones (así les hemos llamado) y antes fue presidente municipal de Zoquitlán. Yo voy sorprendido, de verdad, por el cambio del paisaje, tan de repente. Las curvas son muy cerradas y tengo que concentrarme, aunque afortunadamente el pavimento está en bastante buen estado (todo lo contrario a lo que me esperaba, pero así es). Me maravilla la cantidad de encinos (&lt;em&gt;Quercus spp&lt;/em&gt;, aprendí en mis clases de ecología en ecosur), muchos de ellos bien pegaditos a la carretera. Dice don Gustavo que no fue sino hasta hace poco, cuando era gobernador "don Melquiades", que la carretera se pavimentó. Que de hecho llega hasta Tlacotepec de Porfirio Díaz, como dos horas más adelante. Un rato después, ya tomando "un café" que me invitó a tomar, me cuenta que antes sólo en camionetas por la terracería, y que cuando llovía no había modo de entrar ni de salir. Y que más antes, todavía, no había de otra sino a pie, mientras yo me acuerdo tanto de las comunidades chiapanecas en la Misión de Guadalupe... jel ja lokoki, kala hermanoEn fin, aquí estoy. El bachillerato está provisionalmente en las instalaciones del DIF porque el edificio se les vino abajo con los huracanes recientes. En frente, una ladera bastante grande y bastante llena, todavía, de bosque, impresionante. Hicieron su examen dieciséis jóvenes, hombres y mujeres. Tardaron las tres horas y media que marcan como máximo, casi todos. Entre el hambre y el sueño doy mis cabeceadas mientras los chavos están embebidos en el examen: son ciento cincuenta preguntas y, por lo que alcanzo a ver, más bien difíciles. Pienso entonces qué pensaran estos chavos, por qué se acercan a las becas, qué idea de futuro habrán construido hasta ahora. Cómo viven en su casa, cómo se sienten, qué tantas posibilidades le ven a pasar el examen y obtener una beca. Miro sus rostros y siguen concentrados, sudorosos, callados. El salón tiene poca ventilación y estamos en una cálida primavera. Me paro en la puerta y alcanzo a ver para afuera. Todo, o casi, es silencio, y me alegro profundamente de estar aquí.&lt;br /&gt;La otra salida fue a Cuetzalan, pero de eso escribo mañana.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/874852654551750338-3371099227807007332?l=escribirenelcamino.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/feeds/3371099227807007332/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=874852654551750338&amp;postID=3371099227807007332' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/3371099227807007332'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/3371099227807007332'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/2007/04/en-la-sierra.html' title='En la Sierra'/><author><name>José</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07129757498964443925</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-874852654551750338.post-7192079069136147326</id><published>2007-03-27T20:53:00.000-06:00</published><updated>2007-03-27T21:08:57.606-06:00</updated><title type='text'>En el Camino</title><content type='html'>Hace ya un mes que no subo nada a mi blog. Y yo que me imaginaba que iba a ser más sencillo. Por eso, justamente, le puse "en el camino". Porque quería, quiero, escribir de lo que veo, lo que se me ocurre, lo que pienso, lo que sueño... y aquí estoy otra vez.&lt;br /&gt;Otra vez atascado de chamba, detalles y detalles que consumen tiempo: revisar reportes de lectura, leer y sugerir cambios a problemas de investigación (¿quién me manda que me apasione mi curso de investigación cualitativa?), haciendo proyectos nuevos y renovando otros viejos (y la inspiración no siempre llega rápido), contestando correos, haciendo acuerdos, manteniendo al tanto a Agustín de lo que hago a través del ciberespacio... gastando tiempo con mis hijos (acompañarlos al entrenamiento de futbol, bañarlos, darles de cenar, lavar dientes, dormirlos...).&lt;br /&gt;Y por si no fuera suficiente, pensando en si voy a ir el jueves a México a la reunión de Thais con instituciones que atienden a chavos de la calle, porque al día siguiente me voy de viaje. Todavía no hago maleta. No sé qué me voy a llevar (lo he pensado, pero no acabo de decidir). Me emociona y, confieso, me siento nervioso, casi como adolescente. Hace veinte años me fui a NY y el estómago se me hacía un nudo. Ahora voy a Texas, a la ciudad de donde son los Cowboys y los Mavericks (para que no me albureen) y me entra la emoción. Hasta me he puesto a ver películas sin subtítulos. Me pasa lo de siempre: al principio me cuesta mucho entender. Después ni me doy cuenta y ya estoy pensando en el idioma de los gringos... ¿cómo será todo? Luego me voy a California, y me emociona el reencuentro con mi hermano menor. Mi hermanito, dirían los chiapanecos. Y el estar allá con mi mujer y mis hijos. ¿Cómo será? De todo esto espero estar escribiendo. Así será.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/874852654551750338-7192079069136147326?l=escribirenelcamino.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/feeds/7192079069136147326/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=874852654551750338&amp;postID=7192079069136147326' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/7192079069136147326'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/7192079069136147326'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/2007/03/en-el-camino.html' title='En el Camino'/><author><name>José</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07129757498964443925</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-874852654551750338.post-2146045603462711443</id><published>2007-02-26T17:46:00.001-06:00</published><updated>2007-02-26T17:46:48.205-06:00</updated><title type='text'>El silencio</title><content type='html'>Hoy muy temprano hablaba con mis alumnos sobre la hermenéutica dentro del curso de investigación cualitativa que doy en la universidad. Cuando vemos este tema me gusta hablar de Paul Ricoeur y de lo que él llama discurso y excedente de sentido. Lo entiendo, por una parte, como la imposibilidad de agotar un acontecimiento con un discurso, porque la experiencia va mucho más allá de lo que las palabras pueden captar. Pero al mismo tiempo, ponerle nombre a una experiencia es una posibilidad de interpretar la realidad, de compartirla y hacerla entendible para otros, incluso en otro contexto, en otro tiempo, en otro lugar, y para ello construimos discursos, articulamos frases, a veces hasta nos vemos tentados a inventar palabras. Son las paradojas de una realidad siempre cambiante, siempre retadora, siempre dinámica, que está enfrente de nosotros, que nos esforzamos por entender y nombrar, en la que nos hallamos inmersos. Y ni qué decir que nos sitúa de lleno en temas cruciales para la investigación: la verdad, la intención, y por supuesto, la realidad: ¿qué son? ¿con qué criterios? ¿cómo “atraparlas”? ¿es posible? ¿hasta dónde?&lt;br /&gt;Llegué a mi oficina un poco después de las nueve de la mañana y me enteré que la pequeña hija de un compañero de trabajo, Toño, había muerto el día anterior, en un accidente de tránsito. Venía con su mamá y sus dos hermanitas. Ella murió y a las demás no les pasó nada. Me fui a misa a acompañar a la familia. Muchos compañeros de trabajo estaban allí, el rostro serio, callados, atendiendo la ceremonia. Pensaba yo qué se puede decir en estos casos. Las palabras, sinceras, me sonaban me sonaban sin embargo lejanas, frías, sin sentido. Me empeñaba en entender, así fuera un poco, qué significa que una niña muera, que una hija muera. Me acordaba yo de unas palabras de Carlo Coccioli en un editorial del Excelsior que Chacho nos leyó en el noviciado, en 1985, a raíz del terremoto de la ciudad de México. Decía más o menos (cito de memoria): “y allí estaba yo, con mis miles de libros leídos, sin saber qué decir, ante el sufrimiento de la gente”. Recordé también unas palabras que le escuché decir a mi padrino Fernando en alguna ocasión, en cuanto a que los hijos “los tenemos prestados por un rato”. Y allí está el asunto: cómo expresar lo que un hijo o una hija significan, si en cuanto nacen, en realidad desde antes, proyectamos en ellos y les cargamos tantas expectativas, nuestros miedos, ilusiones y añoranzas… ¿Cómo describir ese lazo que nos une, más fuerte que los genes, más allá de lo mucho o poco que nuestros hijos se nos parezcan físicamente?&lt;br /&gt;Para entenderlo, sin entenderlo, a mí me basta quedarme parado viendo a mis hijos cuando están dormidos. Están aquí y antes no estaban. Son todo receptividad y silencio en su respirar acompasado, con alguno que otro temblor de vez en cuando. Los veo y me quedo callado. Comprendo lo que son y lo que han venido a ser en mi vida. Y al mismo tiempo me quedo en las mismas. Mañana, el mes que entra, o en un año, volveré a verlos en la semioscuridad, callado. Hoy están aquí a mi alcance para que me acerque a ellos, estire la cobija para que no pasen frío y les dé un beso en la frente, mientras siento su olor y lo respiro. Mañana, algún día, ya no estarán más, simplemente porque es la ley de la vida. Y me quedará tanto por entender. Hoy, mientras tanto, veo a Toño y a su esposa y a su hija muerta y no entiendo nada. No me queda sino guardar silencio. No hay más.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/874852654551750338-2146045603462711443?l=escribirenelcamino.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/feeds/2146045603462711443/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=874852654551750338&amp;postID=2146045603462711443' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/2146045603462711443'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/2146045603462711443'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/2007/02/el-silencio.html' title='El silencio'/><author><name>José</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07129757498964443925</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-874852654551750338.post-8726142479488521055</id><published>2007-02-12T12:09:00.000-06:00</published><updated>2007-02-12T11:20:28.241-06:00</updated><title type='text'>MI DECISIÓN</title><content type='html'>&lt;em&gt;A propósito de decisiones, y en el ánimo de escribir y compartir lo que soy y lo que he sido, aquí va este otro episodio.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A inicios del año de 1992, era yo marista y estaba en San Luis Potosí. En el proceso de decidir si hacía mi profesión perpetua (que finalmente no lo fue), acudí a Don Poncho Castellanos, entonces el hermano de mayor edad en la provincia, en busca de su consejo. Le pregunté qué me recomendaba para prepararme a hacer mis votos. Yo me imaginé, ingenuamente, que él me diría algo así como “hacer más oración”, “hacer un retiro”, o algo semejante. Pero no. En su sabiduría, Don Poncho me dijo, palabras más, palabras menos: “yo te recomiendo que te decidas. Porque luego hay quienes hacen sus votos y andan por allí arrastrando la cobija...” Me decidí e hice mis votos. Me veía como marista. Quería ser marista. Cuatro años más tarde, en Chiapas, después de descubrir un mundo que ni me imaginaba que existía, decidí que ya no quería lo que antes había querido. Recuerdo sobre todo que iba yo a los encuentros de la provincia y no me hallaba, y no sintonizaba. Estaba en otra frecuencia. Me interesaban otras cosas. Definitivamente, mi corazón estaba en otro lado, con otra persona. Me decidí. Aquí estoy, diez años después.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/874852654551750338-8726142479488521055?l=escribirenelcamino.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/feeds/8726142479488521055/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=874852654551750338&amp;postID=8726142479488521055' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/8726142479488521055'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/8726142479488521055'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/2007/02/mi-decisin.html' title='MI DECISIÓN'/><author><name>José</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07129757498964443925</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-874852654551750338.post-24291350533955470</id><published>2007-02-09T20:04:00.000-06:00</published><updated>2007-02-09T20:03:28.825-06:00</updated><title type='text'>POR SIEMPRE</title><content type='html'>&lt;em&gt;Va un cuento que intenta reflejar el parteaguas de mi vida, mi punto de quiebre.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Camina y camina, y parece que no se cansa aunque el camino se torna interminable en el subir y bajar de la cañada, en medio de la montaña. Hoy no ve el lodo, no le hace mella como antes: es tanto lo que ha caminado que se ha vuelto insensible. No le importa el canto de los pájaros que vuelan de aquí para allá entre la vegetación, densa, que se alza a los lados, que antes le regocijaba y le hacía el trayecto llevadero, divertido, en aventura permanente. No le preocupan los mosquitos, abundantes en el lugar, ni el sol que quema en lo alto y que antes le imponía respeto. No. Lo único que roba su atención, lo único que escucha, ve y siente, es su corazón. Se lleva una mano al pecho, del lado izquierdo, y lo siente latir más de prisa, como si no fuera suficiente el esfuerzo de la subida, incesante, acompasada, demandante. En un instante cargado de eternidad, se regocija mirando hacia adentro y el tiempo se detiene. Casi puede ver ese músculo que nunca se cansa, la sangre yendo y viniendo, carne viva. Así es. Ahora sabe que respira y siente, que no está dormido y mucho menos muerto. Es curioso, lo había pensado tantas veces hasta llegar a convencerse de que así era y así debía ser: nunca más. Se concentra de nuevo, ahora con más fuerza, hasta que la imagina tal como es: su pelo rizado y largo, que cae sobre los hombros y adquiere volumen y se vuelve irresistible, encantador. Repasa una a una sus facciones y, aunque no logra componer una imagen con su rostro completo, sí puede sentir en las yemas de los dedos la suavidad de sus mejillas, de su frente y de su cuello, de sus brazos y sus pechos, como de frutas tiernas y jugosas. El recuerdo está vivo y aún así lamenta no estar junto a ella. Lo único que desea, por encima de todo, lo demás no importa, es recostarse a su lado, como tantas veces, cerrar los ojos y respirar su aroma, sentir el calor de su cuerpo y quedarse así, el tiempo y el espacio convertidos en infinito. Y hacer el camino juntos, uno el cuerpo y el corazón y la mente compartida. Los ojos cerrados para verse mejor y escuchar y dejar que resuene hasta lo más profundo cada una de sus palabras, murmullos y silencios. Simplemente así, por siempre.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/874852654551750338-24291350533955470?l=escribirenelcamino.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/feeds/24291350533955470/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=874852654551750338&amp;postID=24291350533955470' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/24291350533955470'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/24291350533955470'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/2007/02/por-siempre.html' title='POR SIEMPRE'/><author><name>José</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07129757498964443925</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-874852654551750338.post-8704030587855143203</id><published>2007-02-09T16:53:00.000-06:00</published><updated>2007-02-09T16:53:37.826-06:00</updated><title type='text'>EL INICIO...</title><content type='html'>Después de tanto buscar, vengo a ver esto, a través de mi querido Poncho, y me decido que sí, que tengo que escribir... El título lo puse sin pensarlo demasiado. Quiero escribir, siempre he pensado que tengo que hacerlo, aunque hasta ahora no he sido constante. Escribir en papel se me hace cansado, cuando se me ocurren las ideas no tengo mi libreta a mano y luego se me olvida. y escribir en la computadora hasta ahora me da frío. Me parece muy lejano. En fin. Así le vamos a hacer. Y es en el camino porque así intenta ser, en el camino. Con todo lo que ello significa (y ya iremos dándole vuelta al asunto). Intenta ser a bote pronto. Quiero escribir de lo que veo cuando voy por la ciudad o por el campo, lo que pienso, lo que oigo, lo que se me ocurre. Espero que así sea. ¿Alquien lo leerá? No lo sé. Me gustaría que así fuera, pero ya veremos. hoy es 9 de febrero de 2007 y estoy empezando. Amén.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/874852654551750338-8704030587855143203?l=escribirenelcamino.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/feeds/8704030587855143203/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=874852654551750338&amp;postID=8704030587855143203' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/8704030587855143203'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/874852654551750338/posts/default/8704030587855143203'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escribirenelcamino.blogspot.com/2007/02/el-inicio.html' title='EL INICIO...'/><author><name>José</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07129757498964443925</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry></feed>
