lunes, 25 de febrero de 2008

Mi gozo

Casi se acaba ya otro mes que ha resultado poco fecundo en la escritura. En realidad, no es que no tenga ideas. Lo que pasa es que a veces me gana la chamba (estoy apenas conociendo la realidad del servicio social y sigo atendiendo tareas anteriores). Otras veces tengo la idea pero no me llega la inspiración final para sentarme y empezar a escribir. Otras, de plano no me dan ganas o no encuentro algo coherente que decir, a mí mismo, a los demás.
Estuve en Querétaro el jueves y viernes. Fue un gran gozo encontrarme con personas queridas para mí. Es increíble comprobar cómo en un par de horas se reviven tantas historias, se comprenden tantas palabras, se comparte la vida. Me parece imposible describir las emociones, los recuerdos, las memorias de tantos años. Entonces me digo que soy afortunado de tener la amistad de mis amigos y amigas. Me dan razón de ser. A veces pasa más tiempo, otras menos, y nos volvemos a ver. Pero, de verdad, siempre, siempre van en mi corazón. Escucho el relato de sus preocupaciones, de sus dolores antiguos o nuevos, de sus añoranzas y sus expectativas, y me emociono con ellos. Bendito espacio para compartir. El tiempo tiene otra dimensión. Construimos discursos que nos hacen, me hacen, ser.
Maravillosa oportunidad de encontrarme, de encontrarnos, y de verme en sus ojos. A ratos acá me siento lejos y me siento solo. Quizá no la loneliness en inglés, pero sí extraño tener gente cercana, querida, a mi alrededor, más allá de mi mujer y mis hijos. Cuando me encuentro así, con mis amigos y amiga, su recuerdo me alimenta, su amistad me acompaña, su escucha me recompone. Al final, de regreso, me repito, por supuesto, que cuentan con mi cariño, único, especial, incondicional, para cada uno y cada una, de corazón.

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