miércoles 10 de agosto de 2011

Coincidencias

Hoy, finalmente, hablé "oficialmente" con la gente de personal para negociar mi salida, formalmente, de la upaep. Mientras hacía antesala, me encontré al hermano Mario y al padre Miguel, que andan en búsqueda pero no saben qué hacer con el centro comunitario de Chapulco. Se me ocurrieron algunas cosas y mi corazón vibró. Veremos.
Y ahora en casa, buscando papeles para completar el cv único para el doctorado, me encuentro, oh sorpresa, con una copia de mi poema que ganó en páginas neobíblicas en 1996, y que hacía tiempo buscaba sin éxito. También me encontré un par de cartas autógrafas de José María Vigil cuando me notificó del resultado de concurso y el premio, y otra más de alguien de Brasil, en portugués. Me dio gusto reencontrar mi poema, y aquí va, en español.

El rebelde Jeremías

Cuando, Señor, vengo a ti,
con el corazón cargado de preguntas,
tú amor es siempre más fuerte,
me vence y me conforta.
Sin embargo, hoy me atrevo a preguntarte:
¿por qué viven tan tranquilos
-y con tanto cinismo-
los malvados,
mientras tu pueblo se desangra
y muere?
Míralos:
a su paso sólo dejan
demagogia y corrupción.
Sus absurdas leyes
y sus ajustes económicos
se multiplican,
para estar seguros ellos,
sus amigos,
sus intereses...

Tú conoces mi corazón
y mis sentimientos:
sabes que anhelo
la llegada de tu Reino.
Hoy te imploro:
haz que fracasen
sus planes y proyectos,
que se acaben sus reuniones,
y que queden en el olvido
sus acuerdos mentirosos,
sus bancos y sus jueces,
pues su único dios
es el dinero.

Que se acaben ellos
y en tu pueblo
renazca la esperanza
como la hierba en los montes.

Y recuerdo, como si fuera ayer, esa ermita oscura y húmeda, en San Arturo, allí donde nace el Euseba, donde escribí el poema.

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