jueves, 14 de julio de 2011

Hoy la vida

Hoy me encontré, casi por casualidad, con la columna de Eliseo Alberto en Milenio, una que lleva por título Eso que llaman amor para vivir, robándole el título a Pablo Milanés en esa hermosa canción, y me gustó y me hizo pensar. Ya lo decía el cartero en la película, cuando le reclamaron que el poema que recitaba no era suyo: "la poesía no es de quien la escribe, sino de quien la hace suya. Yo también, por eso, me robo el pensamiento que a su vez él ya había robado a Neruda y que cita casi al final:
Queda prohibido llorar sin aprender, /levantarte un día sin saber qué hacer, /tener miedo a tus recuerdos. /Queda prohibido no sonreír a los problemas, /no luchar por lo que quieres, /abandonarlo todo por miedo, /no convertir en realidad tus sueños. /Queda prohibido no demostrar tu amor. /Queda prohibido dejar a tus amigos. /Queda prohibido olvidar a toda la gente que te quiere
Y es que me hace pensar en mi decisión de dejar la universidad. Asumo mi decisión y me digo que me voy porque quiero levantarme cada día sabiendo qué hacer, porque quiero luchar por lo que quiero, porque no quiero quedarme por miedo, porque quiero convertir en realidad mis sueños, porque quiero demostrar mi amor, porque quiero estar con mis amigos y no olvidar a la gente que me quiere.
¿Lo lograré? El tiempo lo dirá. Por la mañana corría mis tres kilómetros en la cancha de tartán de San Andrés y me decía a mí mismo que quiero dejar que el miedo no me detenga. Sé que el miedo a la inseguridad está allí y no va a desaparecer así como así, pero quiero asumirlo y vivirlo y no dejarme inmovilizar, y seguir soñando y... seguir viviendo. Lo asumo, como otro día asumí el dejar la seguridad de los maristas y otro día, ya en pareja y enamorados, dejamos todo y tomamos al Fer pequeñito y nos fuimos a Chiapas a estudiar, a vivir, a encontrarnos con viejos y nuevos amigos. Y lo maravilloso es que la vida sigue.

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