martes, 1 de noviembre de 2011

Las cosas más importantes

Ya pasó septiembre completo, y octubre, y hoy iniciamos noviembre, con su fiesta de todosantos y sus muertos, nuestros muertos, y vengo a darme cuenta que no he escrito nada en todo este tiempo. Tiempo que, he de reconocer, he disfrutado y vivido enormemente. Por varias razones. Una: finalmente, el 15 de septiembre se concretó mi salida de la upaep. Todavía me ofrecieron, el jefe del área al que me movieron al final, quedarme. Yo les dije que no, que prefería llevar el proyecto desde fuera, como externo. Y así sigo. Otra: la semana siguiente, el 19, inicié formalmente mi doctorado en sociología en la buap. Más exactamente, en el Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades. Ello me ha regresado a la condición de estudiante, al menos parcialmente, lo cual es, siempre ha sido para mí, al menos, estimulante. A ratos me cuesta trabajo retomar mi proyecto de investigación y decidir qué de lo que me dicen incorporo y qué dejo de lado. Pero siempre es un reto releerse a uno mismo, abrirse a otros conceptos, autores, juicios, y seguir pensando. Definitivamente, es lo mío.
Tengo beca de conacyt, nuevamente, pero por supuesto no alcanza. Lo tengo que completar con las clases en la ibero y con los proyectos del despacho. Así que eso me ha mantenido realmente ocupado. En cuanto a las clases, se trata más bien de metodología y asesorías de tesis, como suele ser desde hace al menos diez años. Interesante. Con mis tesistas puedo ver, con cierto orgullo, el trabajo que les ha costado, pero cómo han llegado a resultados dignos de un trabajo de investigación. Este viernes hacen una presentación de resultados ante un pequeño grupo de colegas y espero que les vaya muy bien. Del despacho ya escribiré después. Hoy no quiero dejar de apunta aquí una frase del libro de Murakami De qué hablo cuando hablo de correr, que recién leí en ebook y, definitivamente, me encantó:
"Me gustaría advertir a los institutos de secundaria y bachillerato, antes de que se produzcan víctimas innecesarias, de que es mejor que dejen de obligar a correr largas distancias de manera tan estricta a todos sus estudiantes, pero, aunque lo hiciera, estoy seguro de que no me harían caso. Así es la escuela. Lo más importante que aprendemos en ella es que las cosas más importantes no se pueden aprender allí."

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