miércoles, 24 de agosto de 2011

De madrugada

Hoy muy temprano, un poco después de las tres, nos despertamos la Colocha y yo y algo platicamos. En medio de algunos encuentros con la energía y lo sobrenatural, resultado de lo cual la mejor muestra es mi contractura y dolor de cuello y hombro, como nunca, que a ratos se vuelve casi insoportable y no me deja dormir, o dormir a ratos. Ya estuve dándole vueltas y decidí que esto sólo puede mejorar. Voy a tener paciencia y a ser consciente para no desesperarme, que parece la salida más fácil.
A propósito de la teoría de Bauman, y el cambio de la sociedad sólida, proveedora de seguridad, a la sociedad líquida, que parece implicar la incertidumbre de manera casi permanente, como esos puntos de presente simultáneos, numerosos y prometedores, nos sentimos rodeados de cambios, de movimientos y situaciones que no siempre entendemos. Hay enojos, cambios, incertidumbres, dudas.
Le decía yo que, creo, hay que volver a lo básico. Y, en ese sentido, preguntarnos qué nos hizo estar juntos. Por un lado, el amor que descubrimos y un día apareció suficiente para, como diría Alberoni, desorganizar y reorganizar nuestras vidas. Y, también, la búsqueda, idealizada si se quiere, de hacer algo por los demás. Hoy en día la bendición más grande son nuestros hijos, inquietos, preguntones, ansiosos de crecer y saber más, y a ellos hay que atender. Y no dejar de buscar alrededor, abrir los ojos, los oídos y el corazón, para ver qué podemos hacer por los demás, o cómo podemos encontrarnos con otros, seres humanos que sienten, sueñan, se equivocan, luchan. Definitivamente, un criterio de validez en las decisiones es que nos deje en paz. Que así sea.

martes, 16 de agosto de 2011

A la expectativa

Sigo a la expectativa de que me llamen "del olimpo". Lo escribo a propósito con minúsculas. Ya no sé si es parte de un juego perverso, "a ve quién se desespera primero" o, simplemente, su ineficacia se impone. En fin. No hay más que esperar y tratar de hacer algo útil.
Hoy hace catorce años nos casamos mi Colocha y yo. No tengo palabras para describir lo que estos años han sido. Pero tampoco tengo duda cuando volteo a mi interior y me digo: soy feliz. Es lo que yo quería.
Por la mañana temprano me fui a correr a la pista de tartán, a pesar de que tenía más frío y flojera que de costumbre. Di mis ocho vueltas, durante la primera de las cuales vi un espectáculo asombroso: del lado de la Malinche salía el sol, como por abajo de las nubes, con unos tonos naranja, dorado y rojizo dignos de admirarse. Al dar la vuelta, del otro lado, el Popo y el Izta lucían esplendorosos, con la primera luz del día, en morados y azules plomizos memorables. Caray, con eso bastaba para seguir el día de buen humor.
Leo en el periódico un buen artículo de Blancarte sobre la gira de la cápsula de la sangre de Juan Pablo segundo. A ver si les funciona. Porque, como dice el autor de la columna, más bien parece un retorno a la edad media. Allá sus devotos. Que ellos lo vean.

miércoles, 10 de agosto de 2011

Coincidencias

Hoy, finalmente, hablé "oficialmente" con la gente de personal para negociar mi salida, formalmente, de la upaep. Mientras hacía antesala, me encontré al hermano Mario y al padre Miguel, que andan en búsqueda pero no saben qué hacer con el centro comunitario de Chapulco. Se me ocurrieron algunas cosas y mi corazón vibró. Veremos.
Y ahora en casa, buscando papeles para completar el cv único para el doctorado, me encuentro, oh sorpresa, con una copia de mi poema que ganó en páginas neobíblicas en 1996, y que hacía tiempo buscaba sin éxito. También me encontré un par de cartas autógrafas de José María Vigil cuando me notificó del resultado de concurso y el premio, y otra más de alguien de Brasil, en portugués. Me dio gusto reencontrar mi poema, y aquí va, en español.

El rebelde Jeremías

Cuando, Señor, vengo a ti,
con el corazón cargado de preguntas,
tú amor es siempre más fuerte,
me vence y me conforta.
Sin embargo, hoy me atrevo a preguntarte:
¿por qué viven tan tranquilos
-y con tanto cinismo-
los malvados,
mientras tu pueblo se desangra
y muere?
Míralos:
a su paso sólo dejan
demagogia y corrupción.
Sus absurdas leyes
y sus ajustes económicos
se multiplican,
para estar seguros ellos,
sus amigos,
sus intereses...

Tú conoces mi corazón
y mis sentimientos:
sabes que anhelo
la llegada de tu Reino.
Hoy te imploro:
haz que fracasen
sus planes y proyectos,
que se acaben sus reuniones,
y que queden en el olvido
sus acuerdos mentirosos,
sus bancos y sus jueces,
pues su único dios
es el dinero.

Que se acaben ellos
y en tu pueblo
renazca la esperanza
como la hierba en los montes.

Y recuerdo, como si fuera ayer, esa ermita oscura y húmeda, en San Arturo, allí donde nace el Euseba, donde escribí el poema.