lunes, 4 de marzo de 2013
La Malinche
Ayer domingo me acosté a las dos de la mañana, con la certeza de que no iría a la rodada a La Malinche, a pesar de que había confirmado mi participación en el facebook. Hacía un frío tremendo y me dije a mí mismo: "mejor quédate a descansar y más tarde te vas al Zapo a dar la acostumbrada vueltecita dominguera". Pero hete aquí que a las seis y cuarto en punto me desperté, sin despertador ni nada. Revisé en el iPhone la temperatura en Cholula: cero grados, fui al baño y me volví a acostar. Y entonces pensé: ¿de veras te vas a perder esta aventura? ¿por un poco de frío? Sabía que no tenía mucho tiempo y me decidí. Arreglé mis cosas en tiempo récord: me vestí con cuatro capas arriba de la cintura y doble abajo, preparé casco, lentes, guantes y mochila, y fui por mi bici roja, y la subí al portabicicletas que, afortunadamente, había instalado el día anterior. Entre el ir y venir me zampé una porción de avena de esas que sólo hay que agregarles agua y meterlas al micro por un minuto, y preparé una taza grande de café, para el camino. Me despedí de mi mujer que, medio dormida, me dijo: "estás loco", y me fui a alcanzar al resto de bicicleteros. Valió mucho la pena: una ruta relativamente corta pero muy demandante, poco más de veinte kilómetros, con una diferencia de más de setecientos metros de altitud, que llegó a ser de más de tres mil quinientos metros sobre el nivel del mar. Lo mejor: todo el tiempo en medio de un bosque hermoso, y el silencio.
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
No hay comentarios.:
Publicar un comentario