miércoles, 28 de marzo de 2012

La emoción del momento

Leía hace rato un artículo de Enrique Dussel en La Jornada sobre el amor en la república. Habla de la capacidad humana de raciocinio y también de los afectos y de cómo nuestra vida se ubica entre ambas dimensiones. Lo que vivo estos días se inscribe en las emociones y cómo condicionan y moldean nuestra vida. Pasado mañana nos vamos a los EU vía Tijuana, y yo no estoy menos emocionado que mis hijos, sobre todo Juan, que no deja de hablar del asunto en ningún momento. Muchas expectativas afloran y se acumulan, y hacen que se olvide hasta el cansancio, pero lo cierto es que tampoco dejan pensar. No me es fácil concentrarme para leer cuestiones académicas que tienen que ver con mi doctorado en sociología. Afortunadamente la sesión de esta tarde se cambió por una presentación de libro, y la de mañana es relativamente sencilla, pues tiene que ver con la metodología prevista para la investigación. Y, dado que es el ámbito en el que regularmente me muevo, me resulta más fácil. Bendita coincidencia. En la mañana, durante nuestra caminata tempranera con la Colocha, le decía yo que seamos realistas en este contexto. No hay que esperar que estos días los hijos hagan las cosas perfectas, y menos lo que ya de por sí no les gusta mucho, que son las exigencias y las responsabilidades cotidianas. Mejor, disfrutemos el momento y vivamos la emoción del momento, que también es parte de la vida. Así le haré yo.

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