Ya es dos mil ocho y regreso a mi blog para ver que no escribí nada durante diciembre. Entre la acostumbrada concentración de chamba en mis clases (presentaciones, trabajos, lecturas apresuradas y de última hora de tesis, etc.), mis otras chambas administrativas (hablar con los becarios, preparar la evaluación, coordinarla, estar al pendiente de sus calificaciones, etc) y el virus que me agarró, según esto herpes, a ratos no tuve tiempo, a ratos no tuve ganas, y a ratos in uno ni otras.
En cuanto pude me fui con Lety y mis hijos en nuestra acostumbrada travesía por el centro del país. Fue realmente reconfortante encontrar a viejos y queridos amigos, Flor y Paco en Celaya, Quechos, Cheche, el Pir, en Querétaro, y a sus hijos, platicar de todo y de nada, tomar un buen tequila con cerveza, los mariscos... me sentí de verdad de vacaciones, de esas veces que digo: ya me las merecía.
En Morelia, la navidad y mi familia política, siempre interesante encontrarnos, estar al pendiente de los hijos y sus primos... comer y beber bien, mayormente lo disfruté, hasta la ida al cine con mis hijos y sobrinos. Lástima que no encontramos a los amigos, pero sí fuimos al planetario.
Luego Sahuayo, mi tierra. Como pocas veces, nos encontramos muy en paz la mayoría de los miembros de la familia: Jesús con toda su familia, Angélica también, nos recibió en su casa, y mis papás. Sólo faltó, y los extrañamos, Felipe y su familia californiana. Me gustó ver a mis hijos desenvolverse con sus primos, ser cuidados por las primas mayores que los ven casi como a sus hijos, y sobre todo platicar bien, sabroso, con mis padres y hermanos.
Fueron, en pocas palabras, unas vacaciones de descanso. Leí un poco más de un libro y casi nada de periódico, vi algunas buenas películas en la tele, me metí a la computadora dos o tres veces para leer mis correos personales, nada de trabajo, y bebí abundantemente pero sin exceso. Comí, como de costumbre, bien: sobre todo los mariscos de Cheche en Querétaro, la pierna en chile pasilla de navidad que hizo mi mujer, el pozole y los tamales de Angélica, y la birria en la fiesta de la hija de Pepe mi primo. Me remordía un poco la conciencia que ni me subí a mi bici y, aunque a ratos la añoraba, en realidad tampoco tuve mucho tiempo para dedicarle. Aquí de nuevo.
1 comentario:
Disculpe, ese Quechos de Querétaro es un ex hermano marista llamado Juan Alberto Quezada Pérez?
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