viernes, 9 de marzo de 2012

Educación en lo cotidiano

¿Cómo integrar en una propuesta lo que me preocupa? Y lo que me preocupa es, pensando en mis hijos y en la educación a nivel primaria en general. Uno: la lectura. ¿Cómo hacerle para que los chavos lean y disfruten la lectura? ¿cómo conseguir que entiendan lo que leen? ¿cómo entrenarlos para que sean capaces de hacer una excelente lectura en voz alta? Dos: las tareas. ¿Cuál es el sentido de las tareas? ¿cuánto debe durar una tarea, para que realmente sirva y no sea contraproducente? Tres: el bullying y, en general, el espacio de formación cívica y ética. ¿Cómo integrar las contradicciones cotidianas en el espacio del aula o, mejor, de la escuela? y lograr que se pueda hablar, por ejemplo, de por qué somos (y tenemos el derecho a ser) diferentes; ¿cómo cuestionar el consumo para que sea un consumo más inteligente en términos ecológicos, económicos, de justicia? Cuatro: las tecnologías de la información y la comunicación. ¿Cómo hacer que el uso de las computadoras, los celulares, los chats, etc, sean compatibles y no enemigos de eso que llamamos educación? ¿cómo favorecer la autoregulación en el uso de la tecnología? ¿Cómo subirse en el mismo barco, profesores, padres, alumnos? Cinco: la autoestima del profesorado. ¿Cómo favorecer profesoras/es dignos, sabios, capaces? ¿Cómo lograr que se comprometan con sus alumnos, con lo que les pasa, preocupa, entretiene? ¿Cómo ayudar a que valoren su práctica y, al mismo tiempo, se atrevan a cuestionarla para mejorarla?
En esto estaré pensando estos días, hasta llegar a articularlas y convertirlas en un plan de diagnóstico y propuesta de intervención.

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