miércoles, 1 de septiembre de 2010
La interminable búsqueda
Quizá lo que más disfruto de la lectura es la resonancia de las preguntas del autor con mis búsquedas, la similitud de los temas con lo que me inquieta. Al leer algo así, me digo: ¡caray! ¿por qué no se me ocurrió antes a mí? Por supuesto, no es tan fácil poner en palabras lo que el alma, el corazón, la mente, el espíritu, o todo junto, andan buscando y rebuscando. Me pasó hace unos días cuando fui a la recién inaugurada sucursal de El Sótano en Puebla. Iba más con la intención de ver qué tantos libros había, cómo estaban los precios, qué ambiente se respiraba, más que con la idea clara de comprar un libro en particular. Me llamó la atención un libro de Murakami, autor para mí hasta entonces desconocido, el precio accesible, y lo compré. Es una novela que lleva por título Al sur de la frontera, al oeste del sol. Cuenta la historia de un cuate al que la vida, desde fuera, parece sonreirle: está bien casado y con hijas adorables, dejó el trabajo de aburrido oficinista y se convirtió en exitoso empresario independiente, tiene carros caros y propiedades, pero está vacío por dentro, incluso sin darse cuenta. De pronto se aparece su amor platónico de la secundaria y su mundo interior parece colapsarse: lo que tenía sentido ha dejado de tenerlo, se aventura a hacer cosas en otro momento impensables, se encuentra ante sentimientos que creía olvidados. El final es más bien convencional, pero eso no es lo importante, creo yo. Lo que me atrapó es la capacidad de Murakami para reflexionar sobre la soledad, la identidad, la posesión, las relaciones, el sentido de la vida, entre otras cosas. Y, sobre todo, su capacidad para hacerlo a través de una historia aparentemente anodina pero que esconde una riqueza enorme y da grandes posibilidades de búsqueda. Al final no importa si la propia experiencia se parece mucho o poco a la historia del protagonista. Siempre puede uno acompañarlo y sentirse acompañado en su interminable búsqueda.
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