miércoles, 14 de marzo de 2012
Andanzas serranas
Ayer me encontré con una de esas situaciones, pocas, he de reconocer, que de verdad me dan esperanza. En casa de Carmelita, en Cuetzalan, escuché a sus papás hablar de su compromiso con la producción de hortalizas para el autoconsumo. Me impresionó la cantidad de legumbres que producen, todas orgánicas, y el cariño con el que hablan de ello, mientras nos dan un recorrido por su invernadero, junto a su casa. También su disposición a compartir sus conocimientos y sus semillas con quien sea. Todavía más, el escuchar que también tienen cajas de ahorro con la participación de mucha gente, sobre todo mujeres, de varias comunidades de la región. Orgullosa decía doña Carmen: "nuestro dinero no se va a los bancos; se queda aquí en la comunidad". Hacen préstamos desde mil hasta veinte mil pesos a los socios, con un interés de tres por ciento mensual. Y a los ahorradores les dan sus rendimientos al final del año. Al despedirnos, nos prestaron sus semillas de jitomate cherry y de cilantro. Ya no tengo pretexto para no empezar a producir algo, y eso me emociona.
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