lunes, 4 de julio de 2011
Domingo en bici
Es domingo y, para no variar, me despierto temprano, antes de que suene el despertador. Aprovecho para tomarme un buen café (Tziscao, chiapaneco) mientras avanzo unas páginas de Sidetracked, la novela de Mankell que estoy leyendo como diversión (generalmente leo una novela, casi siempre por las noches, antes de dormir, y algo más académico o analítico, alguna obra sociológica o de interés para mis cursos, ya sea en la chamba o en algún momento que le robo al día). Prendo el estéreo, ya viejito pero que suena muy bien, en Radio Altiplano que, como de costumbre, tiene una programación realmente buena, y me encuentro con canciones afrocaribeñas, dice la locutora, bastante disfrutables. Los días han estado lluviosos y todavía anoche me quedaba la duda si seguiría lloviendo por la mañana o si nos dejaría ir a andar en bici con otros papás, mamás y niños de la escuela de mis hijos. El sol salió a medias pero fue suficiente para una rodada muy disfrutable, como unas veinte personas, entre Cholula y el balneario de Santa María Acuexcomac. De ida, rodamos sobre donde antes estaba la vía del tren y ahora queda un camino de terracería y grava entre las milpas y las hortalizas. Vemos sembrado maíz, frijol, espinacas, acelgas, alfalfa, chile poblano, entre otras cosas. También vemos, a la orilla, montones de pañales usados que alguien tuvo a bien dejar a la intemperie, como señal de que "la civilización llegó al pueblo" y ahora consume y desecha igual que en las ciudades. Vaya progreso. Afortunadamente, ya en el pueblo, cerca de donde vive doña Luisa, voy junto a Juan y ambos observamos una enorme, hermosa bugambilia morada, imponente sobre una gran barda. "La planta favorita de mamá", me dice mi hijo, "lástima que no traje mi cámara". Y seguimos rodando.
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
No hay comentarios.:
Publicar un comentario