Ya tengo, tenemos, una semana en California. La mitad del tiempo que planeamos pasar por estos lares. En un rato más empieza la celebración de Quince Años de Bianca mi sobrina. Todos nos pusimos a darle y en poco tiempo todo estuvo listo: las mesas, las sillas, las cervezas bien frías, la comida lista para que llegue el chef a dar sus últimos toques.
Varias cosas me han llamado la atención y espero escribir sobre ellas en estos días.
1. La pasada de la frontera. Es impresionante la soberbia de los gringos en el trato hacia los mexicanos. Duele reconocerlo y sentirlo, pero así es. Los oficiales de migración nos tuvieron, sólo porque así se les pegó la gana, casi tres horas en la madrugada, esperando a que ellos "tuvieran suficiente gente" para atender las solicitudes de permisos. Una mujer que estaba en la fila, de origen mexicano pero ciudadana norteamericana, de pronto se desesperó y fue a preguntar qué pasaba, por qué no nos atendían y, lógicamente, la fila no avanzaba. Ella no tenía que hacer fila, pero estaba acompañando a algunos familiares que había ido a recoger a Tijuana. Les reclamó y ellos se limitaron a decirle que a quién se le ocurría pasar a esas horas, y que, en todo caso, nadie nos obligaba a pasar del otro lado, que si no queríamos esperar, volviéramos a nuestro país... Les importa un pito lo que nos pase o cómo nos sintamos. Total, ellos son los dueños del dinero.
Otros temas, sólo para que no se me olviden: el sueño americano de los migrantes; el consumo; el español.