miércoles, 12 de diciembre de 2012

Desde temprano

Para no variar, hoy desde muy temprano se me fue el sueño. La diferencia estuvo en que hoy sí me levanté a trabajar y me puse a darle a las lecturas y a mi tesis de doctorado. Con todo oscuro afuera y escuchando música clásica en el ipad, ¡oh maravilla! por fin me siento contento por los avances. Aunque, obvio, aún falta mucho por delante.

martes, 11 de diciembre de 2012

sin palabras

La dejó Juanjo en la pantalla de mi computadora para que no dejara de verla, después de que me reclamó, duro, que le pregunté qué opinaba de la película que vimos juntos, y luego no lo escuché. Dice así:
Pa: grax por todo lo que me das. yo sé que hay veces que uno no entiende, pero con una buena explicación y con paciencia...
juanjo.

sin palabras.

sábado, 7 de abril de 2012

Reflexiones desde este lado

Ya tengo, tenemos, una semana en California. La mitad del tiempo que planeamos pasar por estos lares. En un rato más empieza la celebración de Quince Años de Bianca mi sobrina. Todos nos pusimos a darle y en poco tiempo todo estuvo listo: las mesas, las sillas, las cervezas bien frías, la comida lista para que llegue el chef a dar sus últimos toques.
Varias cosas me han llamado la atención y espero escribir sobre ellas en estos días.
1. La pasada de la frontera. Es impresionante la soberbia de los gringos en el trato hacia los mexicanos. Duele reconocerlo y sentirlo, pero así es. Los oficiales de migración nos tuvieron, sólo porque así se les pegó la gana, casi tres horas en la madrugada, esperando a que ellos "tuvieran suficiente gente" para atender las solicitudes de permisos. Una mujer que estaba en la fila, de origen mexicano pero ciudadana norteamericana, de pronto se desesperó y fue a preguntar qué pasaba, por qué no nos atendían y, lógicamente, la fila no avanzaba. Ella no tenía que hacer fila, pero estaba acompañando a algunos familiares que había ido a recoger a Tijuana. Les reclamó y ellos se limitaron a decirle que a quién se le ocurría pasar a esas horas, y que, en todo caso, nadie nos obligaba a pasar del otro lado, que si no queríamos esperar, volviéramos a nuestro país... Les importa un pito lo que nos pase o cómo nos sintamos. Total, ellos son los dueños del dinero.
Otros temas, sólo para que no se me olviden: el sueño americano de los migrantes; el consumo; el español.

miércoles, 28 de marzo de 2012

La emoción del momento

Leía hace rato un artículo de Enrique Dussel en La Jornada sobre el amor en la república. Habla de la capacidad humana de raciocinio y también de los afectos y de cómo nuestra vida se ubica entre ambas dimensiones. Lo que vivo estos días se inscribe en las emociones y cómo condicionan y moldean nuestra vida. Pasado mañana nos vamos a los EU vía Tijuana, y yo no estoy menos emocionado que mis hijos, sobre todo Juan, que no deja de hablar del asunto en ningún momento. Muchas expectativas afloran y se acumulan, y hacen que se olvide hasta el cansancio, pero lo cierto es que tampoco dejan pensar. No me es fácil concentrarme para leer cuestiones académicas que tienen que ver con mi doctorado en sociología. Afortunadamente la sesión de esta tarde se cambió por una presentación de libro, y la de mañana es relativamente sencilla, pues tiene que ver con la metodología prevista para la investigación. Y, dado que es el ámbito en el que regularmente me muevo, me resulta más fácil. Bendita coincidencia. En la mañana, durante nuestra caminata tempranera con la Colocha, le decía yo que seamos realistas en este contexto. No hay que esperar que estos días los hijos hagan las cosas perfectas, y menos lo que ya de por sí no les gusta mucho, que son las exigencias y las responsabilidades cotidianas. Mejor, disfrutemos el momento y vivamos la emoción del momento, que también es parte de la vida. Así le haré yo.

lunes, 26 de marzo de 2012

Escuchando la radio

Dejé a mis hijos en la escuela y vine a la oficina. Hoy el final de la recta no fue, afortunadamente, tan caótico como otros días, quizá porque era más o menos temprano. Mientras me decido a escribir y hago una lista de las cosas que me urge hacer hoy, escucho el noticiero de Aristegui en la radio. Es lunes y la mesa de discusión suele ser realmente interesante. Hoy está Josefina Vázquez Mota. Le presentan una grabación que ella no quiere oir y a la que no quiere ni referirse, pues no quiere entrar a discutir asuntos ilegales, o algo así, es lo que dice. Las preguntas que le hacen Sergio Aguayo, Lorenzo Meyer y Denisse Dresser son precisas. Responde como es su costumbre, con evasivas, queriendo darles la vuelta para salirse del tema y llevar agua a su molino. ¿se podía esperar algo diferente? No. Por lo menos, yo no. Gris y evasiva, no se merece mi voto, ni por error.

miércoles, 21 de marzo de 2012

Cotidianidades

Ayer al medio día el temblor me agarró en mi casa, trabajando en un documento en el que me tardé toda la mañana revisando. Fue durísimo, y el recuerdo del ochenta y cinco, y vaya que yo estaba de bien portado novicio en Morelia, inevitable. Afortunadamente fue sólo el susto. Más tarde, en mi carro de camino a la oficina, el embotellamiento sobre la recta me hizo pensar: ¿para esto queremos tanto pinche carro? ¿para estar parados en medio del asfalto? Hoy, después de dejar a mis hijos, lo mismo: un carro descompuesto al final de la recta y la fila enorme de desesperados queriendo brincar. Así es nuestra vida. O, mejor, así la estamos convirtiendo, y la vivimos cada vez más atrapados en una caja de vidrio, plástico y metal. Por la mañana el día empezó muy temprano. Primero leyendo algo sobre la biografía, pensando en que mañana tengo que entregar el avance de la parte metodológica del doctorado y quiero argumentar el uso de los métodos biográficos y las historias de vida. Luego, todavía muy temprano, caminando y platicando con mi Colocha a un ladito de la pirámide, antes de ser invadida por las multitudes. El amanecer siempre interesante con la silueta de los volcanes, tan lejos y tan cerca, tan dignos de quedarse mirándolos mientras el cielo cambia de color y la tierra se ilumina.

martes, 20 de marzo de 2012

Mi fin de semana

Se acabó este fin de semana larguito que tan bien me cayó. Sobre todo porque de viernes a sábado pude hacer lo que rara vez hago en esa medida: dormir mucho. Hasta me dolía la cintura al levantarme, pero lo disfruté. Y más cuando, después, me fui a andar en la bici al cerro, en una ruta de esas largas y tranquilas, sin presión, con calorcito pero no demasiado. Otras cosas interesantes: mucha gente en las Cholulas, más en San Pedro que en San Andrés (afortunadamente), sobre todo en la pirámide y en torno a ella. Juanjo, feliz con sus talleres descubiertos accidentalmente, de pintura sobre papel amate, y de pulseras de cuero. Muy feliz yo con él el día anterior, en el paseo ecológico bicicletero de cada año en San Pedro, que en esta ocasión llegó a su edición número catorce. Recorrimos 27 kilómetros y nos llenamos de sol y de excelentes momentos de plática. Fer ayer estuvo increíble en la presentación de danza regional con sus compañeros y compañeras de la escuela. Se vio el fruto de tantas horas de ensayos y me sentí muy orgulloso al verlo vestido de charro, todo de negro y blanco, con sus adornos plateados. Al final, un descubrimiento excelente, de un restaurante italiano pequeñito pero con una carta interesante, muy sabroso y lo suficientemente cerca como para ir caminando desde la casa.

miércoles, 14 de marzo de 2012

Andanzas serranas

Ayer me encontré con una de esas situaciones, pocas, he de reconocer, que de verdad me dan esperanza. En casa de Carmelita, en Cuetzalan, escuché a sus papás hablar de su compromiso con la producción de hortalizas para el autoconsumo. Me impresionó la cantidad de legumbres que producen, todas orgánicas, y el cariño con el que hablan de ello, mientras nos dan un recorrido por su invernadero, junto a su casa. También su disposición a compartir sus conocimientos y sus semillas con quien sea. Todavía más, el escuchar que también tienen cajas de ahorro con la participación de mucha gente, sobre todo mujeres, de varias comunidades de la región. Orgullosa decía doña Carmen: "nuestro dinero no se va a los bancos; se queda aquí en la comunidad". Hacen préstamos desde mil hasta veinte mil pesos a los socios, con un interés de tres por ciento mensual. Y a los ahorradores les dan sus rendimientos al final del año. Al despedirnos, nos prestaron sus semillas de jitomate cherry y de cilantro. Ya no tengo pretexto para no empezar a producir algo, y eso me emociona.

viernes, 9 de marzo de 2012

Educación en lo cotidiano

¿Cómo integrar en una propuesta lo que me preocupa? Y lo que me preocupa es, pensando en mis hijos y en la educación a nivel primaria en general. Uno: la lectura. ¿Cómo hacerle para que los chavos lean y disfruten la lectura? ¿cómo conseguir que entiendan lo que leen? ¿cómo entrenarlos para que sean capaces de hacer una excelente lectura en voz alta? Dos: las tareas. ¿Cuál es el sentido de las tareas? ¿cuánto debe durar una tarea, para que realmente sirva y no sea contraproducente? Tres: el bullying y, en general, el espacio de formación cívica y ética. ¿Cómo integrar las contradicciones cotidianas en el espacio del aula o, mejor, de la escuela? y lograr que se pueda hablar, por ejemplo, de por qué somos (y tenemos el derecho a ser) diferentes; ¿cómo cuestionar el consumo para que sea un consumo más inteligente en términos ecológicos, económicos, de justicia? Cuatro: las tecnologías de la información y la comunicación. ¿Cómo hacer que el uso de las computadoras, los celulares, los chats, etc, sean compatibles y no enemigos de eso que llamamos educación? ¿cómo favorecer la autoregulación en el uso de la tecnología? ¿Cómo subirse en el mismo barco, profesores, padres, alumnos? Cinco: la autoestima del profesorado. ¿Cómo favorecer profesoras/es dignos, sabios, capaces? ¿Cómo lograr que se comprometan con sus alumnos, con lo que les pasa, preocupa, entretiene? ¿Cómo ayudar a que valoren su práctica y, al mismo tiempo, se atrevan a cuestionarla para mejorarla?
En esto estaré pensando estos días, hasta llegar a articularlas y convertirlas en un plan de diagnóstico y propuesta de intervención.

miércoles, 7 de marzo de 2012

La rutina

El día empezó de esa extraña manera que se traduce en que me siento cansado y con menos energía que de ordinario. Me acosté tarde y antes de dormir atrasé la alarma una hora. Aún así, tengo sueño y, aunque siempre tengo muchas cosas por hacer, y especialmente por leer, me quedo un rato más en la cama. Mi mujer temprano se había ido con Fer, pues "soñó feo" y vino a buscarla. Mientras me decido a levantarme para hacer el primer café del día, pienso si sería bueno irme a andar en la bici después de dejar a mis hijos en la escuela. Pero tengo demasiadas cosas pendientes, escritos que he ido aplazando, llamadas que he evitado, textos por revisar, correos por contestar, y decido que no. Ya con mi café en la mano, me siento en mi silla casi a oscuras, y escucho música barroca en el ipad. Pongo atención a mi respiración y me calmo un poco. El aire entra y sale, distiende, me da paz. Es hora de trabajar: leer, escribir, pensar, hacer algunas llamadas. Mi rutina de hoy.

martes, 6 de marzo de 2012

Cotidianidades

Ayer que veía con los faciltadores de destrezas digitales el uso de los blogs, para la capacitación de profesores, recordé que hacía mucho no escribo aquí. Y sí, ahora regreso y veo que ya pasaron tres meses desde mi última entrada, y un poco más. Y yo que creía que iba a tener más tiempo para escribir, justamente, cotidianidades.
Quisiera decir, en ese sentido, que ayer cosechamos un tercer jitomate que salió en una maceta junto a la ventana del estudio. Salió sin haberlo sembrado, entre la tierra que en familia producimos en la composta, y luego la Colocha utiliza para sus plantas, nuestras plantas. Y quedan otros tres o cuatro, todavía muy pequeños y bien verdes, que espero se logren ahora que empieza el calorcito. Un auténtico regalo.
También, que sigo pedaleando sobre mi GT negra. Me hice de una app para el iPhone, llamada Strava, que me permite grabar las rodadas y observar detalles interesantes, como distancia recorrida, elevación, velocidad máxima y promedio, todo sobre un mapa. Ya pasé los 500 kilómetros, y eso que empecé por allí del 7 de enero, cuando ya había ido, por ejemplo, al Tenayo, que debe ser un recorrido de más de 40 kilómetros, muy buenos.
Prometo, a nadie más que a mí mismo, que seguiré anotando pequeñas cosas, cotidianas, de todos los días.